Filosofía de 2º de Bachillerato: apuntes por tema y ejercicios resueltos
Apuntes por tema y 60 ejercicios resueltos de Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato, agrupados en 20 temas. Al frente de cada tema van sus apuntes, que son lo que hace falta saber para trabajarlo, y detrás sus ejercicios. Toda solución va razonada entera, y remata con una forma de verificarlo por tu cuenta: cambiar la palabra por su definición, equivocarte adrede para ver qué sale, o rebuscar el caso que la regla no alcanza.
Arranca con los primeros filósofos griegos y termina en el siglo XX, pero se organiza por preguntas en vez de por una fila de nombres: qué es real, hasta dónde llega lo que sabemos, qué somos, qué debemos hacer y cómo conviene repartir el poder. Por delante van cuatro temas de método, que son la llave para entender los dieciséis restantes.
Qué encontrarás y qué no. En segundo curso la materia se llama Historia de la Filosofía, y va por etapas: quién respondió qué, cuándo y contra quién. La Filosofía de primero pregunta otra cosa —cómo se razona y cómo se examina un razonamiento— y tiene página aparte. Aquí no vuelve a salir nada de aquello: ni la lógica, ni su cálculo con letras, ni el repaso de los modos de razonar mal. Los cuatro primeros temas son de método, y son los que más rinden: colocar en el tiempo, leer un resumen de filosofía y separar lo que un pensador defiende de lo que le cuelga quien lo lee. Los veinte temas traen ejercicios, sin excepción: esta materia se practica con palabras y no hace falta ningún dibujo para plantear nada. Y ahora lo importante. Aquí no verás ni una frase entrecomillada de ningún pensador. Entrecomillar obliga a tener delante la edición de la que sale, y sin ella el riesgo de colgarle a alguien unas palabras que no son suyas resulta demasiado alto. Las posturas van contadas con nuestras propias palabras, y el grado de firmeza se marca con tres fórmulas fijas: sostuvo si hay escrito suyo, se le atribuye si lo cuenta la tradición sin escrito que lo cierre, y se suele leer así si hay una lectura extendida que no convence a todos. Tampoco verás ninguna fecha: solo siglos, en números romanos. Ni títulos de libros, ni episodios de la vida de nadie. El texto original lo pone tu libro: los ejercicios de método se apoyan en resúmenes redactados aquí, protagonizados por personas que no existen, de modo que ningún enunciado atribuya nada a nadie de carne y hueso. Se han dejado fuera dos cosas a propósito: el uso político que se hizo después de algunos pensadores del siglo XIX, que en tres líneas se cuenta mal, y las corrientes del siglo XX que el listado oficial de saberes no recoge. Esto es un recorte propio, no el temario completo ni un reparto que venga impuesto: el currículo deja expresamente abierto cuánto pesa cada bloque y cómo ordenarlo. Te vale para localizar lo que llevas flojo antes de un control, y va sumado a las clases y al manual, nunca en su lugar.
Temas que puedes practicar en esta página
60 ejercicios repartidos a tres por tema. La secuencia está pensada: primero cómo se maneja esta materia, luego la Antigüedad, que es donde nacen casi todas las preguntas, y a continuación cómo se vuelven a discutir en la Edad Media, en la Edad Moderna y ya cerca de nosotros. Ningún vocablo técnico (tesis, anacronismo, eudemonía, estado de naturaleza…) asoma en un ejercicio sin haber quedado aclarado en el recuadro de su propio tema. Toca un número y vas derecho a él:
| Tema | Qué se practica | Ejercicios |
|---|---|---|
| Qué estudia la historia de la filosofía: problema, tesis y contexto | Reconocer un problema filosófico y clasificarlo en su familia | 1, 2, 3 |
| Situar en el tiempo: siglos, etapas y anacronismo | Colocar autores en su siglo y detectar anacronismos | 4, 5, 6 |
| Cómo se lee un resumen de filosofía: tesis, razones y objeción | Separar tesis, razones y objeción en un resumen | 7, 8, 9 |
| Lo que sostiene un autor y lo que añade quien lo interpreta | Distinguir lo que un autor sostiene de lo que añade el intérprete | 10, 11, 12 |
| Del mito a los principios: los primeros filósofos griegos | El paso del mito a la explicación por principios | 13, 14, 15 |
| Sofistas y Sócrates: enseñar la virtud o preguntar por ella | Sofistas y Sócrates: relativismo, intelectualismo moral y sus límites | 16, 17, 18 |
| Platón y Aristóteles: conocimiento y realidad | Las dos respuestas clásicas al problema del conocimiento y la realidad | 19, 20, 21 |
| El ser humano y el alma en la filosofía clásica | El alma en la filosofía clásica: partes, conflicto y unidad | 22, 23, 24 |
| La vida lograda: virtud y eudemonía | Virtud, costumbre y el error del punto medio | 25, 26, 27 |
| El mejor orden social: la discusión entre Platón y Aristóteles | La discusión política clásica: orden, comunidad y quién gobierna | 28, 29, 30 |
| Helenismo: estoicismo y epicureísmo | Estoicismo y epicureísmo, sin las dos caricaturas | 31, 32, 33 |
| Fe y razón en la filosofía medieval | Fe y razón: las tres respuestas y la vía de transmisión | 34, 35, 36 |
| El Renacimiento y la revolución científica | Qué cambia de verdad con la revolución científica | 37, 38, 39 |
| Racionalismo y empirismo: Descartes y Hume | Racionalismo y empirismo: la duda como método y la crítica de la causa | 40, 41, 42 |
| El contrato social: Hobbes, Locke y Rousseau | El contrato social: tres versiones y dónde discrepan | 43, 44, 45 |
| Kant: los límites del conocimiento y la metafísica | Kant: qué significa poner límites al conocimiento | 46, 47, 48 |
| Deber y utilidad: dos éticas modernas | Deber y consecuencias: dos éticas y sus objeciones | 49, 50, 51 |
| La sospecha: Marx y Nietzsche | Marx y Nietzsche: preguntar de dónde vienen las ideas | 52, 53, 54 |
| El siglo XX: lenguaje y existencia | Lenguaje y existencia: dos caminos del siglo XX | 55, 56, 57 |
| Pensamiento feminista y filosofía en español | Feminismo filosófico, razón vital y razón poética | 58, 59, 60 |
Ejercicios de Historia de la Filosofía de 2º de Bachillerato con soluciones
Qué estudia la historia de la filosofía: problema, tesis y contexto
Lo que hay que saber
Un problema filosófico es una pregunta que no se cierra midiendo ni mirando. Se discute dando motivos, y las respuestas rivales conviven siglos. No por eso es una pregunta oscura, ni una pregunta sin respuesta posible. Tampoco es cuestión de gusto. Entre dos respuestas se puede razonar cuál se defiende mejor. Y son preguntas que vuelven: se replantean en cada época con otras palabras.
Una tesis es la respuesta que alguien da a ese problema. La historia de la filosofía ordena tesis rivales, no autores sueltos. Hay tres palabras que se confunden a diario y conviene separar. El problema es la pregunta. La tesis es la respuesta. Y una doctrina es el conjunto de tesis de alguien, ya ordenado por quien lo estudia. La misma tesis puede formularse de varias maneras, y elegir la formulación ya es parte del trabajo.
Los problemas van en cuatro familias. La metafísica pregunta qué hay de verdad. La teoría del conocimiento pregunta qué podemos saber. La ética pregunta cómo hay que obrar. La filosofía política pregunta cómo debe organizarse la convivencia. Las cuatro se cruzan a menudo, y una misma discusión puede entrar en dos de ellas. El reparto es una herramienta de trabajo, no una frontera cerrada.
El contexto es lo que se discutía entonces y contra quién. No demuestra la tesis ni la desmiente: sirve para entender por qué se planteó así. En él entran el adversario al que se responde, las tesis que ya estaban dichas y lo que entonces se daba por sabido. Reconstruirlo entero es trabajo de historiador. Aquí se usa solo hasta donde hace falta.
1Nadia apunta cuatro preguntas. (a) ¿Existe el tiempo, o solo las cosas que cambian? (b) ¿Basta con que mucha gente lo vea para darlo por cierto? (c) ¿Puede estar bien romper una promesa? (d) ¿Por qué hay que obedecer una ley con la que no se está de acuerdo? Di a qué familia pertenece cada una y en qué se nota.
Ver solución
(a) Metafísica. Se pregunta si además de los cambios hay algo, el tiempo, que los sostenga.
(b) Teoría del conocimiento. No pregunta qué pasó, sino qué basta para dar algo por sabido.
(c) Ética. Pide un criterio para obrar, no una descripción de lo que la gente hace.
(d) Filosofía política. Lo que busca es la justificación de la obediencia, no la ley.
Comprobación: si la pregunta se zanja pesando, midiendo o consultando un dato, no es de ninguna de las cuatro. Ninguna de estas cuatro se zanja así.
2Gonzalo escribe: «los antiguos creían que el agua era el origen de todo». Explica por qué eso todavía no es una tesis filosófica bien contada, y qué le falta.
Ver solución
Le falta el problema. Una tesis se entiende cuando se sabe a qué pregunta responde.
Aquí la pregunta es si hay algo de lo que todo lo demás procede. Sin ella, lo del agua parece una creencia rara.
Le falta también de quién es. «Los antiguos» no sostuvo nada: discreparon entre ellos.
Qué se valora en esta respuesta: que se nombre el problema al que responde y que se señale que una tesis necesita autor.
3Ruth dice que el contexto de un autor demuestra que su tesis era la correcta para su tiempo. Explica qué hay de acertado y qué hay de erróneo en eso.
Ver solución
Respuesta orientativa. Lo acertado es que el contexto explica por qué la pregunta se planteó así y no de otra manera.
Lo erróneo es el salto a «correcta». El contexto no demuestra ni desmiente nada.
Si lo demostrara, dos tesis rivales del mismo siglo serían las dos correctas a la vez, y eso no se sostiene.
Qué se valora en esta respuesta: que se separe explicar una tesis de justificarla, y que se dé una razón, no solo el veredicto.
Situar en el tiempo: siglos, etapas y anacronismo
Lo que hay que saber
Una etapa agrupa siglos con problemas parecidos. Aquí se usan cuatro: antigua, medieval, moderna y contemporánea. Los bordes son convenios, no fechas exactas. Hay autores de frontera, que caen en dos, y de ellos se declara en cuál se los coloca. Y una etapa no es un cajón estanco: dentro de cada una hay tesis que se pelean entre sí.
El siglo se escribe en números romanos, y antes de Cristo cuenta al revés: el siglo V antes de Cristo es anterior al IV. Esa doble cuenta es un convenio de nuestro calendario, y no algo que manejaran los autores. Por eso, al situar a alguien, se dice siempre si es antes o después de Cristo. Dejarlo sin decir es una de las faltas más frecuentes del curso.
Hay anacronismo cuando se le atribuye a alguien algo que en su tiempo no existía. Puede ser una cosa, una institución o un sentido de una palabra. También lo hay al revés: prestarle a un autor un problema que todavía no se había planteado. Y hay un exceso contrario, que estropea el trabajo igual. Consiste en renunciar a toda palabra de hoy para contar lo de ayer. Sin ninguna palabra nuestra no se explicaría nada; lo que se pide es advertir cuándo se usa una.
Una misma palabra cambia de sentido de una etapa a otra. Antes de comparar dos tesis, hay que comprobar si sus palabras clave significan lo mismo en las dos. El riesgo es mayor con las palabras más corrientes, que parecen no necesitar aclaración ninguna. En este curso se avisa cada vez que un término vuelve a salir con otro sentido.
4Ordena del más antiguo al más reciente, sin mirar nada: un autor del siglo III antes de Cristo, uno del siglo VI antes de Cristo, uno del siglo XVII y uno del siglo XII.
Ver solución
Siglo VI antes de Cristo, siglo III antes de Cristo, siglo XII y siglo XVII.
Antes de Cristo la cuenta va al revés, así que el VI queda por delante del III.
Después de Cristo va como se espera, y el XII queda por delante del XVII.
Comprueba este paso: si el III te ha salido antes que el VI, has usado la cuenta de después de Cristo en el tramo de antes.
5Aitor escribe tres frases sobre un autor griego del siglo IV antes de Cristo. (a) Defendía los derechos humanos. (b) Pensaba que la ciudad debía organizarse bien. (c) Rechazaba el sufragio universal. Di cuáles son anacronismos y por qué.
Ver solución
(a) Es anacronismo: esa forma de nombrar y reclamar derechos es muy posterior.
(b) No lo es: organizar bien la ciudad era exactamente una de sus discusiones.
(c) Es anacronismo, y del tipo peor: rechazar algo que no existía es imposible.
Comprobación: no vale mirar si la palabra suena moderna. Hay que preguntar si la cosa nombrada existía entonces. «Ciudad» suena llano y sí existía; «derechos humanos» nombra algo que no.
6Berta compara dos autores de etapas distintas y ve que los dos usan la palabra «naturaleza». Concluye que sostienen lo mismo. Di qué falla en ese paso.
Ver solución
Falla dar por supuesto que una palabra significa lo mismo en dos etapas.
En la etapa antigua, «naturaleza» suele nombrar aquello a lo que cada cosa tiende por sí misma. En la moderna suele nombrar el conjunto de lo que se puede medir.
Con sentidos distintos, dos frases iguales dicen cosas distintas. La coincidencia es de letra, no de tesis.
Comprobación: antes de comparar, pon en su sitio la definición que cada autor le da. Si al hacerlo las frases dejan de parecerse, el parecido era de letra.
Cómo se lee un resumen de filosofía: tesis, razones y objeción
Lo que hay que saber
Un resumen de filosofía tiene tres piezas. La tesis, que es lo que se sostiene. Las razones, que son por qué se sostiene. Y la objeción, que es lo que otro le opone. Las razones pueden ser varias y de distinto peso, y conviene anotarlas por separado. Un autor suele conceder algo al adversario antes de responderle, y lo concedido no es su tesis.
La objeción no es llevar la contraria. Ataca una razón concreta, o señala un caso que la tesis no explica. Tampoco es una refutación: deja la tesis en pie y pendiente de respuesta, que es lo que mantiene viva la discusión. Las tres piezas pueden venir de personas distintas, y un resumen honrado dice de quién es cada una.
De muchos autores antiguos no se conserva obra propia. Su tesis llega por resúmenes ajenos, a veces de quien discutía con ellos. A un escrito del autor se le llama fuente directa; a lo que cuenta otro, fuente indirecta. Casi todo lo antiguo de este curso llega por la segunda. Eso no lo vuelve inservible, pero obliga a decir por dónde llega.
Por eso conviene preguntar siempre de dónde sale lo que se lee: de un escrito del autor, o de alguien que lo contó después. La respuesta cambia lo que cabe afirmar y con cuánta firmeza. Cuando ni eso se sabe, lo honrado es decirlo. Un resumen corto que deja rastro de su procedencia vale más que uno largo que no lo deja.
7Separa las tres piezas de este resumen inventado. Ismael sostiene que la costumbre educa más que los discursos, porque nadie aprende a nadar oyendo hablar de nadar. Carla le responde que hay cosas que solo se aprenden por explicación, como el manejo del dinero.
Ver solución
Tesis: la costumbre educa más que los discursos.
Razón: nadie aprende a nadar oyendo hablar de nadar.
Objeción: hay cosas que solo se aprenden por explicación.
La objeción no niega la tesis entera. Señala un caso que la tesis no explica bien.
Comprueba este paso: la razón siempre puede encabezarse con «porque» sin que la frase quede rara. La tesis, no.
8Dimas dice: «no estoy de acuerdo con esa tesis, me parece antigua». Explica por qué eso no es una objeción y escribe una que sí lo sea, sobre la tesis del ejercicio anterior.
Ver solución
Respuesta orientativa. No es una objeción porque no toca ninguna razón ni presenta ningún caso.
Que una tesis sea antigua no dice nada de si es cierta. Eso solo informa de cuándo se dijo.
Una objeción válida sería: hay costumbres que enseñan mal, y repetirlas fija el error en vez de corregirlo.
Qué se valora en esta respuesta: que lo que escribas se pueda contestar. Una objeción a la que el otro no tenga nada que responder no era una objeción.
9Imagina a un pensador antiguo del que no ha llegado ni una línea suya, y cuya postura solo conocemos por alguien que discutía con él. Di dos precauciones al leer ese resumen.
Ver solución
Primera: separar la tesis de cómo se la presenta. Quien discute con alguien tiende a contarlo en su versión más floja.
Segunda: no dar por suya ninguna formulación exacta. Lo que llega es un resumen, no sus palabras.
Por eso de esos autores se escribe «se le atribuye» y no «sostuvo».
Una pista que avisa: si un resumen presenta la tesis contraria como evidente y la suya como absurda, seguramente está contada por el adversario.
Lo que sostiene un autor y lo que añade quien lo interpreta
Lo que hay que saber
Hay tres niveles distintos y se escriben con tres fórmulas distintas. Sostuvo: hay obra suya que lo dice. Se le atribuye: lo cuenta la tradición y no hay obra que lo cierre. Se suele leer así: hay una lectura mayoritaria que no es unánime. Las tres no son cortesía: dicen dónde se apoya la frase. Y son del que escribe, no del autor.
Una interpretación es lo que añade quien lee: un orden, un nombre para la doctrina, una consecuencia que el autor no sacó. No todas valen igual. Una se apoya en lo escrito y responde a las lecturas rivales; otra se apoya solo en que resulta cómoda. La tradición, por su parte, es lo que se ha ido contando de un autor. Puede guardar cosas que él nunca dijo y ser, a la vez, lo único que de él queda.
Cuando los intérpretes no se ponen de acuerdo, lo correcto es decir que discrepan y en qué. Presentar una lectura como si fuera una fecha es el error más común. Y conviene no confundir dos desacuerdos: el de dos autores entre sí y el de dos intérpretes sobre un mismo autor. El primero es parte de la historia; el segundo, parte de cómo la contamos.
Un rótulo cómodo suele ser cosa de intérpretes. Muchos nombres de doctrina se pusieron siglos después de quien la sostuvo. Un rótulo ahorra palabras, y ese es su mérito.
10Clasifica en uno de los tres niveles —sostuvo, se le atribuye, es interpretación— lo que hace Ruth en cada caso. (a) Cita una tesis y remite a un pasaje que puede abrirse. (b) Cita una tesis y su única fuente es un manual de hace un siglo. (c) Ordena la doctrina del autor en tres apartados numerados que él nunca separó.
Ver solución
(a) Sostuvo: hay dónde ir a mirarlo, y eso es lo que autoriza la fórmula más fuerte.
(b) Se le atribuye. Un manual no es el autor, y remitir a otro resumen no cierra nada.
(c) Es interpretación, y de la más habitual: el orden lo pone quien lee, no quien escribió.
Comprobación: pregunta siempre si hay obra del autor. Si no la hay, la fórmula correcta nunca es «sostuvo».
11Eulalia lee que Platón «separó dos mundos». Explica qué tiene esa frase de lectura y cómo se escribiría con más cuidado.
Ver solución
«Dos mundos» es una interpretación, no una fórmula que se pueda dar por cerrada.
Lo que se le atribuye es distinguir dos ámbitos: lo que cambia y se percibe, y lo que no cambia y se piensa.
Que eso sean dos mundos separados, o dos aspectos de lo mismo, es justo donde los intérpretes discrepan.
Con más cuidado: se le atribuye distinguir dos ámbitos, y la lectura de los dos mundos separados es una de las que se han propuesto.
Qué se valora en esta respuesta: que se sustituya el rótulo por la distinción, y que se diga que hay desacuerdo.
12Los testimonios antiguos sobre Sócrates no coinciden entre sí. Fabián concluye que entonces no se puede decir nada de él. Di por qué se pasa de frenada al decir eso.
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Respuesta orientativa. Que los testimonios discrepen no es lo mismo que no haya ninguno.
Coinciden en cosas: que enseñó preguntando, que no dejó obra escrita y que fue juzgado y condenado en Atenas.
Discrepan en otras: hasta dónde llegaban sus tesis y cuánto puso de su parte cada uno de los que lo contaron.
Lo correcto es decir qué está firme, qué se le atribuye y dónde discrepan los intérpretes.
Qué se valora en esta respuesta: que se distinga entre desacuerdo parcial y ausencia de información.
Del mito a los principios: los primeros filósofos griegos
Lo que hay que saber
El mito explica el mundo contando quién lo hizo. Era la forma de explicación heredada, y se transmitía de viva voz. La explicación filosófica lo explica por principios que actúan siempre igual y que se pueden discutir. Ese cambio empieza en ciudades griegas de la costa de Asia Menor. Eran ciudades de puerto, abiertas al trato con Oriente, y por ahí entraban saberes de medida y de cuentas.
Un principio es aquello de lo que todo procede y por lo que todo se entiende. No es solo lo primero en el tiempo. Es también aquello en lo que las cosas se deshacen, y aquello que las sostiene mientras duran. Tales, Anaximandro y Anaxímenes vivieron en Mileto, entre los siglos VII y VI antes de Cristo, y discreparon en cuál era. A Demócrito, entre los siglos V y IV antes de Cristo, se le atribuye explicarlo todo por partes indivisibles.
De estos autores apenas se conserva nada escrito de su mano. Lo que se sabe de ellos llega por resúmenes muy posteriores. Por eso se los nombra casi siempre en grupo, y el grupo lo armó quien los resumió: entre ellos discrepaban. Tampoco se conserva cuánto se leyeron unos a otros, ni en qué orden escribieron.
Heráclito y Parménides vivieron algo después, entre los siglos VI y V antes de Cristo. El problema que dejan planteado es el del cambio: si todo cambia, qué queda para poder hablar de algo. Ese problema dura todo el curso. Y cambio se toma aquí en sentido amplio: no es solo moverse de sitio, sino volverse otra cosa.
13Genoveva escribe tres explicaciones de la lluvia. (a) Llueve porque alguien lo decide desde el cielo. (b) Llueve porque el agua sube, se junta y cae. (c) Llueve porque el cielo se carga y necesita aliviarse. Clasifica las tres y justifica la tercera, que es la difícil.
Ver solución
(a) Del tipo mito: hay alguien que decide.
(b) Del tipo filosófico: hay un proceso que se repite igual.
(c) Es del tipo mito aunque no nombre a nadie. «Necesita aliviarse» le presta al cielo una voluntad, y una voluntad no se discute: se acata o no.
La diferencia no está en acertar. La segunda podría estar mal y seguir siendo del segundo tipo. Está en que admite objeción.
Comprueba este paso: pregunta si la explicación admite objeción. A una voluntad que decide no se le puede oponer un caso; a un proceso, sí.
14Nadia encuentra un resumen que le adjudica a Tales, con la fórmula «sostuvo», la tesis de que el principio de todo es el agua. Corrige la fórmula y explica por qué el cambio no es una manía.
Ver solución
La fórmula correcta es «se le atribuye», porque de Tales no hay ni una línea que abrir.
No es una manía: «sostuvo» promete que existe un sitio donde ir a comprobarlo, y aquí no lo hay.
Incluso decir que buscaban un principio del que todo procede es un rótulo de esos resúmenes tardíos.
Una pista que avisa: si un resumen cuenta a estos autores con las mismas palabras técnicas que a uno moderno, está prestándoles vocabulario que no era suyo.
15A Heráclito se le atribuye poner el cambio en el centro, y a Parménides negar que lo que es pueda dejar de ser. Explica qué problema le dejan planteado a quien venga detrás.
Ver solución
Si todo cambia sin descanso, nada permanece lo bastante como para poder decir qué es.
Si nada puede dejar de ser, hay que explicar por qué vemos cosas que nacen y se acaban.
El problema es cómo puede haber conocimiento firme de un mundo que no para quieto.
Platón y Aristóteles contestan a ese problema, cada uno por su lado. De ahí que estos temas vayan justo antes que los suyos.
Qué se valora en esta respuesta: que se formule el problema, y no solo que se repitan las dos tesis una detrás de otra.
Sofistas y Sócrates: enseñar la virtud o preguntar por ella
Lo que hay que saber
Los sofistas fueron maestros de oratoria que cobraban por ello. Protágoras fue uno de ellos, en la Atenas del siglo V antes de Cristo. Trasladaron la discusión de la naturaleza a la ciudad. Hasta entonces se preguntaba por el mundo; con ellos se pregunta por las costumbres y las leyes. Y no fueron una escuela: fueron maestros sueltos, de ciudades distintas, que no firmaron nada en común. De ellos se conserva muy poco, y casi todo llega por quienes los combatieron.
Se les atribuye una forma de relativismo: que lo verdadero y lo justo dependen de quién mire. A Protágoras se le atribuye la fórmula de que las cosas son como le parecen a cada cual. Es la primera doctrina del curso que pone la medida de las cosas en quien mira.
A Sócrates, en esa misma Atenas del siglo V antes de Cristo, se le atribuye lo contrario: que hay algo que averiguar, y que se averigua preguntando. Trabajaba con preguntas, no con lecciones.
Se le atribuye también el intelectualismo moral: quien sabe de verdad qué es el bien, obra bien. De ahí saldría que el mal viene de no saber. Es una tesis sobre el bien y sobre el saber a la vez, y de ahí su peso en el curso. El rótulo, como tantos, lo pusieron intérpretes muy posteriores.
Sócrates no dejó obra escrita, y lo que otros contaron de él no coincide. Cualquier tesis suya llega ya interpretada. En esa misma Atenas, Aspasia de Mileto participó en los círculos donde se discutía todo esto.
16Hugo dice que los sofistas sostenían que todo vale. Corrige la frase y explica la diferencia.
Ver solución
Lo que se les atribuye es una forma de relativismo: que lo verdadero y lo justo dependen de quién mire.
«Todo vale» es otra cosa: dice que da igual lo que se haga.
Se puede sostener que no hay una medida única y seguir prefiriendo unas costumbres a otras, con razones.
Comprobación: equivócate adrede y fíjate en lo que queda. Si todo valiera igual, enseñar a hablar en público no serviría de nada, y era justo su oficio.
17A Sócrates se le atribuye el intelectualismo moral: quien sabe de verdad qué es el bien, obra bien. Escribe la objeción más obvia y di cómo puede responderse desde esa tesis.
Ver solución
Respuesta orientativa. La objeción obvia: hay gente que sabe qué está bien y aun así hace lo contrario.
La respuesta desde la tesis: entonces no lo sabía de verdad, solo lo repetía.
Eso obliga a distinguir dos cosas: saber decir la respuesta correcta y saber de verdad.
⚠ La respuesta tiene un coste: si cualquier fallo prueba que no se sabía, la tesis se vuelve difícil de poner a prueba.
Qué se valora en esta respuesta: que se formule la objeción, la respuesta y el coste de esa respuesta.
18Sócrates no dejó obra escrita, enseñaba preguntando, y fue juzgado y condenado a muerte en Atenas. Inés dice que por eso es el autor más fácil de estudiar, porque no hay que leer nada. Explica por qué ocurre lo contrario.
Ver solución
Porque sin obra suya no hay nada con lo que cotejar ninguna tesis.
Solo quedan testimonios ajenos, y unos no cuadran con otros.
Es el autor que más obliga a decir «se le atribuye» y a señalar dónde discrepan los intérpretes.
Una pista que avisa: si un resumen le atribuye una doctrina cerrada y ordenada en apartados, está contando más de lo que las fuentes permiten.
Platón y Aristóteles: conocimiento y realidad
Lo que hay que saber
Platón vivió entre los siglos V y IV antes de Cristo, en plena filosofía antigua, y fue discípulo de Sócrates. Se le atribuye distinguir dos ámbitos: lo que cambia y se percibe, y lo que no cambia y se piensa. A esos dos ámbitos la tradición los llama lo sensible y lo inteligible. Son dos nombres de escuela, cómodos y muy posteriores.
A lo que no cambia se le llama idea en esta tradición: nombra aquello que hace que muchas cosas distintas sean lo mismo. Al lado hace falta otro par de palabras. Se llama universal a lo que se dice de muchos, y particular a cada uno de esos muchos. Todo el tema gira alrededor de ese par.
Aristóteles, ya en el siglo IV antes de Cristo, estudió con él y discrepó en un punto: eso que no cambia no está aparte, sino en las cosas. A partir de ahí los dos levantan vocabularios distintos, y una misma palabra deja de significar lo mismo en cada uno.
Para explicar cada cosa se le atribuye usar dos aspectos: la materia, que es aquello de lo que está hecha, y la forma, que es aquello que la hace ser lo que es. El par vale para cualquier cosa que esté hecha de algo y tenga una manera de estar hecha. Y forma, en este sentido, no es el contorno ni el aspecto exterior.
Detrás de los dos está el problema que dejaron Heráclito y Parménides: cómo puede haber conocimiento de algo que no para quieto. Ninguna de las dos respuestas quedó descartada. Las dos reaparecen, con otro vocabulario, en los temas modernos.
19Dos alumnos describen una mesa. Nadia dice que lo que la hace mesa está en un modelo que ninguna mesa alcanza del todo. Mateo dice que está en la mesa misma, en cómo está dispuesta. Di a quién se parece cada uno y qué se juega en esa diferencia.
Ver solución
Nadia se parece a Platón y Mateo a Aristóteles.
Lo que se juega es dónde se pone aquello que no cambia: aparte de las cosas, o dentro de ellas.
Y se juega algo más: con Nadia, ninguna mesa real es del todo una mesa. Con Mateo, estudiar mesas reales basta para saber qué es una.
Comprueba este paso: una respuesta que valga para los dos alumnos por igual todavía no ha tocado la diferencia. Algo tiene que mudarse de sitio.
20Jimena lee que, para Platón, la idea de mesa sería lo que cada uno se representa en su cabeza al oír la palabra. Di dos cosas que dejarían de funcionar si esa lectura fuera la buena.
Ver solución
Primera: dejaría de haber una sola. Habría tantas como cabezas, y no se podría discutir sobre ella.
Segunda: dejaría de explicar por qué llamamos igual a mesas muy distintas, que es justamente para lo que se introdujo.
Quien no ha visto nunca una mesa tampoco tendría ninguna representación, y sin embargo la mesa seguiría siendo una mesa.
Comprobación: sustituye la palabra por «ocurrencia mía» y lee la frase entera. Si deja de explicar por qué coincidimos al nombrar, la sustitución era falsa.
21A Aristóteles se le atribuye explicar cada cosa por aquello de lo que está hecha y aquello que la hace ser lo que es. Aplícalo a una silla de madera y di qué explica cada aspecto.
Ver solución
Aquello de lo que está hecha: la madera. Explica de qué se compone y qué le puede pasar.
Aquello que la hace ser lo que es: su disposición para sentarse. Explica por qué es una silla y no un montón de tablas.
Con la madera sola no se distingue una silla de una mesa. Con la disposición sola no se explica por qué arde.
Qué se valora en esta respuesta: que cada aspecto explique algo distinto, y que se vea qué se pierde si falta uno.
El ser humano y el alma en la filosofía clásica
Lo que hay que saber
En la filosofía clásica, alma nombra aquello por lo que un ser vivo está vivo. La palabra griega que así se traduce no tiene en castellano un equivalente limpio, y la traducción arrastra sentidos que no eran suyos. Por eso aquí se usa siempre con la definición delante. Y conviene no mezclar dos preguntas que suenan parecidas: qué hace que algo esté vivo, y qué hace que alguien siga siendo el mismo con los años.
A Platón se le atribuye sostener que el alma tiene partes, y que esas partes pueden tirar en direcciones contrarias. Partes, aquí, no son piezas que se puedan quitar y guardar aparte. Son maneras de tender. Su número y sus nombres cambian según el resumen que se lea.
A Aristóteles se le atribuye lo contrario en un punto: alma y cuerpo no son dos cosas separables que se juntan, sino dos aspectos de un mismo ser vivo. Dos preguntas organizan el tema, y conviene tenerlas separadas: si el alma es una o tiene partes, y si puede estar sin el cuerpo. Un autor puede responder a la primera de un modo y a la segunda de otro.
La discusión no es de vocabulario: según se responda cambian cosas muy prácticas. De este tema salen vocabularios que vuelven en la Edad Moderna y en el siglo XX, ya con otros nombres. Aquí se toma solo la parte clásica, que es la que el curso pide.
22Kevin dice que cuando los autores clásicos hablan del alma están hablando de la mente. Corrige la frase.
Ver solución
En esa tradición, alma nombra aquello por lo que un ser vivo está vivo.
Por eso se les atribuye hablar de alma también en plantas y animales, que no tienen mente en nuestro sentido.
Traducirlo por mente estrecha el término y hace incomprensibles la mitad de sus frases.
Comprobación: sustituye «alma» por «mente» en la frase «las plantas tienen alma». Si el resultado suena absurdo, la traducción era mala.
23A Platón se le atribuye que el alma tiene partes que pueden tirar en direcciones contrarias. Explica qué gana esa tesis frente a una que diga que el alma es una sola cosa simple.
Ver solución
Gana explicar el conflicto interior: querer algo y a la vez no querer quererlo.
Con un alma simple habría que decir que quien vacila cambia de opinión muy deprisa, lo que describe mal lo que a cualquiera le pasa.
Con partes, el conflicto se explica como tensión entre ellas, no como cambio.
Qué se valora en esta respuesta: que se nombre el hecho que la tesis quiere explicar, y no solo que se repita la tesis.
24A Aristóteles se le atribuye que alma y cuerpo no son dos cosas separables que se juntan. Lorena pregunta qué cambia eso en la práctica. Da dos consecuencias.
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Respuesta orientativa. Primera: la educación no es adiestrar un cuerpo por orden de un alma que manda desde fuera. Es formar al ser vivo entero.
Segunda: lo corporal deja de ser un estorbo para lo que se piensa y pasa a ser parte de ello.
Con la tesis contraria, la vida del cuerpo puede verse como un obstáculo del que conviene desentenderse.
Qué se valora en esta respuesta: que las consecuencias sean distintas entre sí y que se vea la alternativa con la que se comparan.
La vida lograda: virtud y eudemonía
Lo que hay que saber
Eudemonía es el término griego que suele traducirse por felicidad, y es el asunto central de la ética antigua. ⚠ La traducción es cómoda y no es exacta. Por eso el curso conserva la palabra griega. Sustituirla por una castellana decide de antemano lo que habría que discutir. Hay otros términos antiguos en la misma situación, y con todos se hace igual. La ética antigua y la moderna no preguntan lo mismo, y conviene no leer una con las palabras de la otra.
Una virtud es una disposición estable a obrar de cierta manera. No es un acto suelto ni una intención. La palabra se usa aquí en sentido ancho: cabe en ella cualquier disposición tenida por buena, y no solo las que hoy llamaríamos morales. Y ninguna de estas doctrinas entrega una lista cerrada de virtudes que valga para siempre.
A Aristóteles se le atribuye que la virtud se adquiere con la costumbre: se llega a ser justo obrando con justicia muchas veces. Costumbre, en esta tesis, nombra la práctica repetida, y no una convención de un lugar o de una época. La tesis dice cómo se llega a tener una virtud. No dice qué virtudes hay ni cuáles valen más.
Se le atribuye también situarla entre dos excesos, uno por pasarse y otro por quedarse corto. A esos dos se les llama el exceso y el defecto. La pareja de nombres es cómoda, y como tantas de este curso la fijaron los resúmenes posteriores.
25Mateo dice que la eudemonía es pasarlo bien. Corrige la frase y explica qué se pierde con esa traducción.
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Eudemonía nombra una vida entera que ha salido bien, no un rato agradable.
Con la traducción de Mateo, cualquier tarde divertida valdría tanto como una vida lograda.
Y se pierde lo que hace difícil la tesis: que una vida puede juzgarse cuando ya está casi entera.
Comprueba este paso: prueba a decir «tuvo un mal día, luego su vida no fue lograda». Si el resultado suena absurdo, es que los dos términos no son el mismo.
26A Aristóteles se le atribuye que la virtud se adquiere con la costumbre. Noa objeta que entonces basta con obligar a alguien a repetir buenas acciones. Responde a la objeción.
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Respuesta orientativa. La objeción tiene una parte cierta: repetir es necesario, y sin repetición no se forma ninguna disposición estable.
Pero la tesis pide más: que se acabe obrando así por uno mismo y sabiendo por qué.
Quien solo obedece deja de obrar bien en cuanto no le vigilan. Eso muestra que la disposición no se formó.
Qué se valora en esta respuesta: que se conceda la parte cierta de la objeción antes de responderla.
27Olalla calcula el punto medio entre gastar mucho y gastar poco dividiendo entre dos. Di por qué eso no es lo que se le atribuye a Aristóteles.
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Porque no hay ninguna media que calcular. No es una operación, es un acierto.
Lo que se acierta depende de quién obra y de la situación: lo generoso para uno puede ser temerario para otro.
Y hay acciones donde no hay exceso ni defecto que valga: no existe una traición en su justa medida.
Comprobación: equivócate adrede y busca los dos extremos de una acción que esté mal siempre. Si no aparecen, la regla del medio no se aplicaba ahí.
El mejor orden social: la discusión entre Platón y Aristóteles
Lo que hay que saber
La pregunta es quién debe mandar y por qué. Las dos respuestas clásicas del curso no coinciden, y conviene no fundirlas. La ciudad de la que hablan no es un casco urbano: es la comunidad política entera, con sus leyes y sus cargos. Y las ciudades que proponen no son programas que nadie fuera a aplicar: son modelos para discutir qué hace justa a una ciudad.
A Platón se le atribuye que la ciudad justa es la que ordena sus partes, cada una en lo suyo, igual que un alma bien ordenada. Los dos autores dan por bueno que la ciudad existe para algo, y que puede estar mejor o peor ordenada. El desacuerdo empieza más abajo.
A Aristóteles se le atribuye que el ser humano vive por naturaleza en comunidad. De los dos autores se toma en este tema solo su discusión política. De esta tesis, en cambio, se tira después para otras muchas cosas del curso.
Discrepan en quién gobierna. Al primero se le atribuye inclinarse por quienes saben; al segundo, dar más peso a la clase intermedia por ser la más estable. Clase intermedia nombra aquí a quienes no son ni los más ricos ni los más pobres de la ciudad. Las dos respuestas reaparecen en la política moderna, con otros nombres.
28A Platón se le atribuye que la ciudad justa ordena sus partes como un alma bien ordenada. Explica qué papel hace esa comparación y qué riesgo tiene.
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Hace de puente: traslada a la ciudad una explicación que ya se había dado del alma.
El riesgo es que la comparación demuestre de más. Que dos cosas se parezcan no prueba que funcionen igual.
Una ciudad tiene partes que discuten y se van; las partes del alma no.
Una pista que avisa: si una tesis política descansa entera en una comparación, conviene preguntar en qué deja de valer la comparación.
29Quique tiene que repartir el gobierno de una ciudad imaginaria, y vacila entre un grupo de expertos y un grupo de vecinos de posición media. Di qué le aconsejaría cada uno de los dos autores y con qué razón.
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Platón le aconsejaría los expertos: gobernar es una tarea que se hace bien o mal, y el que sabe la hace mejor.
Aristóteles le aconsejaría los vecinos de posición media, porque son los menos expuestos a los extremos y hacen la ciudad más estable.
Las dos razones son de tipo distinto: una mira la competencia, la otra la estabilidad.
Comprueba este paso: si tu respuesta sirviera para aconsejar lo mismo a los dos, no has tocado la discusión. Tiene que salir un «este sí y este no».
30A Aristóteles se le atribuye que el ser humano vive por naturaleza en comunidad. Quique entiende que eso significa que es imposible vivir solo. Corrige la interpretación.
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No dice que sea imposible. Dice que fuera de la comunidad no puede desarrollarse del todo.
Se puede sobrevivir aislado. Lo que no se puede es llegar a lo que se es capaz de ser.
Leerlo como imposibilidad convierte una tesis discutible en una afirmación falsa de hecho.
Qué se valora en esta respuesta: que se distinga entre no poder vivir y no poder desarrollarse.
Helenismo: estoicismo y epicureísmo
Lo que hay que saber
El helenismo es el periodo que va desde que las ciudades griegas pierden la independencia hasta la Antigüedad tardía. Cambia la pregunta: ya no es cómo ordenar la ciudad, sino cómo vivir en una que no se controla. El periodo tuvo más escuelas que las dos de este tema. Aquí se tratan solo esas dos, y conviene decirlo para no dar por completo lo que no lo está.
El estoicismo distingue lo que depende de nosotros de lo que no, y ordena la vida entera alrededor de esa raya. La palabra nombra tanto la doctrina como la escuela que la sostuvo.
El epicureísmo busca la ausencia de turbación, y para eso se ocupa sobre todo de los deseos. Turbación nombra aquí el desasosiego, el estar revuelto por dentro.
Zenón de Citio está en el origen de la primera y Epicuro en el de la segunda, los dos entre los siglos IV y III antes de Cristo. Aun así son doctrinas de escuela más que de autor, y por eso aquí se habla de estoicos y epicúreos. Escuela, en este periodo, no nombra solo una doctrina: nombra una comunidad con ejercicios y una manera de vivir en común. De muchos de sus miembros quedan fragmentos sueltos, y hay textos que se atribuyen a la escuela y no a una mano. Las dos comparten la pregunta y discrepan en la respuesta. Agruparlas por la pregunta es correcto; fundirlas por ella, no.
31Rocío dice que el estoicismo enseña a no sentir nada. Corrige la frase.
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Lo que se les atribuye es distinguir lo que depende de nosotros de lo que no.
No propone dejar de sentir. Propone no hacer depender la propia vida de lo que no está en nuestra mano.
Con la caricatura, la doctrina sería inaplicable, y fue una escuela con muchos seguidores durante siglos.
Comprobación: equivócate adrede y mira qué queda. Si enseñara a no sentir, no haría falta ninguna distinción: bastaría con no mirar.
32Saúl dice que el epicureísmo es buscar el placer sin medida. Corrige la frase y di qué recomienda en su lugar.
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Lo que se les atribuye es buscar la ausencia de turbación, que es otra cosa.
Recomiendan podar deseos, porque los deseos sin fin no se sacian y dejan siempre con ganas de más.
El placer sin medida produce justo lo que la escuela quiere evitar.
Comprueba este paso: si tu respuesta hace de la escuela lo contrario de lo que propone, has tomado el rótulo por la doctrina.
33El helenismo empieza cuando las ciudades griegas pierden la independencia. Explica qué tiene que ver eso con que las dos escuelas hablen sobre todo de cómo vivir.
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Respuesta orientativa. Cuando la ciudad ya no se controla, la pregunta por cómo organizarla pierde urgencia práctica.
Lo que queda al alcance de cada cual es cómo vivir en una situación que no ha elegido.
⚠ Es una explicación por contexto, y el contexto no demuestra la tesis: solo hace entender por qué se planteó así.
Qué se valora en esta respuesta: que se use el contexto para explicar el cambio de pregunta, y que se diga que explicar no es justificar.
Fe y razón en la filosofía medieval
Lo que hay que saber
La filosofía medieval discute sobre todo la relación entre fe y razón: si una manda sobre la otra, si se estorban o si se reparten el terreno. Fe, en esta discusión, nombra el asentimiento a lo que se tiene por recibido de una tradición, y no una corazonada. El rótulo medieval es muy posterior: lo pusieron quienes querían marcar una etapa en medio de otras dos.
A Tomás de Aquino, en el siglo XIII y en plena Edad Media, se le atribuye la tercera respuesta: no pueden contradecirse, porque no tratan lo mismo del mismo modo. Las otras dos respuestas también tuvieron defensores dentro de la etapa.
La teología parte de lo que se acepta por fe. La filosofía parte solo de lo que se puede razonar. Distinguirlas es lo que hace filosófica la discusión. Las dos manejan razones y se escriben igual de apretadas. Lo que las separa es el punto de partida, no el estilo.
⚠ Los textos griegos no llegaron a la Europa medieval por una vía directa ni completa, y ese recorrido forma parte de la historia de la etapa. La etapa es la más larga del curso, y en ella caben discusiones muy distintas entre sí. Un error frecuente es tratarla como un bloque sin fechas, cuando entre sus autores median siglos.
34Tania dice que en la Edad Media no se hacía filosofía, solo teología. Da dos razones para corregirla.
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Primera: la propia pregunta por cómo se relacionan fe y razón es filosófica, y se discutió con razones.
Segunda: buena parte de la filosofía griega llegó a Europa por autores árabes y judíos que la tradujeron y la comentaron.
Sin ese trabajo de traducción y comentario, la discusión posterior no habría tenido con qué hacerse.
Qué se valora en esta respuesta: que las dos razones sean de tipo distinto, una sobre el contenido y otra sobre la transmisión.
35A Tomás de Aquino se le atribuye que fe y razón no pueden contradecirse. Explica qué tendría que ocurrir para que esa tesis quedara en apuros.
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Tendría que aparecer un caso donde las dos afirmen lo mismo y en sentido contrario.
La tesis se defiende diciendo que no tratan lo mismo del mismo modo, así que un choque aparente indica que una de las dos se ha salido de su terreno.
⚠ Eso es fuerte y a la vez cómodo: cualquier choque se explica como error de reparto.
Una pista que avisa: si una tesis puede absorber cualquier caso contrario, conviene preguntar qué la pondría en apuros. Si no hay nada, apenas dice.
36Agustín de Hipona vivió entre los siglos IV y V, Tomás de Aquino en el siglo XIII y Guillermo de Ockham en el siglo XIV. Di qué se puede y qué no se puede concluir de ese orden.
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Se puede concluir que el segundo pudo conocer al primero, y el tercero a los dos.
No se puede concluir que cada uno corrigiera al anterior, ni que sus tesis vayan de menos a más elaboradas.
El orden dice quién pudo leer a quién. No dice quién tiene razón ni quién depende de quién.
Una pista que avisa: un resumen que presente una etapa como una escalera hacia la tesis final está ordenando con el resultado ya en la mano.
El Renacimiento y la revolución científica
Lo que hay que saber
El Renacimiento y la revolución científica ocupan los siglos XV, XVI y XVII. Cambia la forma de estudiar la naturaleza. Los dos rótulos no nombran lo mismo, y conviene no usarlos como sinónimos. Renacimiento nombra, en su origen, un renacer del interés por los textos antiguos.
El cambio se resume así: antes se explicaba cada cosa por el fin al que tiende; ahora se mide y se calcula cómo se comporta. Dos cosas cambian en el modo de trabajar. Se prepara a propósito la situación que se quiere estudiar. Y el resultado se escribe en forma de medida.
Esa forma de explicar por el fin se le atribuye a Aristóteles, y es la que se abandona. A una regularidad escrita como relación entre medidas se le llama ley. El sentido de la palabra es nuevo: antes nombraba sobre todo lo que manda alguien.
Ese cambio no solo resuelve problemas: abre otros, y de ahí arranca buena parte de la filosofía moderna. Medir no se inventó entonces. Lo nuevo es que la medida pase a ser la forma de la explicación, y no solo un recuento. Y conviene no leerlo como un relevo de personas: lo que cambia es qué se acepta como explicación.
37Nadia lee dos explicaciones de por qué cae una piedra. (a) Porque tiende hacia el lugar que le corresponde. (b) Porque su velocidad aumenta de una manera que se puede medir. Di cuál corresponde a cada forma de explicar y a qué autor anterior se le atribuye la primera.
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(a) Es la forma antigua: explica por el fin al que la cosa tiende. Se le atribuye a Aristóteles.
(b) Es la nueva: no dice para qué cae, dice cómo cae, y lo dice con una medida.
La primera no se abandona por falsa en todo. Se abandona porque con ella no hay nada que calcular, y por tanto nada que comprobar.
Qué se valora en esta respuesta: que se vea que la segunda renuncia a responder «para qué», y que eso es una renuncia y no un descubrimiento.
38Un compañero dice que a partir de entonces la filosofía se quedó sin trabajo, porque todo lo resolvería la medida. Responde.
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Respuesta orientativa. Justamente entonces aparece un problema filosófico nuevo, y de los grandes.
Si la naturaleza se describe con medidas, hay que decidir qué pasa con lo que no se mide.
El color tal como se ve, el valor de una acción o lo que es una persona no entran ahí, y hay que decidir qué estatuto tienen.
Qué se valora en esta respuesta: que se nombre al menos un asunto que la medida deja fuera, y que se diga por qué eso es un problema y no una laguna.
39Los siglos XV, XVI y XVII se agrupan aquí como una etapa. Di qué tiene de convenio ese corte y pon un ejemplo de lo que se pierde al hacerlo.
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El corte es un convenio: no hay ningún año en que la forma de explicar cambie de golpe.
Se pierde que la forma antigua siguió usándose mucho después, y que la nueva tenía precedentes antes.
Se gana poder hablar de etapas sin repetir cada vez la lista entera de excepciones.
Una pista que avisa: cuando un corte de etapa se defiende con un suceso único, suele estar contando la historia hacia atrás desde el resultado.
Racionalismo y empirismo: Descartes y Hume
Lo que hay que saber
Racionalismo y empirismo son dos respuestas modernas a la misma pregunta: de dónde sale lo que sabemos. La razón o la experiencia. Los dos rótulos los pusieron historiadores posteriores, y ninguno de los autores se llamó así. Cada rótulo agrupa a varios, y aquí se toma uno de cada lado. Experiencia, en esta discusión, no es haber vivido mucho: nombra lo que llega por los sentidos.
A Descartes, en el siglo XVII y ya en la Edad Moderna, se le atribuye convertir la duda en método. A esa línea se la llama racionalista porque pone el peso en lo que la razón puede establecer por su cuenta.
A Hume, en el siglo XVIII y también moderno, se le atribuye la tesis contraria: todo contenido de la mente procede de la experiencia, y nada llega por otra vía. Los dos comparten la pregunta, y eso es lo que los hace comparables.
De ahí se le atribuye poner en cuestión la causa, que hasta entonces parecía lo más firme que había. Un error frecuente es imaginar la discusión como una pelea entre dos facultades. Lo que se discute es de dónde procede el contenido, y no qué parte de nosotros trabaja más.
⚠ Cuidado con las palabras que ya salieron en temas anteriores: en esta etapa varias cambian de sentido sin avisar. Y conviene separar dos preguntas que se mezclan: de dónde sale lo que sabemos, y hasta dónde llega. Este tema trata la primera.
40Nadia dice que Descartes dudaba de todo. Corrige la frase.
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La duda es un método, no una postura. Sirve para descartar lo dudoso y ver si queda algo que resista.
Un método tiene un punto de parada. Dudar sin parar no permitiría siquiera formular la duda.
Se le atribuye usarla para buscar algo seguro, no para renunciar a buscarlo.
Comprobación: equivócate adrede. Si se dudara de todo sin excepción, habría que dudar también de que se está dudando, y el método no daría ni un paso.
41A Hume se le atribuye poner en cuestión la causa. Gonzalo entiende que negó que las cosas tengan causa. Corrige la interpretación.
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No es eso. Lo que se le atribuye es sostener que el vínculo entre un hecho y el siguiente no se observa.
Lo que se observa es la repetición: uno detrás de otro, muchas veces.
De ahí se le atribuye que la conexión la pone nuestra costumbre de esperarla.
Comprobación: equivócate adrede y busca en qué se distinguiría negar la causa de lo anterior. Si la hubiera negado, no tendría nada que explicar sobre por qué la esperamos.
42Ruth lee «idea» en un texto sobre Platón y en otro sobre Hume, y da por supuesto que significa lo mismo. Explica el error y di qué significa en cada sitio.
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En la tradición de Platón nombra aquello que hace que muchas cosas distintas sean lo mismo, y no está en ninguna cabeza.
En Hume nombra un contenido de la mente, que procede de la experiencia.
Con los dos sentidos mezclados, la tesis de que toda idea viene de la experiencia se vuelve incomprensible.
Comprobación: pon en cada frase la definición que ese autor maneja, y luego reléelas. Si una se queda sin sentido, es que el término había cambiado por el camino.
El contrato social: Hobbes, Locke y Rousseau
Lo que hay que saber
El contrato social es una familia de teorías que explican el poder por un acuerdo. No cuentan lo que pasó: proponen por qué obedecer estaría justificado. Dos palabras hacen falta para seguirlas. Legitimidad nombra el título con que se manda, que no es lo mismo que la fuerza con que se manda. Y soberanía nombra quién tiene la última palabra en una comunidad política.
El estado de naturaleza es la situación anterior al acuerdo. Es una hipótesis de trabajo, y cada autor la describe de una manera. No todas las teorías políticas modernas son de esta familia. Aquí se toma solo esta, que es la que el curso pide.
Los tres discrepan en lo que se acuerda y en qué pasa si quien manda incumple. Ahí está toda la discusión, y no en la palabra contrato. Se los agrupa por la forma del planteamiento, no por estar de acuerdo entre ellos.
A Hobbes, en el siglo XVII, se le atribuye un acuerdo que cede mucho a cambio de seguridad. A Locke, en ese mismo siglo XVII, uno que conserva derechos y permite retirar la confianza. A Rousseau, ya en el siglo XVIII, uno donde lo que manda es la voluntad del cuerpo entero de ciudadanos. La familia sigue viva: buena parte del vocabulario político corriente viene de aquí.
43El estado de naturaleza es una hipótesis de trabajo, no un relato de lo que pasó. Explica qué consecuencia tiene eso para cómo se juzga la teoría.
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No se juzga preguntando si ocurrió. Ningún dato histórico la confirmaría ni la desmentiría.
Se juzga preguntando si explica bien por qué obedecer estaría justificado.
Confundir las dos cosas lleva a rechazarla por un motivo que no le toca.
Qué se valora en esta respuesta: que se diga con qué criterio sí se juzga, y no solo con cuál no.
44Un gobernante imaginario incumple lo pactado y se queda con lo que no le tocaba. Di qué permitiría hacer cada una de las tres versiones del contrato, y por qué la diferencia no es de matiz.
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Con la versión de Hobbes, poco: lo cedido se cedió a cambio de seguridad, y mientras la haya el acuerdo sigue en pie.
Con la de Locke, se le puede retirar la confianza: los derechos no se entregaron, se confiaron.
Con la de Rousseau, quien decide es el cuerpo entero de ciudadanos, así que el gobernante es un encargado al que se puede cambiar.
La diferencia no es de matiz: es la diferencia entre poder destituirlo y no poder.
Comprueba este paso: si tus tres respuestas terminan igual, no has usado lo que distingue a cada versión.
45Berta pregunta por qué a esta familia de teorías se la llama moderna, si acuerdos para convivir los ha habido siempre. Responde.
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Respuesta orientativa. Lo moderno no es que haya acuerdos, sino usarlos para justificar la obediencia.
Antes el poder solía justificarse por un orden dado de antemano, no por lo que los gobernados acepten.
Lo nuevo es colocar el consentimiento en el centro, y sobre ese giro se levanta casi toda la política que viene después.
Qué se valora en esta respuesta: que se distinga entre el hecho de pactar y el uso del pacto como justificación.
Kant: los límites del conocimiento y la metafísica
Lo que hay que saber
A Kant, en el siglo XVIII y al final de la Edad Moderna, se le atribuye una tesis sobre los límites del conocimiento: conocemos las cosas tal como se nos presentan, y no tal como son al margen de nosotros. Un error frecuente es leerlo como si cada cual conociera a su manera. Las condiciones de las que se habla son comunes, y no personales.
Esa manera de conocer, según se le atribuye, pone condiciones, y las condiciones se pueden estudiar. Condiciones, aquí, no son requisitos que uno cumpla o no cumpla. Son lo que hace falta para que haya algo conocido.
A lo que quedaría al margen de esas condiciones la tradición lo llama cosa en sí. Es un término de intérpretes tanto como del autor. Lo que nombra es el límite mismo, y los intérpretes discuten si nombra algo más.
De ahí se le atribuye una tesis sobre qué puede y qué no puede llegar a ser la metafísica tradicional. El vocabulario propio de este autor es espeso, y aquí se cuenta con palabras llanas. Eso hace perder matices, y conviene saberlo. De su obra se toma en este tema solo la parte del conocimiento; la de la ética va en el siguiente.
Su posición se presenta muy a menudo como la salida a la discusión entre Descartes y Hume. Y muchas posiciones posteriores se escriben como respuesta a ella.
46Ismael dice que, según Kant, no podemos conocer nada. Corrige la frase.
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Lo que se le atribuye es que conocemos las cosas tal como se nos presentan.
Eso es una tesis sobre cómo conocemos, no sobre si conocemos.
Con la versión de Ismael, las ciencias de la naturaleza quedarían sin explicación, y es justo lo que su posición quería explicar.
Comprueba este paso: si tu resumen deja sin sentido que haya ciencia, has convertido una tesis sobre los límites en una negación.
47Explica por qué, desde esa tesis, se le atribuye que la metafísica tradicional no puede ser ciencia, y di qué no se sigue de ahí.
Ver solución
Si conocemos bajo ciertas condiciones, lo que estuviera al margen de ellas no puede conocerse del mismo modo.
La metafísica tradicional pregunta justamente por eso, así que no puede proceder como las ciencias de la naturaleza.
No se sigue que sus preguntas sean absurdas ni que haya que dejar de hacerlas. Se sigue que no se responden así.
Qué se valora en esta respuesta: que se distinga entre no poder proceder como una ciencia y carecer de sentido.
48Carla lee que la posición de Kant es «la síntesis de Descartes y Hume». Di qué nivel de afirmación es esa frase.
Ver solución
Es una interpretación, y además un rótulo de manual.
Es cómoda porque ordena el bloque entero en tres pasos, y por eso se repite mucho.
Hay intérpretes que la discuten: presentarla así hace creer que su posición sale de sumar las dos anteriores.
Lo prudente es decir que se suele leer así, y que la lectura no es unánime.
Una pista que avisa: cuando un rótulo ordena tres autores en un esquema redondo, casi siempre lo puso alguien que ya conocía el final.
Deber y utilidad: dos éticas modernas
Lo que hay que saber
Dos éticas modernas responden distinto a qué hace buena una acción. Una mira el deber; la otra, las consecuencias. Deber, aquí, nombra lo que hay que hacer al margen de lo que uno quiera. En los manuales la primera se llama a veces deontológica, y la segunda consecuencialista; son rótulos posteriores a las dos.
A Kant se le atribuye la primera: una acción vale por el motivo desde el que se hace, y hay cosas que no pueden hacerse aunque salga bien. Cada una de las dos familias tiene muchas versiones dentro, y aquí se toma de cada una la formulación más simple.
El utilitarismo es la segunda: una acción es buena si produce el mayor beneficio para el mayor número. Bentham y Mill están en su origen, entre los siglos XVIII y XIX. Entre los dos hay diferencias, y agruparlos no quiere decir que pensaran igual.
⚠ Las dos tienen objeciones serias, y ninguna de las dos se despacha con una caricatura de la contraria. Y hay un error frecuente: tratar la elección entre las dos como cuestión de carácter. Es una discusión con razones, y sigue abierta.
49Un caso inventado: Dimas puede decir una mentira pequeña que evitaría un disgusto grande. Di qué responde cada una de las dos éticas y por qué.
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La ética del deber: no, porque lo que decide es el motivo y hay cosas que no pueden hacerse aunque salgan bien.
El utilitarismo: sí, si de verdad produce más beneficio que perjuicio para todos los afectados.
La discrepancia no está en el caso. Está en qué se mira para juzgar: el motivo o el resultado.
Comprueba este paso: si las dos respuestas te salen iguales, revisa qué estás mirando. Un caso donde coinciden no sirve para distinguirlas.
50Eulalia dice que el utilitarismo justifica cualquier cosa si sale a cuenta. Separa lo que hay de caricatura y lo que hay de objeción seria.
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Respuesta orientativa. De caricatura: presentar la doctrina como si no tuviera reglas ni límites. Sus defensores los introducen precisamente para eso.
De objeción seria: que al sumar beneficios y perjuicios, el perjuicio de unos pocos puede quedar compensado por el beneficio de muchos.
Esa objeción no se zanja diciendo que es una caricatura. Se responde con reglas que protejan a los pocos, y eso cambia la doctrina.
Qué se valora en esta respuesta: que se distinga la caricatura de la objeción y que se diga cómo se responde a la segunda.
51Fabián dice que la ética del deber es más exigente porque prohíbe más cosas. Discute esa afirmación.
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No siempre prohíbe más. Hay casos donde calcular consecuencias obliga a mucho más.
Quien juzga por consecuencias puede verse obligado a hacer todo lo que mejore el resultado, sin límite claro.
Lo que varía no es cuántas prohibiciones hay, sino el sitio del que brotan.
Una pista que avisa: comparar dos éticas por lo estrictas que parecen suele salir mal, porque depende del caso que se elija para compararlas.
La sospecha: Marx y Nietzsche
Lo que hay que saber
Marx y Nietzsche vivieron los dos en el siglo XIX, ya en la etapa contemporánea. A los dos se les suele agrupar bajo el rótulo de la sospecha. Aquí se los trata por separado antes de compararlos. De cada uno se toma solo una pieza: la obra de los dos es mucho más ancha que este tema.
A Marx se le atribuye explicar las ideas de una época por la forma en que esa sociedad produce y reparte. A eso se le llama analizar la ideología. Ideología, en este uso, no es un insulto ni una opinión de partido. Nombra el conjunto de ideas propio de una sociedad y de un momento.
A Nietzsche se le atribuye preguntar de dónde vienen los valores en vez de darlos por buenos, y sostener que tienen historia. Valores nombra aquí lo que se tiene por bueno, por noble o por despreciable.
La Escuela de Fráncfort continuó esa crítica en el siglo XX y examinó el totalitarismo. Totalitarismo nombra una forma de poder que no deja ningún terreno fuera de su alcance. Y crítica, en esta tradición, no significa llevar la contraria.
⚠ Los dos hablan del origen de las ideas, y eso obliga a preguntarse qué prueba exactamente una explicación del origen. Buena parte de su vocabulario pasó al habla corriente y se gastó por el camino. Conviene devolverle su sentido antes de usarlo.
52Explica qué tienen en común Marx y Nietzsche para que se les agrupe bajo un mismo rótulo, y di qué nivel de afirmación es ese rótulo.
Ver solución
En común: los dos preguntan de dónde sale lo que se da por evidente, en vez de discutirlo de frente.
A Marx se le atribuye explicar las ideas de una época por cómo esa sociedad produce y reparte.
A Nietzsche se le atribuye preguntar de dónde vienen los valores y sostener que tienen historia.
El rótulo que los agrupa es de intérpretes, muy posterior a los dos. Es cómodo y no lo firmaron ellos.
Qué se valora en esta respuesta: que se diga lo común, lo propio de cada uno y que el rótulo es una interpretación.
53Genoveva descubre que una tesis fue defendida por gente a quien le convenía, y concluye que la tesis es falsa. Di qué falla.
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Falla confundir el origen de una tesis con su valor.
Decir de dónde viene una idea no dice si es cierta. Una tesis puede convenirle a alguien y ser verdadera.
La crítica del origen sirve para explicar por qué una idea se extendió, no para refutarla.
Comprobación: busca una tesis que le convenga a quien la defiende y que además sea comprobable. Si encuentras una sola, la regla general cae.
54La Escuela de Fráncfort continuó esa crítica en el siglo XX y examinó el totalitarismo. Di qué problema nuevo les plantea eso respecto a sus dos precursores.
Ver solución
Respuesta orientativa. Les plantea explicar no ya de dónde vienen las ideas, sino por qué una sociedad que se creía ilustrada produjo lo que produjo.
La crítica deja de apuntar a las ideas heredadas y pasa a apuntar a la propia confianza en la razón.
Eso es más incómodo: la herramienta con la que se critica queda también bajo sospecha.
Qué se valora en esta respuesta: que se vea el giro, de criticar ideas a criticar el instrumento con el que se critica.
El siglo XX: lenguaje y existencia
Lo que hay que saber
En el siglo XX una parte de la filosofía vuelve la atención al lenguaje, y eso cambia por dónde se empieza. El siglo tuvo muchas más corrientes que las dos de este tema. Aquí se toman solo esas dos, que son las que el curso pide.
A Wittgenstein, en el siglo XX y de lleno en la filosofía contemporánea, se le atribuye plantear los problemas filosóficos como problemas del uso del lenguaje, y no como enigmas sobre el mundo. Uso, aquí, nombra cómo se emplea de hecho una palabra entre hablantes, y no lo que de ella diga un diccionario. Un error frecuente es confundir esta atención al lenguaje con un interés por el estilo o por el buen decir.
El existencialismo va por otro lado: parte de la existencia concreta de cada cual, que es anterior a cualquier definición de lo humano. Existencia, en esta tradición, no nombra el simple hecho de haber: nombra la vida de alguien tal como la lleva. Heidegger y Sartre son los dos nombres que suelen citarse aquí, los dos del siglo XX. Entre ellos hay desacuerdos de fondo que este tema no entra a tratar.
A Sartre se le atribuye sacar de ahí que el ser humano es responsable de lo que hace de sí mismo. Esta corriente tuvo público mucho más allá de las aulas, y de ahí viene que su vocabulario sea tan conocido.
55A Wittgenstein se le atribuye plantear los problemas filosóficos como problemas del uso del lenguaje. Explica qué cambia eso en la forma de abordarlos.
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Cambia la primera pregunta. En vez de preguntar cómo es la cosa, se pregunta cómo la estamos formulando.
Algunos problemas se disuelven al ver que la pregunta estaba mal planteada.
⚠ No todos. Sostener que todos se disuelven es una versión fuerte que no todos los intérpretes le atribuyen.
Qué se valora en esta respuesta: que se diga qué cambia en el método y que no se le atribuya la versión más fuerte sin matizar.
56El existencialismo parte de la existencia concreta de cada cual. Hugo dice que eso es lo mismo que decir que cada uno hace lo que quiere. Corrige la frase.
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No es eso. Se le atribuye a Sartre que el ser humano es responsable de lo que hace de sí mismo.
Responsable no es libre de consecuencias. Es justo lo contrario: no hay nada a lo que endosarle la decisión.
Por eso en esa tradición la libertad se describe más como carga que como regalo.
Comprueba este paso: si tu resumen hace la tesis cómoda, revisa. La versión que se le atribuye es incómoda a propósito.
57Inés dice que las dos corrientes de este tema se contradicen. Di por qué eso no está bien planteado.
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Respuesta orientativa. No se contradicen porque no responden a la misma pregunta.
Una pregunta cómo funcionan nuestras formulaciones; la otra, desde dónde vive cada cual.
Dos respuestas solo se contradicen si responden lo mismo. Aquí cambia el problema, no la respuesta.
Qué se valora en esta respuesta: que se nombren las dos preguntas distintas antes de decir si hay contradicción.
Pensamiento feminista y filosofía en español
Lo que hay que saber
El feminismo filosófico pregunta por qué la mitad de la humanidad quedó fuera de lo que se decía de todos. Mary Wollstonecraft y Olympe de Gouges escribieron en el siglo XVIII. Simone de Beauvoir escribió en el siglo XX. El feminismo del que se habla aquí es una línea de discusión filosófica, y no la historia de un movimiento político. Entre las primeras y la última median dos siglos, y la pregunta no se plantea igual en los dos momentos.
A Beauvoir se le atribuye distinguir lo que se es de nacimiento de lo que una sociedad construye encima. Esa distinción organiza buena parte de la discusión posterior. Se discute todavía, y los intérpretes no coinciden en cuánto abarca.
Ortega y Gasset, ya en el siglo XX, pensó desde la razón vital: la vida concreta de cada cual es el punto de partida, y no un obstáculo para pensar. Filosofía en español no nombra una escuela ni una doctrina: nombra la lengua en la que se escribió.
María Zambrano, también del siglo XX, trabajó la razón poética, que no se deja reducir a la razón que usan las ciencias. Este tema junta dos asuntos distintos, y reunirlos es una decisión del curso.
⚠ El canon —la lista de quién se estudia— también tiene su historia, y se fijó mucho después de que escribieran las personas que lo componen. Y hay un error frecuente al tratar este tema: leer a quienes aquí se nombran solo como testimonio de su situación, en vez de como autores con tesis que se discuten. Aquí caben pocos nombres, y la lista no pretende estar completa.
58A Beauvoir se le atribuye distinguir lo que se es de nacimiento de lo que una sociedad construye encima. Explica para qué sirve esa distinción.
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Sirve para preguntar, de cada rasgo que se da por natural, si viene de nacimiento o está construido.
Si está construido, puede cambiarse. Si viene de nacimiento, hay que explicar por qué justificaría un trato distinto.
La distinción no responde sola ningún caso. Abre la pregunta y obliga a argumentarla en cada uno.
Qué se valora en esta respuesta: que se diga para qué sirve la distinción y que no se dé por resuelta ninguna cuestión concreta con solo nombrarla.
59Jimena dice que si una filósofa es poco citada, será porque su obra es menor. Responde.
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Respuesta orientativa. Es un paso que no se sostiene: cuántas veces se cita a alguien depende de quién elige y de qué se conserva.
Hipatia enseñó filosofía y matemáticas en Alejandría entre los siglos IV y V. Hildegarda de Bingen escribió en el siglo XII sobre medicina, música y cuestiones filosóficas.
Que el canon las dejara al margen es un dato sobre el canon, no sobre lo que escribieron.
Qué se valora en esta respuesta: que se señale que ser citado y valer son cosas distintas, y que se sostenga con algún caso.
60Ortega y Gasset pensó desde la razón vital y María Zambrano trabajó la razón poética. Di qué tienen en común esas dos propuestas.
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Las dos parten de que la razón sola, desligada de la vida concreta, deja cosas fuera.
La razón vital pone la vida de cada cual como punto de partida, y no como estorbo.
La razón poética busca dar cuenta de lo que esa razón sola no alcanza a decir.
⚠ Tienen un punto de partida común y no son la misma propuesta: se desarrollan en direcciones distintas.
Qué se valora en esta respuesta: que se diga lo común sin fundir las dos propuestas en una.
Ejercicios de Filosofía de 2º Bachillerato en PDF con soluciones
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