Ejercicios Resueltos Latín 1 de Bachillerato 2026 / 2027

Dieciocho apartados de recordatorio de teoría y 51 ejercicios resueltos de Latín I, el de 1.º de Bachillerato, pensados para el curso en el que se empieza a traducir de verdad. Cada solución dice cuál es la respuesta y, sobre todo, cómo se descarta la equivocada, que en latín es buena parte del trabajo: media docena de terminaciones sirven para tres cosas cada una.

Aquí no se pide recitar ningún paradigma. Una lista de terminaciones se consulta en dos segundos y no enseña a leer un texto. Lo que se practica es lo otro: reconocer una forma, decir qué puede y qué no puede ser, quedarse con una posibilidad y poder explicar por qué se han tirado las demás. Los enunciados piden analizar, elegir, traducir, corregir o explicar una evolución, y en ese orden de dificultad.

El latín va en cursiva y la explicación va en español. La pronunciación que se sigue es la restituida, que es la que reconstruye el sonido del latín clásico; si en tu clase se usa la eclesiástica, el primer apartado te dirá exactamente en qué se diferencian. Las rayas de cantidad (ā, ĕ) se escriben solo donde deciden algo, que es donde se decide el acento.

Qué trae esta página y qué no. El currículo de Bachillerato (Real Decreto 243/2022) da la misma lista de contenidos a Latín I y a Latín II: los separa por el grado, no por la materia. Así que dónde está la raya entre los dos cursos es una decisión, y aquí se declara. Este material se queda con la morfología entera —las cinco declinaciones, el adjetivo con sus grados, el verbo en sus dos temas y sus dos voces, los pronombres y los seis irregulares de uso diario—, con la función de cada caso dentro de la frase, con la oración compuesta en lo básico (unir dos oraciones, el relativo, el tiempo, la causa y la finalidad), con el participio y la oración de infinitivo, con la evolución del latín al castellano y con la historia, el gobierno y el legado de Roma. Deja para Latín II el subjuntivo más allá de la finalidad, la sintaxis complicada, el gerundio y el gerundivo, los verbos que se conjugan en pasiva con sentido activo y, sobre todo, los autores y los géneros literarios. Del Latín optativo de 4.º de ESO no repite el catálogo de expresiones latinas de uso corriente, y tampoco entra en la mitología. Un apartado, el último, viene solo con teoría y sin ejercicios: el trazado de la ciudad romana, las obras públicas y el arte no se pueden practicar sin ver nada, y aquí no hay nada que ver, así que se explican con palabras para que al menos quede el contenido. Y algo que conviene saber: las frases latinas que se traducen están escritas para esta página, con el vocabulario y las construcciones que ella misma explica. No hay ni una línea de autor clásico, entre otras razones porque una cita habría que cotejarla con su edición y una errata ahí se paga cara.

Temas que puedes practicar en esta página

Son 51 ejercicios, tres por apartado, repartidos así: quince van a la morfología del nombre y del adjetivo (las cinco declinaciones, la concordancia y los grados); quince, al verbo y a la función de los casos; doce, a las construcciones que deciden una traducción (el relativo, el participio, el ablativo absoluto y la oración de infinitivo); y nueve, al paso del latín al castellano y a Roma. Sirven para localizar lo que flojea antes de un examen de traducción; no sustituyen al temario ni al diccionario. Pincha en el número para ir directo:

ApartadoQué se practicaEjercicios
El abecedario latino, la pronunciación y dónde cae el acentoLas 23 letras, la pronunciación restituida y la ley de la penúltima1 y 2 y 3
Una lengua de casos: qué trabajo hace cada terminaciónLos seis casos, el orden libre y por qué una palabra se cita con dos formas4 y 5 y 6
La primera y la segunda declinaciónLas tres terminaciones que se repiten, los neutros y los nombres en -er7 y 8 y 9
La tercera declinación y sus dos gruposIr al genitivo, separar los dos grupos y desconfiar de las terminaciones repetidas10 y 11 y 12
La cuarta y la quinta declinaciónLas dos pequeñas, y la terminación que vale para cuatro casos13 y 14 y 15
El adjetivo: dos clases, la concordancia y los gradosConcordar sin que rimen las terminaciones, y formar los grados16 y 17 y 18
Qué dice cada caso dentro de la fraseEl caso que decide el sentido, el dativo posesivo y las preposiciones19 y 20 y 21
El verbo en el tema de presente, voz activaReconocer la conjugación, el imperfecto y los dos futuros22 y 23 y 24
El tema de perfecto y sus tres tiemposSacar el tema, reconocer las desinencias propias y situar en el tiempo25 y 26 y 27
La voz pasiva y quién hace la acciónLas desinencias de pasiva, el perfecto en dos palabras y el agente28 y 29 y 30
Los pronombres que salen en cualquier textoEl relativo con su doble regla, los demostrativos y is, ea, id31 y 32 y 33
Los seis irregulares de uso diariosum y possum, eo y fero, volo y nolo dentro de una frase34 y 35 y 36
Coordinar y subordinar: la oración compuestaUnir dos oraciones, meter una dentro de otra y ver qué pide el subjuntivo37 y 38 y 39
El participio concertado y el ablativo absolutoLos tres participios y las dos maneras de usarlos40 y 41 y 42
La oración de infinitivoEl acusativo que no es complemento directo, y los tiempos del infinitivo43 y 44 y 45
Del latín al castellano: cinco reglas y sus excepcionesExplicar una evolución, separar doblete de sinónimo y descomponer palabras46 y 47 y 48
Roma: etapas, gobierno y palabras que siguen vivasLas tres etapas, el reparto del poder republicano y los latinismos49 y 50 y 51
Roma por dentro: la ciudad, las obras públicas y el arteSolo teoría: el trazado de la ciudad, las obras públicas y las formas del artesolo teoría

Ejercicios de Latín I de 1.º de Bachillerato con soluciones

El abecedario latino, la pronunciación y dónde cae el acento

Lo que hay que saber

El alfabeto latino tenía 23 letras. No existían la J, ni una U distinta de la V, ni la W, ni la Ñ. La K se conservó en muy pocas palabras, y la Y y la Z entraron del griego para escribir palabras griegas. Lo que hoy leemos con j y con u es cosa de los copistas posteriores, no de Roma.

Esta página usa la pronunciación restituida, que es la que reconstruye cómo sonaba el latín clásico. En ella la c suena /k/ incluso cuando le siguen una e o una i; la v suena como la w inglesa; la g es suave en todos los casos; y ae y oe son diptongos. ⚠ En las aulas convive con la pronunciación eclesiástica, que suena a italiano; conviene saber cuál sigue tu profesor, porque las dos son legítimas y no coinciden.

Cada vocal latina podía ser larga o breve, y esa cantidad vocálica no se oye en castellano ni se deduce de la letra. Se marca con una raya encima cuando es larga (ā) y con una curva cuando es breve (ă). Solo se escribe cuando hace falta distinguir algo.

El acento latino no cae en la última sílaba: en latín no hay palabras agudas. Si la palabra tiene dos sílabas, el acento va en la primera.

Con tres sílabas o más manda la ley de la penúltima: si la penúltima es larga, el acento cae en ella; si es breve, salta a la antepenúltima. Así, natūra se lee na-tu-ra y tempŏra se lee tem-po-ra.

A veces no hace falta saber la cantidad de antemano: una vocal seguida de dos consonantes, o de x o z, cuenta como larga aunque ella misma sea breve. Es lo que se llama cantidad por posición, y resuelve buena parte de los casos sin diccionario.

1Estas tres palabras llevan marcada la cantidad de la penúltima vocal. Di en qué sílaba cae el acento en cada una y por qué: (a) amīcus (b) domĭnus (c) audīre.

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(a) a-mi-cus: la penúltima es larga, así que el acento cae en ella.

(b) do-mi-nus: la penúltima es breve, así que el acento salta a la antepenúltima.

(c) au-di-re: la penúltima es larga y se lleva el acento. Fíjate en que la primera sílaba es au entero, porque es un diptongo y no se parte.

▲ Un contraste que a veces ayuda y que no decide nada: la palabra castellana heredada suele conservar la sílaba acentuada del latín, como en «amigo» y en «dueño». Hay casos en que esa sílaba se desplazó, y las palabras que entraron más tarde desde el latín escrito tampoco la conservan. Quien decide es la cantidad.

2De estas tres palabras, una suena igual en las dos pronunciaciones que conviven en clase y las otras dos no. Di cuál es cuál y qué letra o qué grupo lo decide: (a) portus (b) vinum (c) caelum.

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(a) Portus suena igual en las dos: ninguna de sus letras se pronuncia de manera distinta en un sistema y en el otro.

(b) Vinum no. Lo decide la v, que en la restituida suena como la w inglesa y en la eclesiástica, como la v italiana.

(c) Caelum tampoco. Lo decide el grupo ae, que en la restituida es un diptongo y en la eclesiástica se lee como una e sola.

▲ Con cibus pasaría lo mismo, esta vez por culpa de la c. Antes de leer en voz alta conviene saber qué sistema sigue la clase: ninguno es más correcto que el otro, y lo que no cabe es mezclarlos dentro de una misma lectura.

3Estas tres palabras no llevan marcada la cantidad y, aun así, se puede decidir dónde cae el acento. Di dónde cae y explica qué lo permite: (a) magistra (b) fenestra (c) sagitta.

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En las tres, la penúltima vocal va seguida de dos consonantes. Eso la hace larga por posición, y se lleva el acento sin que haga falta conocer la cantidad de la vocal.

(a) ma-gis-tra. (b) fe-nes-tra. (c) sa-git-ta.

⚠ Lo que se alarga es la sílaba, no la vocal: la vocal puede seguir siendo breve y el acento cae ahí igual. Confundir las dos cosas hace fallar en cuanto aparece una palabra con la cantidad marcada.

Una lengua de casos: qué trabajo hace cada terminación

Lo que hay que saber

El latín es una lengua flexiva: la función de una palabra no la marcan ni el orden ni una preposición, sino la terminación. A cada función le corresponde un caso, y son seis. Los tres primeros son nominativo, vocativo y acusativo; los otros tres, genitivo, dativo y ablativo.

En una primera aproximación: el nominativo marca el sujeto; el vocativo, la llamada; el acusativo, aquello sobre lo que recae la acción; el genitivo dice de quién o de qué es algo; el dativo, a quién le llega; y el ablativo recoge las circunstancias, y suele llevar una preposición delante.

La pieza que cambia es la desinencia, y lo que queda quieto es la raíz. Por eso el orden de palabras es libre: se puede mover el sujeto y la frase dice lo mismo. El verbo suele ir al final, pero eso es costumbre de estilo y no una norma.

Una palabra se cita siempre por su nominativo y su genitivo singular: rosa, rosae. Esa pareja de formas es su enunciado, y no es un adorno de diccionario: el genitivo es el que dice a qué declinación pertenece y de qué raíz salen las demás formas.

⚠ Una misma terminación puede valer para más de un caso, y eso pasa en las cinco declinaciones. La terminación no se traduce sola: se elige mirando el verbo y el resto de la frase. Esa elección, y no la memoria, es lo que hace un traductor.

4Estas tres frases llevan las mismas palabras en distinto orden: Poeta reginae rosam dat, Rosam poeta reginae dat y Dat reginae poeta rosam. Di si cambian de significado y explica qué palabra hace de sujeto y por qué.

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No cambian: las tres dicen «El poeta da una rosa a la reina». Lo que reparte los papeles es la terminación, no el sitio.

Poeta está en nominativo singular y es el sujeto. Rosam está en acusativo singular y es lo que se da. Reginae está en dativo singular y dice a quién se le da.

⚠ Reginae podría ser también genitivo o nominativo plural. Se descarta el nominativo plural porque dat está en singular, y se descarta el genitivo porque entonces nadie recibiría la rosa y dat se quedaría cojo.

5Estas tres piezas castellanas llevan todas la palabra «a» delante y en latín no irían en el mismo caso. Di en cuál iría cada una y por qué: (a) «El cónsul escribe una carta a los soldados» (b) «El cónsul envía una carta a la ciudad» (c) «El cónsul ve a los soldados».

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(a) Dativo: los soldados son a quienes les llega la carta.

(b) Acusativo, con la preposición ad delante: la ciudad es hacia dónde va la carta, no quien la recibe.

(c) Acusativo sin nada delante: los soldados son aquello sobre lo que recae la acción de ver.

⚠ Las tres llevan «a» en castellano y en latín se resuelven de tres maneras distintas. La palabra de delante no traduce el caso: lo traduce la función que la pieza hace dentro de la frase.

6De estas tres palabras, dos están citadas como debe y una no: (a) bellum, belli (b) consul, consulis (c) tempus. Di cuál falla y qué deja de poder hacerse con ella.

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(a) y (b) están bien: bellum, belli y consul, consulis llevan su nominativo y su genitivo. La que falla es la (c).

Tempus está citada solo por su nominativo, y con el nominativo a secas no hay manera de saber ni cuál es su raíz ni a qué declinación pertenece.

Con el enunciado completo, tempus, temporis, se ve que la raíz es tempor- y que la palabra es de la tercera. Sin él, ni se declina ni se reconoce en un texto.

▲ Fíjate en que la raíz no siempre se parece al nominativo. Por eso en latín la forma que hay que memorizar de cada palabra no es una, sino dos.

La primera y la segunda declinación

Lo que hay que saber

La primera declinación tiene el genitivo singular en -ae y, en singular, las terminaciones -a, -a, -am, -ae, -ae, -a; en plural, -ae, -ae, -as, -arum, -is, -is. ⚠ El nominativo y el ablativo del singular se escriben igual y se distinguen por la cantidad: rosă frente a rosā. Como esa raya no suele escribirse, los separa la frase.

Casi toda la primera declinación es femenina, pero el género no lo decide la terminación: lo decide aquello que la palabra nombra. Los oficios de varón son masculinos aunque acaben en -a: poeta, agricola, nauta.

La segunda tiene el genitivo singular en -i y tres modelos: los acabados en -us, los acabados en -er y los neutros en -um. El vocativo singular de los de -us es la única forma de toda la declinación acabada en -e.

Los acabados en -er se parten en dos grupos y el genitivo dice cuál es cuál: unos conservan la e (puer, pueri) y otros la pierden (ager, agri). Mirar el nominativo no basta; hay que mirar el enunciado entero.

Los neutros funcionan igual en las cinco declinaciones, así que conviene aprenderlo una sola vez: nominativo, vocativo y acusativo son iguales entre sí, y en plural los tres acaban en -a. Ese -a del plural neutro se confunde con el -a del singular de la primera, y ahí se pierden muchas traducciones.

⚠ Dos ambigüedades que hay que tener presentes desde el primer día: -ae es a la vez genitivo singular, dativo singular y nominativo plural; y en la segunda, -i es genitivo singular y nominativo plural.

7Analiza estas tres formas —caso, número y de qué palabra vienen— y di cuáles de las tres no pueden ser sujeto: (a) dominorum (b) bella (c) agro.

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(a) Genitivo plural de dominus, domini.

(b) Nominativo, vocativo o acusativo plural de bellum, belli, que es neutro y por eso tiene las tres formas iguales.

(c) Dativo o ablativo singular de ager, agri, que pierde la e en cuanto sale del nominativo.

No pueden ser sujeto la (a) ni la (c): el sujeto va en nominativo, y ninguno de esos cuatro análisis lo es. La (b) sí puede serlo, y solo la frase entera dirá si lo es.

⚠ Que una forma admita tres análisis no la hace ambigua en un texto: quien decide es el verbo. Aquí no lo hay, y por eso hay que dar las tres posibilidades.

8Traduce y di qué caso y qué número es cada palabra: Nautae insulam vident.

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«Los marineros ven la isla».

Nautae es nominativo plural: masculino, aunque acabe en -ae y sea de la primera, porque nombra un oficio de varón. Insulam es acusativo singular. Vident es tercera persona del plural.

⚠ Nautae podría ser también genitivo o dativo singular. Lo descarta el verbo: vident está en plural y la frase necesita un sujeto plural, y no hay otro candidato.

9Oppida Romana magna erant. Traduce y explica por qué oppida no puede ser acusativo aquí.

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«Las plazas fuertes romanas eran grandes».

Oppida es neutro, así que su nominativo y su acusativo plural se escriben igual. Quien decide es el verbo: erant enlaza un sujeto con una cualidad suya y no admite acusativo, de modo que solo cabe el nominativo.

Romana y magna están en nominativo plural neutro, igual que oppida.

▲ Ese -a del plural neutro se parece al -a del singular de la primera declinación, y la diferencia está en el número. Si el verbo va en plural, el -a es de un neutro.

La tercera declinación y sus dos grupos

Lo que hay que saber

Es la más numerosa y la única en la que el nominativo no enseña la raíz. Hay que ir al genitivo: rex, regis da la raíz reg-, y corpus, corporis da corpor-. Quien traduce por el nominativo se equivoca de palabra.

Dentro de la tercera hay dos grupos, y se diferencian sobre todo en una forma: los de raíz en consonante hacen el genitivo plural en -um y los de tema en -i lo hacen en -ium.

Una pista que avisa de cuáles son de tema en -i: los parisílabos, que cuentan las mismas sílabas en nominativo y en genitivo, y los monosílabos cuya raíz acaba en dos consonantes. ⚠ La pista falla, y falla con palabras corrientes: canis, canis e iuvenis, iuvenis son parisílabos y hacen canum e iuvenum. Cuando el texto lo permita, la forma escrita manda sobre la pista.

Los neutros de la tercera siguen la regla general de los neutros. Los de raíz en consonante hacen el plural en -a. Los de tema en -i lo hacen en -ia, y además llevan el ablativo singular en -i.

⚠ La ambigüedad más cara de esta declinación es la de -es, que vale a la vez para nominativo, vocativo y acusativo del plural. La de -is tampoco es menor: es genitivo singular y, en las palabras del tipo civis, también nominativo singular.

10Escribe el genitivo plural de estas tres y di a qué grupo de la tercera pertenece cada una: (a) miles, militis (b) urbs, urbis (c) civis, civis.

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(a) militum. Es de raíz en consonante: tiene una sílaba más en genitivo que en nominativo.

(b) urbium. Es de tema en -i: el nominativo es monosílabo y la raíz, urb-, acaba en dos consonantes.

(c) civium. Es de tema en -i: es parisílabo, con el mismo número de sílabas en las dos formas del enunciado.

⚠ Fíjate en que (b) y (c) llegan al mismo genitivo plural por caminos distintos: una por ser monosílabo con la raíz acabada en dos consonantes y la otra por ser parisílabo. Son dos señales independientes, y ninguna de las dos cierra el caso por sí sola.

11Militum corpora in urbe erant. Traduce y di el caso y el número de las tres palabras declinadas.

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«Los cuerpos de los soldados estaban en la ciudad».

Militum es genitivo plural y dice de quién son los cuerpos. Corpora es nominativo plural neutro y es el sujeto. Urbe es ablativo singular, detrás de in.

⚠ Si in llevara acusativo, la frase diría otra cosa, y el verbo erant no la admitiría: con un verbo que sitúa, lo que toca es el ablativo.

12Una de estas tres formas admite dos análisis y las otras dos solo uno. Di cuál es y cuáles son sus dos análisis: (a) regibus (b) marium (c) militem.

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La que admite dos es la (a): regibus es dativo o ablativo plural de rex, regis, porque en la tercera declinación esos dos casos se escriben igual en plural.

(b) Marium solo puede ser genitivo plural de mare, maris, y esa -ium confirma de paso que es de tema en -i.

(c) Militem solo puede ser acusativo singular de miles, militis.

▲ El dativo y el ablativo del plural se escriben igual en las cinco declinaciones. No hay terminación que los separe, así que se resuelve mirando qué pide el verbo.

La cuarta y la quinta declinación

Lo que hay que saber

La cuarta tiene el genitivo singular en -us y dos modelos: los masculinos y femeninos en -us y los neutros en -u. Su dificultad no está en la lista de terminaciones, que es corta, sino en que repite mucho la misma.

En la cuarta, la terminación -us vale para cuatro casos distintos: nominativo singular, genitivo singular, nominativo plural y acusativo plural —y, con ellos, para los dos vocativos, que aquí se escriben igual que sus nominativos—. No hay forma de decidir por la terminación: decide el verbo y decide lo que la frase necesita.

Los nombres en -us de la cuarta son masculinos salvo unos pocos, y dos de esos pocos son de uso diario: manus (mano) y domus (casa), que son femeninos. El adjetivo que los acompañe tiene que ir en femenino aunque la palabra acabe igual que un masculino.

⚠ No hay que confundir el -us de la cuarta con el de la segunda: exercitus, exercitus y servus, servi acaban igual en nominativo y no tienen nada más en común. Otra vez lo decide el genitivo del enunciado.

La quinta es la más pequeña: genitivo singular en -ei y terminaciones -es, -es, -em, -ei, -ei, -e en singular. Solo dos de sus palabras se usan en plural completo. Es femenina salvo dies, que es masculino cuando significa «día» en general y femenino cuando significa una fecha fijada de antemano.

13portus y amicus acaban igual en nominativo singular. Di a qué declinación pertenece cada una y escribe su genitivo singular y su acusativo plural.

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Portus es de la cuarta, porque su enunciado es portus, portus: genitivo singular portus y acusativo plural portus, las dos formas iguales al nominativo.

Amicus es de la segunda, porque su enunciado es amicus, amici: genitivo singular amici y acusativo plural amicos.

⚠ La terminación del nominativo no dice nada por sí sola. Lo único que separa estas dos palabras es la segunda forma del enunciado, y por eso hay que memorizarla.

14En Exercitus in portu manebat, di qué caso es exercitus y cómo se descartan los demás.

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Es nominativo singular y hace de sujeto. La traducción es «El ejército permanecía en el puerto».

La misma forma serviría para genitivo singular, nominativo plural y acusativo plural. Se descarta el nominativo plural porque manebat está en singular; se descarta el acusativo porque manebat no es transitivo; y se descarta el genitivo porque no hay ningún nombre al que pueda acompañar.

⚠ Ese descarte en tres pasos es el trabajo real de la cuarta declinación. Aprenderse la lista de terminaciones no sirve de nada si luego no se sabe elegir entre las cuatro que salen iguales.

15Analiza estas tres formas: (a) rebus (b) diei (c) cornua.

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(a) Dativo o ablativo plural de res, rei, de la quinta declinación.

(b) Genitivo o dativo singular de dies, diei, también de la quinta.

(c) Nominativo, vocativo o acusativo plural de cornu, cornus, que es el modelo neutro de la cuarta.

▲ Fíjate en que la (c) cumple la regla de los neutros que ya conoces de la segunda y de la tercera: tres casos iguales y plural en -a. Cambia la declinación, no la regla.

El adjetivo: dos clases, la concordancia y los grados

Lo que hay que saber

Los adjetivos latinos vienen en dos clases. Los de primera clase se declinan por la segunda en masculino y neutro y por la primera en femenino: bonus, bona, bonum, y también pulcher, pulchra, pulchrum. Los de segunda clase se declinan por la tercera, con tema en -i. Pueden tener tres terminaciones (acer, acris, acre), dos (fortis, forte) o una sola para los tres géneros (felix, genitivo felicis).

La concordancia se hace en género, número y caso, y no en declinación. Esa es la trampa: un nombre de la primera declinación puede llevar un adjetivo que se declina por la segunda, y el sintagma es correcto aunque las terminaciones no rimen. Lo que tienen que coincidir son las tres etiquetas, no las letras.

El comparativo de superioridad se forma sobre la raíz del adjetivo con -ior para masculino y femenino y -ius para neutro, y hace el genitivo en -ioris. ⚠ Aunque venga de un adjetivo de segunda clase, el comparativo se declina por el grupo de raíz en consonante: ablativo singular en -e y genitivo plural en -um.

El superlativo corriente añade -issimus, -a, -um y se declina por la primera clase. Los adjetivos acabados en -er lo forman sobre el nominativo masculino más -rimus: miser da miserrimus. Y seis acabados en -lis lo hacen en -limus: facilis, difficilis, similis, dissimilis, gracilis y humilis. ⚠ Los demás en -lis siguen la regla corriente.

Cuatro adjetivos muy usados tienen los grados fuera de regla, y la lista se acaba aquí: bonus hace melior y optimus; malus, peior y pessimus; magnus, maior y maximus; parvus, minor y minimus.

El segundo término de una comparación va detrás de quam y en el mismo caso que el primero, o bien en ablativo sin nada delante. Las dos maneras son correctas y se traducen igual.

16Escribe el adjetivo en la forma que le pide cada nombre, todos en nominativo: (a) poetae, en plural, con bonus (b) verba con gravis (c) urbs con magnus.

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(a) poetae boni: masculino plural. El nombre es de la primera declinación y el adjetivo se declina por la segunda. Aun así el sintagma es correcto: lo que tiene que coincidir es el género, no la declinación.

(b) verba gravia: neutro plural. El adjetivo es de segunda clase y hace el nominativo plural neutro en -ia.

(c) urbs magna: femenino singular. Urbs es de la tercera y el adjetivo, de primera clase, va por la primera declinación en femenino.

⚠ En los tres casos las terminaciones del nombre y del adjetivo no se parecen. Si al escribir te suena mal porque no riman, es señal de que estás concordando de oído y no por las tres etiquetas.

17Dos de estos tres sintagmas están mal construidos. Di cuáles son y escríbelos bien: (a) milites fortes (b) corpora fortes (c) manus magnus.

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(a) Está bien: milites es masculino plural en nominativo y fortes es la forma que le toca.

(b) Está mal. Corpora es neutro plural, y a un neutro plural le toca fortia: corpora fortia.

(c) Está mal. Manus acaba en -us pero es femenino, así que le toca magna: manus magna.

⚠ Los dos fallos vienen del mismo sitio: dejar que la terminación decida el género. En (b) decide el hecho de ser neutro y en (c), el de estar en la lista corta de femeninos de la cuarta.

18Escribe el superlativo de (a) pulcher (b) similis (c) audax, y di qué regla sigue cada uno.

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(a) pulcherrimus, -a, -um: acaba en -er, así que el superlativo se forma sobre el nominativo masculino entero más -rimus.

(b) simillimus, -a, -um: está entre los seis acabados en -lis que lo hacen en -limus.

(c) audacissimus, -a, -um: sigue la regla corriente, sobre la raíz audac- que da el genitivo.

⚠ La regla de (b) vale para esos seis y para nadie más. Cualquier otro adjetivo acabado en -lis hace el superlativo como (c), con la terminación corriente.

Qué dice cada caso dentro de la frase

Lo que hay que saber

El nominativo hace de sujeto y también de atributo. Con el verbo sum lo que sigue no es un complemento, sino un atributo, y va en nominativo igual que el sujeto: por eso con ese verbo hay dos nominativos en la misma oración y no hay error.

El acusativo hace de complemento directo, y además dice hacia dónde se va cuando lleva delante ad o in, y cuánto dura algo. El dativo hace de complemento indirecto. El genitivo hace de complemento del nombre y, con palabras de cantidad, de genitivo partitivo («una parte de…»).

El ablativo recoge casi todo lo demás: el lugar en donde con in, la compañía con cum, el punto de partida con ab o ex. Y hay dos usos suyos sin preposición que conviene reconocer a la primera: el instrumento con el que se hace algo, y la manera. Todos ellos son complementos circunstanciales.

in lleva dos casos y significa dos cosas distintas, y lo decide el caso, no la preposición: con ablativo dice dónde está algo y con acusativo dice hacia dentro de dónde va. Confundirlos cambia la frase entera, y es un fallo fácil de cometer cuando se traduce deprisa.

El dativo posesivo es una construcción que el castellano no tiene y que hay que reconocer: con sum, lo que se posee va en nominativo y quien lo posee va en dativo.

⚠ Va como pista y no como regla. Cuando una palabra puede ser dos casos a la vez, lo primero que conviene mirar es el verbo: un verbo copulativo no admite complemento directo y uno transitivo suele pedirlo. Hay verbos con los que no basta, y entonces hay que mirar el resto de la frase.

19Traduce las dos y di qué caso es la palabra en cursiva en cada una: (a) Milites in urbe manent (b) Milites in urbem veniunt.

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(a) «Los soldados permanecen en la ciudad». Urbe es ablativo singular: dice dónde están.

(b) «Los soldados vienen a la ciudad». Urbem es acusativo singular: dice hacia dentro de dónde se dirigen.

⚠ En las dos frases va la misma preposición y el sentido cambia entero. Lo cambia el caso, y por eso una palabra con in delante no se puede traducir sin mirar primero su terminación.

20Consuli magna virtus erat. Tradúcela dos veces, palabra por palabra y después como se diría en castellano, y explica qué ha cambiado entre una versión y otra.

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Al pie de la letra: «Al cónsul había un gran valor». En castellano corriente: «El cónsul tenía un gran valor».

Consuli es dativo singular y virtus es nominativo singular, que es el sujeto de erat. El latín dice de quién es algo poniéndolo en dativo, y el castellano lo dice con el verbo «tener».

▲ Al pasar de una versión a otra, el dativo se convierte en sujeto y el sujeto latino se convierte en complemento directo. Es un dativo posesivo, y reconocerlo evita traducciones que no significan nada.

21Analiza el caso y la función de las tres palabras declinadas de Dux cum militibus ad oppidum accedit y tradúcela.

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Dux es nominativo singular y hace de sujeto. Militibus es ablativo plural detrás de cum y dice con quién va. Oppidum es acusativo singular detrás de ad y dice hacia dónde.

La traducción es «El general se acerca a la plaza fuerte con los soldados».

⚠ Los dos complementos circunstanciales llevan preposición y casos distintos, y esa pareja hay que aprenderla junta: cum con ablativo y ad con acusativo. No los elige el sentido de la frase, sino la preposición.

El verbo en el tema de presente, voz activa

Lo que hay que saber

Un verbo latino se cita con cuatro formas: amo, amare, amavi, amatum. Las dos primeras dan el tema de presente; la tercera abre el otro bloque del verbo, que se ve en el apartado siguiente; y la cuarta da una raíz que hará falta en cuanto se empiece a traducir. Saber el verbo es saber esas cuatro formas, no solo la primera.

El infinitivo dice a qué conjugación pertenece: -are es la primera, -ere larga es la segunda, -ere breve es la tercera y -ire es la cuarta. Hay además un grupo intermedio, la tercera mixta, con la primera persona en -io y el infinitivo en -ere breve: capio, capere.

Del tema de presente salen tres tiempos en voz activa: presente, imperfecto y futuro. El imperfecto lleva siempre la marca -ba-; la tercera, la tercera mixta y la cuarta meten además una -e- delante de esa marca.

El futuro se forma de dos maneras distintas según la conjugación, y hay que saber cuál toca antes de traducir: la primera y la segunda lo hacen con -bo, -bis, -bit; la tercera, la tercera mixta y la cuarta lo hacen con -am, -es, -et. Es el mismo tiempo con dos marcas que no se parecen.

Las desinencias personales de activa empiezan por -o (o -m) y siguen con -s y -t en singular y con -mus, -tis y -nt en plural. Son las mismas en los tres tiempos. Lo que cambia entre un tiempo y otro no es la persona: es la marca que va antes.

⚠ Una forma no se identifica por su terminación suelta. Hay palabras que caen a la vez en un paradigma verbal y en uno nominal, y solo el resto de la frase decide cuál de los dos es.

22Para cada una de estas formas, di la conjugación del verbo, el tiempo, la persona y su traducción: (a) monebat (b) capiunt (c) veniemus.

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(a) moneo, monere, segunda conjugación. Imperfecto, tercera persona del singular: «avisaba». La marca -ba- va pegada a la -e- del tema.

(b) capio, capere, tercera mixta. Presente, tercera del plural: «cogen».

(c) venio, venire, cuarta. Futuro, primera del plural: «vendremos».

⚠ La (c) es la que tiene más trampa: ese -e- parece de imperfecto y es de futuro. Lo que distingue a los dos es la -b-: si no está, y el verbo es de la tercera o de la cuarta, es futuro.

23Escribe la tercera persona del singular del futuro de (a) porto, portare (b) duco, ducere (c) munio, munire, y explica por qué las tres no se forman igual.

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(a) portabit. (b) ducet. (c) muniet.

La primera conjugación forma el futuro con la marca -b-; la tercera y la cuarta lo forman con una vocal, sin ninguna consonante de por medio. Es el mismo tiempo con dos procedimientos que no se parecen.

⚠ De ahí sale una confusión previsible: la forma de (b) se parece a un presente de la segunda conjugación. Antes de decidir el tiempo hay que saber de qué conjugación es el verbo, y eso lo dice el infinitivo del enunciado.

24Milites legis verba audiunt. Traduce y explica qué es legis aquí y cómo se descarta la otra posibilidad.

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«Los soldados oyen las palabras de la ley».

Legis es aquí genitivo singular de lex, legis, y acompaña a verba diciendo de qué son esas palabras.

La otra posibilidad sería la segunda persona del singular del presente de lego, legere, «lees». Se descarta porque la oración ya tiene verbo, audiunt, y ya tiene sujeto, milites; una segunda persona ahí no tendría dónde encajar.

▲ Coincidencias como esta son habituales entre un genitivo de la tercera y una segunda persona de la tercera conjugación. Ninguna lista de terminaciones las resuelve: las resuelve mirar qué le falta a la frase.

El tema de perfecto y sus tres tiempos

Lo que hay que saber

El tema de perfecto se saca de la tercera forma del enunciado quitándole la -i final: amavi da amav-, misi da mis-, cepi da cep-. De ahí salen tres tiempos, igual que del tema de presente salían otros tres.

El perfecto lleva desinencias propias, distintas de las del tema de presente: -i, -isti y -it en singular, y -imus, -istis y -erunt en plural. ⚠ Son las mismas para las cinco conjugaciones, sin excepción, y esa es la buena noticia del curso: con el tema de perfecto delante, cualquier verbo se conjuga igual.

El pluscuamperfecto añade -era- y las desinencias corrientes; el futuro perfecto añade -er- con -o, -is, -it. Los dos sitúan una acción respecto de otra: el pluscuamperfecto, antes de algo pasado; el futuro perfecto, antes de algo futuro.

Cómo se forma el tema de perfecto no se deduce: unos verbos lo hacen con -v-, otros con -u-, otros con -s-, otros alargando la vocal de la raíz y unos pocos repitiendo una sílaba. Por eso el verbo se aprende con sus cuatro formas y no con una.

La cuarta forma del enunciado es el supino, acabado en -um. No se usa mucho por sí misma, pero de su raíz salen otras formas del verbo que en Latín I valen por media traducción.

25Saca el tema de perfecto y escribe la tercera persona del singular del perfecto de (a) scribo, scribere, scripsi (b) ago, agere, egi (c) pono, ponere, posui.

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(a) Tema scrips-, forma scripsit. (b) Tema eg-, forma egit. (c) Tema posu-, forma posuit.

Los tres forman el tema de manera distinta: uno con una -s-, otro alargando la vocal de la raíz y otro con una -u-. Y aun así los tres llevan la misma terminación.

⚠ Conviene quedarse con esto: la parte imprevisible es el tema, que se aprende con el verbo, y la parte regular es la terminación, que es la misma para las cinco conjugaciones.

26Di qué tiempo y qué persona es cada forma y tradúcela: (a) vicerant (b) gessistis (c) miserimus.

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(a) Pluscuamperfecto, tercera del plural de vinco, vincere, vici: «habían vencido».

(b) Perfecto, segunda del plural de gero, gerere, gessi: «llevasteis a cabo».

(c) Futuro perfecto, primera del plural de mitto, mittere, misi: «habremos enviado».

⚠ Entre (a) y (c) hay poco más que una letra de diferencia en el bloque que sigue al tema. Conviene leer esa parte entera antes de decidir, porque el sentido de la frase cambia de pasado a futuro.

27Consul epistulam miserat; postea milites oppidum expugnaverunt. Traduce y explica para qué sirve aquí el pluscuamperfecto.

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«El cónsul había enviado una carta; después los soldados tomaron al asalto la plaza fuerte».

Miserat es pluscuamperfecto y expugnaverunt es perfecto. El pluscuamperfecto coloca el envío antes de lo que cuenta el perfecto, y por eso la frase se entiende como una secuencia y no como dos hechos sueltos.

⚠ Si se tradujeran los dos verbos por el mismo tiempo, la frase seguiría siendo gramatical y diría algo distinto. El orden de los hechos está en la terminación del verbo, no en el adverbio.

La voz pasiva y quién hace la acción

Lo que hay que saber

En el tema de presente, la voz pasiva se hace con otras desinencias personales sobre los mismos temas y con las mismas marcas de tiempo: -or, -ris, -tur, -mur, -mini, -ntur. Quien reconoce el tiempo en activa lo reconoce en pasiva.

En el tema de perfecto no hay una palabra pasiva: hay dos. Se juntan el participio de perfecto y el verbo sum. Y el participio concuerda en género, número y caso con el sujeto, así que cambia de forma según quién sea.

⚠ De ahí sale un error fácil de cometer: leer amatus est como si fuera un presente. El auxiliar está en presente, pero el conjunto es perfecto y se traduce «fue amado». El presente de pasiva es una sola palabra: amatur.

El complemento agente dice quién hace la acción. Con una persona lleva a o ab y ablativo; con una cosa, va en ablativo a secas, sin nada delante. Esa diferencia se mantiene en la traducción, donde el castellano pone «por» en los dos casos.

Pasar una oración de activa a pasiva mueve dos piezas: lo que era complemento directo pasa a sujeto y se pone en nominativo, y lo que era sujeto pasa a agente y se pone en ablativo. El verbo cambia de voz y mantiene el tiempo.

28Pasa a voz pasiva y traduce las dos versiones: Consul legem laudat.

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En pasiva: Lex a consule laudatur.

Activa: «El cónsul alaba la ley». Pasiva: «La ley es alabada por el cónsul».

Se han movido dos piezas. Lo que era complemento directo, legem, pasa a sujeto y se pone en nominativo, lex. Y lo que era sujeto, consul, pasa a complemento agente y se pone en ablativo con a delante, porque es una persona.

⚠ Si el agente fuera una cosa en lugar de una persona, iría en ablativo sin nada delante, y la traducción castellana seguiría llevando «por». Esa diferencia se ve en latín y se pierde al traducir.

29Di qué tiempo y qué voz es cada forma y tradúcela: (a) mittebantur (b) capti sunt (c) audietur.

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(a) Imperfecto de pasiva, tercera del plural de mitto: «eran enviados».

(b) Perfecto de pasiva, tercera del plural, en masculino: «fueron apresados». Está formado por dos palabras, y el participio, que va delante, concuerda con el sujeto.

(c) Futuro de pasiva, tercera del singular de audio: «será oído».

⚠ La (b) es la que tiende a leerse mal. El auxiliar está en presente y aun así el conjunto es perfecto; el presente de pasiva sería una sola palabra.

30Urbs ab hostibus deleta erat. Traduce y explica por qué deleta acaba en -a.

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«La ciudad había sido destruida por los enemigos».

Es un pluscuamperfecto de pasiva: participio de perfecto más erat. Deleta acaba en -a porque concuerda con el sujeto, urbs, que es femenino singular en nominativo.

Ab hostibus es el complemento agente: ablativo con ab, que es la forma que toma a delante de vocal o de h.

▲ Ese participio es la pieza que más información da: mirando su terminación se sabe de quién se habla, y mirando el auxiliar se sabe en qué tiempo.

Los pronombres que salen en cualquier texto

Lo que hay que saber

Los pronombres personales de primera y segunda persona (ego, tu, nos, vos) se escriben poco: la desinencia del verbo ya dice quién habla. Cuando aparecen, es que el texto insiste. La tercera persona no tiene pronombre propio: ese trabajo lo hace is, ea, id, que vale a la vez por «él, ella, ello» y por «ese».

Los demostrativos señalan a distinta distancia. Hic, haec, hoc vale para lo que está cerca de quien habla; iste, ista, istud, para lo que está cerca de quien escucha; e ille, illa, illud, para lo que está lejos de los dos. Comparten una rareza que conviene memorizar de una vez: genitivo singular en -ius y dativo singular en -i para los tres géneros.

El relativo qui, quae, quod abre una proposición y hace dos trabajos a la vez. Del nombre al que se refiere, su antecedente, toma el género y el número. Del papel que él mismo desempeña dentro de su propia proposición, toma el caso.

Esa doble regla es lo más rentable de este apartado. Un relativo mal analizado arrastra toda la frase, y ese fallo consiste en tomar el caso del antecedente en vez de tomarlo de la función.

⚠ Varias formas del relativo se escriben igual que otras palabras corrientes, y el antecedente es lo que las separa. Antes de decidir qué es una de esas formas, conviene localizar a qué nombre se refiere: si no hay ninguno delante, probablemente no es un relativo.

31Miles, quem consul laudat, fortis est. Di de qué género, número y caso es quem, y qué palabra de la frase decide cada uno de esos tres datos.

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Quem es masculino y singular, y las dos cosas las decide su antecedente, miles.

Es acusativo, y eso ya no depende del antecedente: lo decide laudat, porque dentro de su propia proposición quem es lo que el cónsul alaba.

La traducción es «El soldado, a quien el cónsul alaba, es valiente».

⚠ Si el caso se tomara del antecedente, quem tendría que ser nominativo, porque miles lo es. Ese es justo el descuido que hay que esquivar, porque deja la frase sin pies ni cabeza.

32Escribe en el hueco el relativo que corresponde y justifica las tres decisiones: Urbs, ____ Romani expugnaverunt, magna erat.

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La forma es quam.

Femenino y singular, porque así es su antecedente, urbs. Acusativo, porque dentro de su proposición es lo que los romanos tomaron al asalto, y expugnaverunt ya tiene su sujeto, Romani.

La frase queda «La ciudad, que los romanos tomaron al asalto, era grande».

▲ Para decidir el caso, monta la proposición sola poniendo dentro el antecedente: «los romanos tomaron al asalto la ciudad». Ahí «la ciudad» es el complemento directo, y ese es el caso que le toca al relativo. Si se hubiera puesto en nominativo, esa frase tendría dos sujetos y ningún complemento.

33Analiza estas tres formas de is, ea, id: (a) eius (b) ei (c) eorum.

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(a) Genitivo singular, y vale igual para los tres géneros: «de él», «de ella», «de ello».

(b) Dativo singular para los tres géneros, y además nominativo plural masculino.

(c) Genitivo plural masculino o neutro; el femenino sería earum.

⚠ El genitivo en -ius y el dativo en -i iguales para los tres géneros no son cosa de este pronombre: los comparte con los demostrativos, y aprenderlos de una vez ahorra media docena de análisis equivocados.

Los seis irregulares de uso diario

Lo que hay que saber

sum, esse, fui no se parece a nada: presente sum y es, est, sumus, estis y sunt; imperfecto sobre era-; futuro sobre er-. Es el verbo irregular con el que hay que contar en cualquier frase, y además se confunde consigo mismo, porque el futuro y el perfecto se parecen mucho.

possum, posse, potui es pot- pegado a sum, con una regla de escritura: delante de una s, pot- pasa a pos-. De ahí possum con dos eses y potest con una sola. Se construye con infinitivo detrás.

eo, ire, ivi, itum (ir) tiene el presente eo, is, it, imus, itis, eunt. ⚠ Sus formas son muy cortas y chocan con desinencias de otros verbos; se reconoce por lo que pide la frase, y no mirando la forma a secas.

fero, ferre, tuli, latum (llevar, soportar) es el caso extremo de por qué un verbo se enuncia con cuatro formas: su perfecto y su supino salen de raíces ajenas a la del presente. Quien solo memorice fero no reconocerá tulit.

volo, velle, volui (querer) hace volo, vis, vult, volumus, vultis, volunt, y nolo, nolle, nolui es su pareja negativa (no querer). Los dos piden infinitivo detrás.

⚠ sum no tiene voz pasiva, y lo que va con él no es complemento directo sino atributo, en nominativo. Traducirlo como si tuviera complemento directo produce frases que no dicen nada.

34Traduce estas dos frases y explica qué separa a sus verbos: Consules boni erunt y Consules boni fuerunt.

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«Los cónsules serán buenos» y «Los cónsules fueron buenos».

Erunt es futuro y se forma sobre er-; fuerunt es perfecto y se forma sobre fu-. La terminación es casi la misma y el tiempo es el contrario.

Boni es nominativo plural masculino y hace de atributo, concordando con el sujeto.

⚠ Este par es traicionero porque el oído no ayuda: las dos formas acaban igual. Hay que mirar el trozo de delante, que es donde va la marca de tiempo.

35Consul verba militum ferre non poterat. Traduce y di qué forma es ferre y de qué verbo.

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«El cónsul no podía soportar las palabras de los soldados».

Ferre es el infinitivo de presente de fero, ferre, tuli, latum, y depende de poterat, que es el imperfecto de possum. Militum es genitivo plural y verba, acusativo plural neutro.

▲ Ese infinitivo irregular es difícil de reconocer si solo se memorizó la primera forma del enunciado. El perfecto de este verbo, tuli, no se parece en nada. Es el ejemplo de por qué el enunciado tiene cuatro formas y no una.

36Nautae ad insulam ire nolunt. Traduce y di a qué verbo pertenece nolunt y con cuál hace pareja.

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«Los marineros no quieren ir a la isla».

Nolunt es la tercera persona del plural del presente de nolo, nolle, nolui, que significa «no querer» y hace pareja con volo, velle, volui, «querer». Los dos piden un infinitivo detrás, y aquí ese infinitivo es ire.

Ad insulam lleva acusativo porque ad dice hacia dónde.

⚠ La negación va dentro del verbo, no delante. Poner además un non delante haría una doble negación que el latín no usa aquí.

Coordinar y subordinar: la oración compuesta

Lo que hay que saber

La coordinación une dos oraciones que podrían ir solas. Copulativas: et, atque, ac y la enclítica -que, que se escribe pegada al final del segundo elemento que une. Disyuntivas: aut, vel. Adversativas: sed, autem. Explicativas: nam, enim.

La subordinación mete una oración dentro de otra. Se clasifican por el trabajo que hace la subordinada dentro de la principal: las que funcionan como un nombre, las que acompañan a un nombre y las que dicen cuándo, por qué o para qué.

Las que acompañan a un nombre se abren con el relativo y van en indicativo. Las de tiempo se abren con ubi, postquam o dum, y también van en indicativo. Las de causa, con quod o quia, igual.

Las de finalidad se abren con la conjunción ut, o con ne si son negativas, y llevan el verbo en subjuntivo. En este curso hacen falta dos tiempos de ese modo. El presente se marca con -e- en la primera conjugación y con -a- en las demás. El imperfecto se forma sobre el infinitivo entero más las desinencias corrientes.

ut dice dos cosas distintas según el modo que lleve detrás: con indicativo significa «como» o «cuando», y con subjuntivo significa «para que». No se traduce la conjunción: se traduce la pareja de conjunción y modo.

⚠ cum tiene dos vidas: la preposición de compañía, con ablativo, y una conjunción que abre subordinadas. La segunda se estudia en Latín II; aquí cum aparece solo como preposición, y por eso lleva siempre un ablativo al lado.

37Postquam consul venit, milites oppidum reliquerunt. Traduce la frase y señala cuál de las dos acciones ocurre antes, y qué palabra lo decide.

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«Después de que llegó el cónsul, los soldados abandonaron la plaza fuerte».

Ocurre antes la llegada del cónsul, y lo decide postquam: lo que va detrás de esa conjunción es lo anterior, y la principal cuenta lo que vino después.

⚠ Venit se escribe igual en presente y en perfecto en este verbo. Aquí se traduce por un pasado porque la principal va en perfecto y las dos acciones se cuentan como pasadas; con otro contexto, la misma forma sería un presente.

38Consul milites vocavit atque ad urbem misit. Di cuántos verbos hay, qué los une y por qué no se repiten ni el sujeto ni el complemento directo.

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Hay dos verbos, vocavit y misit, unidos por atque, que es copulativa. Es coordinación: las dos oraciones podrían ir solas.

No se repiten porque las dos comparten el mismo sujeto, consul, y el mismo complemento directo, milites. El latín los escribe una sola vez y los da por puestos en la segunda.

La traducción es «El cónsul llamó a los soldados y los envió a la ciudad».

▲ En castellano el segundo complemento directo reaparece como un pronombre, «los». Es una de esas diferencias que obligan a añadir una palabra al traducir, y no por eso la traducción deja de ser fiel.

39Milites veniunt ut urbem defendant. Traduce y di qué forma verbal es defendant y de qué verbo.

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«Los soldados vienen para defender la ciudad».

Defendant es el presente de subjuntivo, tercera persona del plural, de defendo, defendere. Lo pide ut cuando la subordinada dice para qué se hace algo.

⚠ Si el verbo fuera defendunt, en indicativo, la frase diría «como defienden la ciudad» o «cuando defienden la ciudad». Aquí quien cambia el sentido es el modo, y no la conjunción, que no se mueve.

El participio concertado y el ablativo absoluto

Lo que hay que saber

El latín tiene tres participios y los tres se usan a diario. El participio de presente es activo y acaba en -ns con genitivo en -ntis; el participio de perfecto es pasivo y se declina como un adjetivo de primera clase; el participio de futuro acaba en -urus y dice lo que está a punto de hacerse.

Un participio es un adjetivo hecho con un verbo: concuerda como un adjetivo, en género, número y caso, y al mismo tiempo conserva los complementos que llevaría el verbo. Esa doble naturaleza es lo que lo hace tan frecuente y tan incómodo de traducir palabra por palabra.

Se llama participio concertado cuando concuerda con una palabra que ya tiene su propia función dentro de la oración. El castellano lo resuelve de varias maneras y todas pueden ser buenas: con una subordinada de relativo, con una forma castellana acabada en -ando o en -iendo, o con una subordinada de tiempo o de causa. Se elige la que suene mejor, no la más literal.

El ablativo absoluto es un bloque formado por un nombre y un participio, los dos en ablativo. No depende de nada dentro de la oración principal y tiene sujeto propio. Se reconoce por eso —dos ablativos juntos que no encajan en ninguna otra función—, y no por ninguna palabra que lo anuncie.

El participio de perfecto es pasivo, y conviene tenerlo presente: un ablativo absoluto con participio de perfecto dice que a ese sujeto le hicieron algo, no que él lo hiciera.

El tiempo del participio marca la relación con el verbo principal: el de presente indica que las dos cosas pasan a la vez, y el de perfecto indica que una es anterior a la otra. Esa relación, y no un tiempo fijo, es lo que decide cómo se traduce.

40Milites, oppidum videntes, clamabant. Traduce y di con qué palabra concuerda videntes y qué relación de tiempo marca.

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«Los soldados, al ver la plaza fuerte, gritaban».

Videntes es participio de presente en nominativo plural y concuerda con milites, que es el sujeto del verbo principal. Por eso es un participio concertado y no otra cosa.

Al ser de presente, marca que las dos acciones pasan a la vez: ven y gritan al mismo tiempo. Oppidum es el complemento directo del participio, que conserva los complementos del verbo del que sale.

⚠ Caben otras traducciones igual de buenas, como «que veían la plaza fuerte» o «cuando veían la plaza fuerte». Se elige por cómo suena, no por cuál es más literal.

41Urbe capta, hostes discesserunt. Traduce y explica por qué capta no puede estar concertado con hostes.

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«Tomada la ciudad, los enemigos se marcharon».

Capta es participio de perfecto y está en ablativo singular femenino; hostes es nominativo plural masculino. No coinciden ni en género, ni en número, ni en caso, así que no pueden ir juntos.

Con quien concuerda es con urbe, y las dos forman un ablativo absoluto: un bloque con sujeto propio que no ocupa ninguna función dentro de la oración principal.

⚠ Capta es participio de perfecto y por tanto pasivo: dice que la ciudad fue tomada, no que ella tomara nada. Traducirlo en activo cambia quién hace qué, y eso deja la frase diciendo lo contrario.

42Consul, a militibus vocatus, ad urbem accessit. Di si hay ablativo absoluto o participio concertado y en qué te apoyas.

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Hay un participio concertado. Vocatus está en nominativo, no en ablativo, y concuerda con consul, que es el sujeto del verbo principal.

El único ablativo de la frase es militibus, y va con a delante: es el complemento agente del participio, no la otra mitad de un bloque en ablativo.

La traducción es «El cónsul, llamado por los soldados, llegó a la ciudad».

▲ Antes que nada, mira en qué caso está el participio. Si no está en ablativo, no hay ablativo absoluto, por muchos ablativos que haya alrededor.

La oración de infinitivo

Lo que hay que saber

Además del infinitivo de presente, el latín tiene infinitivo de perfecto (raíz de perfecto más -isse) e infinitivo de futuro, y cada voz tiene los suyos. Con el enunciado de cuatro formas delante se sacan todos.

Se llama infinitivo concertado el que depende de un verbo cuyo sujeto es el mismo. No hay ningún sujeto nuevo y el castellano lo traduce igual que el latín, con un infinitivo detrás del verbo principal.

La oración de infinitivo es otra cosa. Los verbos de decir, pensar, saber y percibir abren una proposición entera cuyo sujeto va en acusativo y cuyo verbo va en infinitivo. El castellano la traduce con «que» y un verbo en forma personal.

Ese acusativo no es un complemento directo: es el sujeto del infinitivo. La forma es la misma, así que la única manera de distinguirlos es preguntarse si hay un verbo en infinitivo esperando sujeto.

El tiempo del infinitivo dice cuándo pasa lo que se cuenta respecto del verbo principal: el de presente, a la vez; el de perfecto, antes; el de futuro, después. El castellano lo traduce con el tiempo que le corresponda, y le corresponde un verbo en forma personal.

⚠ Si dentro de la proposición hay un atributo o un participio, también van en acusativo, concordando con ese sujeto. Un nominativo suelto ahí dentro suele ser señal de que el análisis está mal.

43Milites dicunt consulem urbem defendere. Traduce y di qué función tienen consulem y urbem, que están las dos en acusativo.

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«Los soldados dicen que el cónsul defiende la ciudad».

Consulem está en acusativo y es el sujeto de defendere, no un complemento directo. El complemento directo de ese infinitivo es urbem.

Lo abre dicunt, que es un verbo de decir, y son precisamente esos verbos los que montan la frase así.

⚠ En la misma oración hay dos acusativos seguidos con funciones distintas. Repartirlos al revés produce «el cónsul dice que la ciudad defiende a los soldados», que es gramatical y dice lo contrario.

44Scimus hostes urbem cepisse. Traduce y di qué cambia por usar cepisse y no capere.

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«Sabemos que los enemigos tomaron la ciudad».

Cepisse es infinitivo de perfecto y sitúa esa acción antes de scimus. Con capere, que es de presente, la situaría a la vez, y la frase sería «sabemos que los enemigos toman la ciudad».

Hostes es acusativo plural y hace de sujeto del infinitivo; urbem es su complemento directo.

▲ El infinitivo latino no lleva persona, así que lo único que aporta es la relación de tiempo. Elegir bien esa relación es media traducción de este apartado.

45De estas dos frases, solo una lleva oración de infinitivo. Señala cuál es cuál, y di dónde se ve: (a) Consul milites videre potest (b) Consul milites venire videt.

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(a) No la lleva. Videre depende de potest y no tiene sujeto propio: lo comparte con la principal, que es consul. Milites es el complemento directo de videre. Es un infinitivo concertado: «El cónsul puede ver a los soldados».

(b) Sí la lleva. Videt es un verbo de percepción, y venire no puede tener otro sujeto que milites, que está en acusativo: «El cónsul ve que los soldados vienen».

⚠ Las dos frases llevan las mismas piezas y en un orden parecido. Las separa el verbo principal: uno pide un infinitivo sin sujeto y el otro abre una proposición entera.

Del latín al castellano: cinco reglas y sus excepciones

Lo que hay que saber

Lo primero, porque explica media lista: la palabra castellana no sale del nominativo latino, sino del acusativo, que en el latín hablado acabó cargando con el trabajo de los demás. Por eso HOMINEM da «hombre» y no homo, y LEGEM da «ley». Si una evolución no cuadra, conviene revisar antes que nada de qué forma latina se ha partido.

Cinco reglas de evolución fonética explican la mayor parte de las palabras corrientes. Primera: la F- inicial pasa a h-, que luego dejó de sonar (FARINAM da «harina»). ⚠ Se conserva ante -r- y ante el diptongo -ue-: FRONTEM da «frente» y FORTEM da «fuerte».

Segunda: las vocales Ĕ y Ŏ breves y tónicas se convierten en los diptongos «ie» y «ue» (PETRAM da «piedra», PORTAM da «puerta»). Tercera: las consonantes P, T y C entre vocales se suavizan en b, d y g (LUPUM da «lobo»).

Cuarta: el grupo -CT- da «ch» (NOCTEM da «noche»). Quinta: los grupos PL-, CL- y FL- al principio de palabra dan «ll» (PLUVIAM da «lluvia»). Y una sexta que conviene añadir, porque explica muchas palabras corrientes: -LI- y -C’L- dan «j» (CONSILIUM da «consejo»).

Una palabra patrimonial es la que ha ido pasando de boca en boca desde el latín y ha sufrido todos esos cambios. Un cultismo es la que se tomó del latín escrito mucho después y llegó casi intacta. Cuando las dos salen del mismo étimo forman un doblete: de OCULUM salen «ojo», que es patrimonial, y «ocular», que es culto.

Una palabra se descompone en lexema, prefijo y sufijo, y con media docena de piezas se leen palabras nunca vistas. ⚠ in- tiene dos valores que no se distinguen por la forma: «dentro», y la negación. Solo el sentido de la palabra entera decide cuál de los dos es.

46Explica qué cambios ha sufrido cada palabra al pasar al castellano: (a) FILIUM > hijo (b) OCTO > ocho (c) CLAVEM > llave.

Ver solución

(a) Dos cambios a la vez: la F- inicial pasa a h-, y el grupo -LI- pasa a j.

(b) El grupo -CT- pasa a ch. OCTO es un numeral y no se declina, así que aquí no hay ningún acusativo del que partir.

(c) El grupo CL- inicial pasa a ll.

⚠ Fíjate en que (a) acumula dos cambios y las otras dos, solo uno. Una misma palabra puede pasar por varias reglas, y hay que buscarlas todas antes de dar la evolución por explicada.

47Estas tres parejas son dobletes. Di cuál es la palabra patrimonial y cuál el cultismo, y de qué étimo salen las dos: (a) cadera y cátedra (b) estrecho y estricto (c) delgado y delicado.

Ver solución

(a) De CATHEDRAM: «cadera» es la patrimonial y «cátedra», el cultismo.

(b) De STRICTUM: «estrecho» es la patrimonial y «estricto», el cultismo.

(c) De DELICATUM: «delgado» es la patrimonial y «delicado», el cultismo.

En las tres, la patrimonial ha pasado por los cambios; en (b) se ve el -CT- convertido en ch. La culta entró más tarde, desde el latín escrito, y llegó casi sin tocar.

▲ Que sean dobletes no significa que signifiquen lo mismo. «Cadera» y «cátedra» comparten origen y no comparten sentido: el étimo explica la forma, no el significado de hoy.

48Divide en lexema, prefijo y sufijo, y di qué aporta cada pieza: (a) importación (b) insuperable.

Ver solución

(a) Prefijo in-, escrito im- delante de p, con el valor «dentro»; lexema de PORTARE, «llevar»; sufijo -ción, «acción de». El conjunto es la acción de llevar algo hacia dentro.

(b) Prefijo in-, esta vez con valor de negación; lexema de SUPERARE; sufijo -ble, «que se puede». El conjunto es «que no se puede superar».

⚠ Las dos llevan el mismo prefijo y con valores contrarios, y la forma no distingue cuál es cuál. Lo decide el sentido de la palabra entera, y por eso este prefijo hay que mirarlo dos veces.

Roma: etapas, gobierno y palabras que siguen vivas

Lo que hay que saber

La historia de Roma se reparte en tres etapas. La Monarquía va desde la fundación de la ciudad, que la tradición sitúa en 753 a. C., hasta 509 a. C., fecha también tradicional. La República ocupa desde ahí hasta 27 a. C., cuando el Senado concede a Octavio el título de Augustus. Y el Imperio llega en Occidente hasta 476 d. C., con la deposición de Rómulo Augústulo; en Oriente continuó mucho más.

La República se gobierna con tres piezas que se frenan entre sí. Las magistraturas son cargos elegidos, anuales y ocupados por más de una persona a la vez. El Senado no se elige y sus miembros lo son de por vida. Y los comicios son las asambleas donde votan los ciudadanos.

El cursus honorum es el recorrido que hace quien quiere llegar arriba, y cada escalón tiene su cometido: el cuestor lleva el dinero público; el edil se ocupa de las obras, del abastecimiento y de los juegos; el pretor administra justicia; y el cónsul gobierna y manda el ejército. Fuera de ese recorrido quedan el censor, que hace el censo y vigila las costumbres, y el tribuno de la plebe, que puede bloquear una decisión.

La romanización de Hispania empieza en 218 a. C., con el desembarco romano en Ampurias durante la segunda guerra púnica, y no se cierra hasta 19 a. C., al acabar las guerras cántabras. Fue larga y desigual: el sur y el este se romanizaron pronto y el norte tardó siglos.

El derecho es la herencia que más se nota. Su primer texto escrito es la Ley de las XII Tablas, de hacia 450 a. C., que se expone en público precisamente para que la ley deje de ser un secreto de unos pocos. Y la ciudadanía, que al principio era de unos cuantos, se extiende en 212 d. C. a los habitantes libres del Imperio.

Muchas palabras castellanas corrientes no son derivadas del latín: son una forma latina entera que se quedó fosilizada, y se les llama latinismos. Accésit, por ejemplo, es la tercera persona del perfecto de accedo y significa «se acercó». Es justo lo que le pasa a quien queda cerca del premio sin ganarlo.

49Estas tres situaciones no salen en la teoría. Di a qué magistrado le tocaría cada una y en qué te apoyas: (a) hay que reparar la cloaca de un barrio (b) dos herederos discuten un testamento (c) hay que dirigir una campaña militar y decidir si se firma la paz.

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(a) Al edil: entre sus cometidos están las obras de la ciudad, y una cloaca es una obra.

(b) Al pretor: un pleito entre particulares es justicia, y es lo suyo.

(c) Al cónsul: manda el ejército, y decidir sobre la paz entra dentro de gobernar.

▲ Ninguno de los tres cargos es vitalicio ni lo ocupa una sola persona. Esa es la clave del reparto: se controla el poder repartiéndolo en el tiempo y entre varias manos a la vez.

50Estas tres escenas ocurren en la misma República. Di qué pieza del gobierno interviene en cada una: (a) alguien lleva treinta años aconsejando en el mismo sitio y nunca se ha presentado a unas elecciones; (b) un cargo deja el puesto al cabo de doce meses y lo ocupa otra persona; (c) se cuentan los votos de los ciudadanos reunidos para tomar una decisión.

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(a) El Senado: sus miembros no salen de una elección y el puesto les dura toda la vida.

(b) Una magistratura: los cargos se eligen, duran un año y los ocupa más de una persona a la vez.

(c) Los comicios: son las asambleas donde vota la ciudadanía.

⚠ Las tres piezas funcionan a la vez y ninguna decide sola. Describir la República como «el gobierno del Senado» deja fuera dos tercios del sistema, y también deja sin explicar por qué duró tanto.

51Estas tres palabras castellanas son una forma latina entera que se quedó tal cual. Di de qué palabra latina y de qué forma vienen, y qué significan en latín: (a) quórum (b) superávit (c) déficit.

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(a) Quorum es el genitivo plural masculino del relativo qui, quae, quod: «de los cuales». En castellano nombra el número mínimo de asistentes necesario para decidir.

(b) Superavit es la tercera persona del singular del perfecto de supero, superare: «sobrepasó».

(c) Deficit es la tercera persona del singular del presente de deficio, deficere: «falta».

⚠ Fíjate en que (b) y (c) están en tiempos distintos, y en castellano las dos se usan como si fueran nombres. Al fosilizarse, una forma verbal pierde su tiempo y su persona y se queda solo con el sentido.

Roma por dentro: la ciudad, las obras públicas y el arte

Lo que hay que saber

⚠ Este apartado viene solo con teoría, sin ejercicios. Su materia —el trazado de una ciudad, las obras públicas y las formas del arte— no se puede practicar sin ver nada. Y esta página no lleva material visual. Se explica con palabras para que quede el contenido, y la práctica se hace delante de las obras o en el libro.

Una ciudad romana de nueva planta se traza con dos ejes que se cruzan en ángulo recto: el cardo, de norte a sur, y el decumanus, de este a oeste. Donde se cruzan va el foro, que es a la vez la plaza pública, el mercado y el sitio donde se decide. Muchas ciudades españolas conservan ese cruce en el centro de su casco antiguo.

Vivir en Roma no era igual para todos. Quien podía pagarla tenía una domus, una casa de una sola familia organizada alrededor de dos patios. Mucha gente vivía de alquiler en las insulae, bloques de varias alturas, mal construidos y caros, que ardían y a veces se venían abajo.

La ciudad se llenaba de edificios para el rato libre: el teatro, el anfiteatro —que es doble y sirve para espectáculos con público alrededor— y el circo de las carreras. Y las termas, que eran además el sitio donde se hacían negocios y se hablaba.

Las obras públicas son lo que mejor ha aguantado. Calzadas, acueductos, puentes y alcantarillado se hacen posibles gracias a dos cosas. Una es el opus caementicium, una especie de hormigón que fragua incluso bajo el agua. Otra es el uso sistemático del arco y de la bóveda, que reparten el peso y permiten cubrir luces grandes.

En arte, Roma toma de Grecia los tres órdenes —dórico, jónico y corintio— y añade lo suyo: el retrato con la cara tal cual es, arrugas incluidas, y el relieve histórico que cuenta una campaña paso a paso. En Hispania quedan, entre otras muchas, el acueducto de Segovia, el teatro de Mérida, el puente de Alcántara y las murallas de Lugo.

Ejercicios de Latín de 1º Bachillerato en PDF con soluciones

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