Ejercicios Resueltos Latín 2 de Bachillerato 2026 / 2027
Diecinueve apartados de recordatorio de teoría y 48 ejercicios resueltos de Latín II, el de 2.º de Bachillerato, escritos para el curso en el que ya no se trata de reconocer una terminación, sino de decidir entre dos análisis que la forma permite. Cada solución dice cuál es la respuesta y, sobre todo, en qué parte de la frase se apoya para descartar la otra.
Aquí no se pide recitar paradigmas. Lo que se practica es lo que un examen de traducción pide de verdad: colocar el tiempo del subjuntivo que la regla exige, elegir uno de los cuatro valores de cum, separar un gerundio de un gerundivo, leer en una forma pasiva un verbo que significa en activa y dar valor a un ablativo que va sin preposición. Los enunciados piden analizar, elegir, traducir, corregir, escribir en latín o razonar.
El latín va en cursiva y la explicación va en español. La pronunciación es la misma del curso anterior y aquí no se vuelve a explicar. Las formas verbales se citan por su enunciado completo cuando eso ayuda a decidir, porque en este curso la cuarta forma del enunciado decide qué construcciones admite un verbo.
Qué trae esta página y qué no. El currículo de Bachillerato (Real Decreto 243/2022) da la misma lista de contenidos a Latín I y a Latín II: la de segundo repite los epígrafes de la de primero y solo se diferencia en el grado. Así que dónde está la raya entre los dos cursos es una decisión editorial, y esta página la declara y la hereda de la de Latín I. Este material se queda con lo que en Latín I no entraba: el subjuntivo completo en sus cuatro tiempos y sus dos voces, la regla que empareja los tiempos, el subjuntivo sin subordinación, los cuatro valores de cum, las condicionales, las preguntas dentro de otra oración, las consecutivas y las concesivas, el gerundio, el gerundivo y la construcción de obligación, el supino, los verbos que se conjugan en pasiva con significado activo, los que tienen huecos en el paradigma, los valores de caso que deciden una traducción, la evolución del latín hablado al castellano, el léxico técnico y la literatura latina con sus géneros y sus autores. Da por sabido lo de Latín I y no lo repite: las cinco declinaciones, el adjetivo con sus grados, el indicativo en las dos voces, la oración simple y la compuesta básica, el participio y la oración de infinitivo. Y trae además la mitología clásica, que ni Latín I ni el Latín de 4.º de ESO cubren, porque su sitio natural está junto a los autores. Todos los apartados traen ejercicios: en esta materia el contenido es texto de principio a fin y no hay nada que dependa de una lámina. Y algo que conviene saber: las frases latinas que se traducen están escritas para esta página, con el vocabulario y las construcciones que ella misma explica. No hay ni una línea de autor clásico, entre otras razones porque una cita habría que cotejarla con su edición y una errata ahí se paga cara.
Temas que puedes practicar en esta página
Son 48 ejercicios, dos o tres por apartado, repartidos así: diecisiete van al subjuntivo y a las subordinadas que lo piden (la regla de los tiempos, cum, las condicionales, las preguntas indirectas, las consecutivas y las concesivas); quince, a las formas nominales y a los verbos raros (gerundio, gerundivo, obligación, supino, deponentes y defectivos); siete, a los valores de caso y al paso del latín al castellano; y nueve, a la literatura y a la mitología. Sirven para localizar lo que flojea antes de un examen de traducción; no sustituyen al temario ni al diccionario. Pincha en el número para ir directo:
| Apartado | Qué se practica | Ejercicios |
|---|---|---|
| El subjuntivo entero: cuatro tiempos y dos voces | Reconocer los cuatro tiempos, formar la pasiva y separar las formas que coinciden | 1 y 2 y 3 |
| La consecutio temporum: qué tiempo pide cada subordinada | Elegir el tiempo del subjuntivo con las dos preguntas de la regla | 4 y 5 y 6 |
| El subjuntivo cuando la oración no depende de nada | Clasificar el subjuntivo independiente y separarlo del subordinado | 7 y 8 |
| Cum y sus cuatro valores | Distinguir la preposición de la conjunción y elegir el valor entre los tres de subjuntivo | 9 y 10 y 11 |
| Las condicionales: real, posible e irreal | Leer el tipo de condicional en el modo y en el tiempo, y transformar una en otra | 12 y 13 y 14 |
| Las interrogativas indirectas | Reconocer la pregunta dentro de la oración, elegir el tiempo y separarla del indefinido | 15 y 16 y 17 |
| Consecutivas, concesivas y las completivas de quin y quominus | Separar la consecutiva de la final y traducir quin y quominus sin doble negación | 18 y 19 |
| El gerundio: un nombre verbal con cuatro casos | Formar el gerundio en cada conjugación, decir qué trabajo hace su caso y traducirlo bien | 20 y 21 y 22 |
| El gerundivo y con quién concuerda | Distinguir gerundio de gerundivo, pasar de una construcción a la otra y corregir la concordancia | 23 y 24 y 25 |
| La conjugación perifrástica y el dativo agente | Traducir la obligación, localizar a quien la tiene y corregir la construcción impersonal | 26 y 27 |
| El supino: dos formas, dos usos | Reconocer los dos supinos y deducir qué le falta a un verbo sin supino | 28 y 29 |
| Los deponentes y los semideponentes | Leer la conjugación en el infinitivo, traducir en activa lo que parece pasiva y corregir el participio | 30 y 31 y 32 |
| Lo que le faltaba al verbo: fio, impersonales y defectivos | Reconocer formas de fio, de los impersonales y de los defectivos, y decir qué construcción no existe | 33 y 34 |
| Los valores de caso que deciden una traducción | Elegir entre dos lecturas de un genitivo, reconocer el locativo y dar valor a un ablativo suelto | 35 y 36 y 37 |
| El latín que se hablaba: de diez vocales a cinco | Aplicar la síncopa a dos palabras nuevas y explicar con la fonética la caída de los casos | 38 y 39 |
| El léxico de la ciencia: formantes griegos y latinos | Partir una palabra técnica en piezas y separar el cultismo de la palabra a medio camino | 40 y 41 |
| Los géneros literarios de Roma | Clasificar obras por su género, separar géneros vecinos y escribir en latín la frase que los evoca | 42 y 43 y 44 |
| Los autores, siglo por siglo | Colocar autores en su época y en su género, y ver el problema de estudiar por autores | 45 y 46 |
| La mitología clásica y las palabras que dejó | Separar los días que llevan nombre de dios de los que no, y comprobar un razonamiento sobre el calendario | 47 y 48 |
Ejercicios de Latín II de 2.º de Bachillerato con soluciones
El subjuntivo entero: cuatro tiempos y dos voces
Lo que hay que saber
El subjuntivo latino tiene cuatro tiempos: presente, imperfecto, perfecto de subjuntivo y pluscuamperfecto de subjuntivo. No hay futuro, y esa falta la cubren otras construcciones.
Los dos primeros se levantan sobre el tema de presente. El presente cambia la vocal: la primera conjugación la sustituye por -e- (laudem) y las otras cuatro añaden -a- (habeam, legam, cupiam, muniam). El imperfecto se levanta sobre el infinitivo completo, al que se le pegan las desinencias personales: laudarem, legerem, punirem.
Los otros dos se levantan sobre el tema de perfecto. El perfecto le añade -eri- (laudaverim) y el pluscuamperfecto le añade -isse- (laudavissem). La pista útil: el -isse- del pluscuamperfecto es el mismo del infinitivo de perfecto.
En la voz pasiva los dos tiempos de presente solo cambian las desinencias (lauder, laudarer). Los dos de perfecto se escriben con dos palabras: el participio de perfecto más sim o más essem, y ese participio toma la casilla del sujeto.
▲ Aviso que ahorra una hora: el perfecto de subjuntivo activo y el futuro perfecto de indicativo se escriben igual en cinco personas de seis. Solo se separan en la primera del singular, laudaverim frente a laudavero. Fuera de esa persona lo único que las distingue es de quién depende la oración.
1Di qué tiempo, qué voz y qué persona de subjuntivo es cada forma, y con qué forma de indicativo se la puede confundir: (a) defendamus, (b) missi essemus, (c) vicerimus.
Ver solución
(a) Defendamus es presente de subjuntivo activo, primera del plural de defendo, defendere. Al ser de la tercera conjugación, añade la -a- al tema de presente. Se confunde con el presente de indicativo defendimus, que se distingue por la vocal.
⚠ Y defendimus esconde a su vez dos lecturas, porque el perfecto de este verbo es defendi: la misma forma sirve de presente de indicativo y de perfecto.
(b) Missi essemus es pluscuamperfecto de subjuntivo pasivo, primera del plural de mitto. Va en dos palabras: participio de perfecto en nominativo masculino plural más essemus. La otra forma de dos palabras del mismo verbo y de la misma persona es missi simus, que es el perfecto.
(c) Vicerimus de vinco tiene dos lecturas: perfecto de subjuntivo activo y futuro perfecto de indicativo, las dos en primera del plural. Aquí el aviso de la teoría se cumple entero. En esta persona no queda ni un rasgo de forma que las separe, y decide únicamente si la oración depende de otra.
2Pasa a la voz pasiva estas dos subordinadas, dejando intacto el tiempo y el modo: (a) ut librum legamus, (b) ne epistulam scripsissent.
Ver solución
(a) Ut liber legatur. El complemento directo librum se convierte en sujeto y adopta el nominativo, y el verbo pasa a presente de subjuntivo pasivo. La persona sigue al sujeto: de primera del plural pasa a tercera del singular.
(b) Ne epistula scripta esset. Aquí la pasiva del tema de perfecto son dos palabras, y el participio scripta tiene que concordar con el nuevo sujeto epistula, que es femenino singular. Poner scriptum dejaría la frase sin concordancia.
⚠ Al pasar a pasiva la persona del verbo la marca el antiguo complemento directo, no el sujeto viejo. Que coincidan por casualidad no dice nada: con un complemento de tercera del singular la persona se queda igual y la conversión está bien hecha.
3Puniam ocupa dos casillas distintas del paradigma de punio. Di cuáles son y qué parte del paradigma permite decidir.
Ver solución
Puniam es a la vez futuro de indicativo activo y presente de subjuntivo activo, las dos en primera persona del singular. La coincidencia se da en la tercera conjugación, en la mixta y en la cuarta, porque el futuro de esas tres se forma con vocal y no con -b-.
Lo que permite decidir es el resto de las personas: el futuro sigue con punies y puniet, y el subjuntivo sigue con punias y puniat. Si la forma está sola, decide la sintaxis: el subjuntivo aparece dentro de una subordinada que lo pide, y el futuro, en una principal.
La consecutio temporum: qué tiempo pide cada subordinada
Lo que hay que saber
La consecutio temporum es la regla que empareja el tiempo del verbo principal con el del subordinado en subjuntivo. No se memoriza como lista: se contesta a dos preguntas.
Primera pregunta: el verbo principal, ¿está en presente o futuro, o está en pasado? Segunda pregunta: lo que dice la subordinada, ¿ocurre a la vez que la principal o antes?
Con el principal en presente o en futuro, la acción simultánea pide presente de subjuntivo y la acción anterior pide perfecto de subjuntivo.
Con el principal en pasado, la simultánea pide imperfecto de subjuntivo y la anterior pide pluscuamperfecto de subjuntivo. Son los mismos cuatro tiempos repartidos en dos filas.
⚠ La regla dice qué tiempo se escribe; no dice qué significa la subordinada. Eso lo pone la conjunción que la abre, y por eso la misma forma sirve para valores distintos.
4El verbo principal está en presente y lo que dice la subordinada ocurrió antes. Completa con la forma de facio que pide la regla, en segunda persona del singular: Rogo quid tu …
Ver solución
La respuesta es feceris. La primera pregunta da que rogo es presente, así que se usa la fila de presente y futuro. La segunda pregunta da que lo preguntado es anterior, así que dentro de esa fila corresponde el perfecto de subjuntivo.
El perfecto de subjuntivo de facio se levanta sobre el tema de perfecto fec- más -eri- más la desinencia de segunda del singular. Con facias la frase diría que se pregunta qué hace ahora, que es otra cosa.
5Corrige el tiempo del subjuntivo y explica la corrección: Dux milites monuit ut fortiter pugnent.
Ver solución
La forma correcta es pugnarent. El verbo principal monuit está en perfecto, o sea en pasado, y eso obliga a bajar a la fila de pasado. Como lo que se pide a los soldados es a la vez que el aviso, la acción es simultánea y corresponde el imperfecto de subjuntivo.
Pugnent es presente de subjuntivo y solo valdría con un principal en presente o en futuro, como monet o monebit. El error es de concordancia de tiempos, no de significado: la frase se entiende igual, y por eso pasa desapercibido.
6Traduce estas dos y señala los dos cambios que hay del primer caso al segundo: (a) Nescio cur veniat, (b) Nesciebam cur venisset.
Ver solución
(a) «No sé por qué viene». El principal nescio es presente y el subjuntivo es presente, así que la venida es simultánea a la ignorancia.
(b) «No sabía por qué había venido». El principal nesciebam es imperfecto, o sea pasado, y el subjuntivo es pluscuamperfecto, así que la venida es anterior a la ignorancia.
Lo que cambia es, por tanto, el tiempo del principal y la relación temporal entre las dos acciones. La conjunción cur se repite en las dos y no aporta nada a esa diferencia.
El subjuntivo cuando la oración no depende de nada
Lo que hay que saber
En oración independiente el subjuntivo no es señal de subordinación: es el modo de lo que no se afirma como un hecho. Se reconoce porque no hay un verbo principal del que colgarlo, y no por lo que lleve delante: dos de estos usos llevan delante una palabra (utinam, ne) que en otro sitio sería conjunción.
El yusivo y el exhortativo dan una orden o una invitación en las personas que el imperativo no tiene: eamus es «vayamos» y scribat es «que escriba». La negación de estos es ne, y no non.
El potencial dice lo que podría ocurrir: con presente de subjuntivo es posible, y con imperfecto o pluscuamperfecto es algo que ya no puede ocurrir.
El desiderativo expresa un deseo y suele llevar utinam delante. El dubitativo es una pregunta que no espera respuesta.
⚠ De los cinco usos, el de orden y el de deseo son los que más se parecen entre sí, y los separa la persona: una orden en primera o en tercera es yusiva; un deseo puede ir en cualquiera y suele traer utinam por delante.
7Di qué clase de subjuntivo independiente hay en cada una y traduce: (a) Ne timeamus, (b) Utinam pax maneat, (c) Quid dicam?
Ver solución
(a) Es un subjuntivo de orden, en primera del plural y con ne como negación: «No temamos». Con non en lugar de ne la frase estaría mal construida.
(b) Es un subjuntivo de deseo, anunciado por utinam: «Ojalá la paz se mantenga». El presente indica que el hablante lo da por alcanzable.
(c) Es un subjuntivo de duda, en una pregunta que no espera contestación: «¿Qué voy a decir?». Con indicativo, quid dico?, la pregunta pediría un dato.
8Ne veniat admite dos lecturas muy distintas. Di cuáles son, qué hay que comprobar para decidir, y escribe una oración latina en la que sea la segunda.
Ver solución
Aislada, ne veniat es una prohibición independiente: «que no venga». Dentro de una oración más larga, con un verbo principal delante, es una subordinada de finalidad: «para que no venga».
Lo primero que conviene comprobar es si existe ese verbo principal del que colgarla. Si la frase termina ahí, la lectura independiente es la única posible; si hay un verbo antes, del que ne veniat depende, la lectura es la subordinada.
Con un principal delante queda, por ejemplo, Dux monet ne veniat: «el general avisa para que no venga». El principal va en presente a propósito, porque con monuit la regla de los tiempos pediría ne veniret.
⚠ Este par es la causa de que convenga leer la oración entera antes de traducir el primer verbo que aparece: la misma forma cambia de valor según lo que tenga delante.
Cum y sus cuatro valores
Lo que hay que saber
Cum hace dos trabajos distintos. Como preposición lleva un nombre en ablativo y significa «con»; como conjunción abre una subordinada y lleva un verbo. Lo que hay detrás lo decide.
Como conjunción con indicativo es temporal puro: se traduce por «cuando» y sitúa la acción en el tiempo, sin añadir nada.
Con subjuntivo de imperfecto o de pluscuamperfecto dentro de un relato en pasado es el cum histórico, que también se llama narrativo. Se traduce por «al» más infinitivo, por «cuando» o por «como», y añade que la subordinada explica la circunstancia en la que pasó lo demás.
Con subjuntivo también puede ser cum causal, «porque» o «puesto que», y cum concesivo, «aunque». La forma es idéntica en los tres casos: lo que separa el valor es el sentido de la frase entera.
⚠ Una pista que avisa: en un relato en pasado, el valor histórico es el primero que conviene probar. Pero conviene saber que las tres lecturas suelen dar una traducción legible. Lo que descarta de verdad no es que suene mal: es que la oración principal afirme una causa o un contraste.
9Di si cum es preposición o conjunción y, cuando sea conjunción, qué valor tiene: (a) cum amicis, (b) cum Romam venit, (c) cum Romam venisset.
Ver solución
(a) Preposición: detrás lleva amicis, un ablativo plural, y no hay verbo. Se traduce «con los amigos».
(b) Conjunción con indicativo, así que el valor es temporal puro: «cuando llegó a Roma». Venit es de las formas que valen para presente y para perfecto. Eso no afecta al valor de cum, que en indicativo solo sitúa la acción en el tiempo.
(c) Conjunción con pluscuamperfecto de subjuntivo: es el valor narrativo. Se traduce «al llegar a Roma» o «cuando hubo llegado a Roma», y añade la circunstancia en la que ocurrió lo que dice la principal.
10La forma permite tres traducciones. Escríbelas y tira una de ellas con un argumento: Cum Cicero bene diceret, iudices eum non audiebant.
Ver solución
Las tres traducciones posibles por la forma son: «Al hablar bien Cicerón, los jueces no lo escuchaban»; «Como Cicerón hablaba bien, los jueces no lo escuchaban»; y «Aunque Cicerón hablaba bien, los jueces no lo escuchaban».
La que hay que descartar es la causal: hablar bien no es motivo para que dejen de escuchar, así que esa lectura deja la frase sin sentido. Entre las otras dos, el valor concesivo es el que mejor encaja, porque hay contraste entre las dos mitades.
El razonamiento de este apartado se repite así: la forma deja tres puertas abiertas y la que cierra dos es el contenido de la oración principal.
11Escribe en latín la misma idea dos veces, una con cum más indicativo y otra con cum más subjuntivo, y señala qué aporta cada versión y qué deja fuera: «cuando el general llegó, los soldados callaron».
Ver solución
Con indicativo: Cum dux venit, milites tacuerunt. Con subjuntivo: Cum dux venisset, milites tacuerunt.
Con el indicativo se gana precisión temporal y nada más: las dos acciones se ordenan y ahí acaba la información. Con el subjuntivo se gana el matiz de circunstancia: la llegada se presenta como el marco en el que ocurre el silencio. Y se pierde la neutralidad, porque el lector buscará una relación entre las dos.
⚠ El cambio de modo no cambia el tiempo de la principal: tacuerunt sigue siendo perfecto en las dos versiones.
Las condicionales: real, posible e irreal
Lo que hay que saber
Toda condicional se parte en dos. La mitad que pone la condición se llama prótasis y empieza por si o por nisi; la que dice qué ocurre entonces se llama apódosis.
La condicional real lleva indicativo en las dos mitades y presenta la condición como un hecho: se cumple o se cumplirá.
La posible lleva presente de subjuntivo en las dos mitades.
La condicional irreal lleva imperfecto de subjuntivo si se refiere al presente, y pluscuamperfecto de subjuntivo si se refiere al pasado.
Nisi niega la condición entera; si non niega una palabra dentro de ella. Cambiar uno por otro altera el sentido.
⚠ El castellano usa «si viniera» para la posible y para la irreal de presente, así que traducir de oído las junta. La diferencia está en el tiempo latino, no en el castellano.
12Clasifica estas tres condicionales y tradúcelas: (a) Si venis, te video, (b) Si venias, te videam, (c) Si venires, te viderem.
Ver solución
(a) Real: indicativo en las dos mitades. «Si vienes, te veo». Se presenta como un hecho que ocurre o va a ocurrir.
(b) Posible: presente de subjuntivo en las dos. «Si vinieras, te vería». El hablante la da por alcanzable pero no por cumplida.
(c) Irreal de presente: imperfecto de subjuntivo en las dos. «Si vinieras, te vería», con la información añadida de que no vienes.
En castellano (b) y (c) se traducen igual, y por eso la única manera de distinguirlas es mirar el tiempo latino.
13Pasa esta condicional real a irreal de pasado y explica los dos cambios: Si Caesar venit, hostes fugiunt.
Ver solución
Queda Si Caesar venisset, hostes fugissent. Los dos cambios son del mismo tipo: cada mitad pasa del indicativo al pluscuamperfecto de subjuntivo, porque en una condicional el modo y el tiempo se reparten a partes iguales.
La traducción pasa de «si César viene, los enemigos huyen» a «si César hubiera venido, los enemigos habrían huido». Con el pluscuamperfecto de subjuntivo el hablante afirma que aquello no pasó.
14Traduce estas dos y explica qué distancia hay entre ellas: (a) Nisi legatos mittunt, bellum erit, (b) Si legatos non mittunt, sed milites, bellum erit.
Ver solución
(a) «Si no envían embajadores, habrá guerra». Nisi niega la condición entera: lo que se pone en duda es el hecho de enviarlos o no.
(b) «Si no envían embajadores, sino soldados, habrá guerra». Aquí non niega solo una palabra, legatos, y el sed que sigue lo confirma dando la alternativa.
La diferencia práctica es grande: en (a) la guerra depende de que haya o no embajada; en (b) la embajada se da por hecha y lo que se discute es a quién se manda.
Las interrogativas indirectas
Lo que hay que saber
Una interrogativa indirecta es una pregunta metida dentro de otra oración. En latín lleva el verbo en subjuntivo, aunque el castellano lo ponga en indicativo.
Depende de un verbo de preguntar, de saber, de decir o de dudar, y ese verbo conviene localizarlo antes de tocar nada.
La interrogativa parcial pregunta por un dato concreto y la abre la palabra interrogativa: quis, quid, ubi, cur, quando, quomodo, quot.
La interrogativa total se contesta con un sí o con un no, y la abren num, an o la partícula -ne pegada a la primera palabra. Cuando hay dos alternativas, se usa utrum… an.
El tiempo del subjuntivo lo decide la regla que empareja los tiempos, no el tiempo que tendría la frase en castellano.
⚠ La trampa de este apartado: quis puede ser interrogativo o indefinido, y entonces significa «alguien». Lo que lo aclara está en el verbo que viene detrás, y no en quis.
15Clasifica la pregunta y escribe su verbo en el tiempo que la regla exige: (a) Quaerit num hostes …, con venio en tercera del plural y una acción anterior; (b) Quaesivit ubi legati …, con sum y una acción simultánea.
Ver solución
(a) Es total, porque la abre num y se contesta con un sí o con un no. El principal quaerit es presente y lo preguntado es anterior, así que corresponde el perfecto de subjuntivo: venerint.
(b) Es parcial, porque la abre ubi y pregunta por un dato concreto, el lugar. El principal quaesivit es pasado y lo preguntado es simultáneo, así que corresponde el imperfecto de subjuntivo: essent.
16Convierte esta pregunta directa en indirecta haciéndola depender de Iudex rogat, y explica los dos cambios: Quis epistulam scripsit?
Ver solución
Queda Iudex rogat quis epistulam scripserit. El primer cambio es de modo: el verbo de la pregunta pasa del indicativo al subjuntivo, porque en latín la pregunta subordinada lo exige.
El segundo cambio es de tiempo: rogat es presente y el hecho preguntado es anterior, así que el perfecto de indicativo scripsit se convierte en perfecto de subjuntivo scripserit. La palabra interrogativa quis se queda como estaba y hace de enlace.
17Traduce estas dos y señala qué las separa: (a) Nescio quis venit, (b) Nescio quis venerit.
Ver solución
(a) «Ha venido alguien», o bien «no sé quién ha venido» dicho de forma vaga. El verbo venit está en indicativo, así que no hay pregunta subordinada, y nescio quis funciona como una sola pieza con valor indefinido.
(b) «No sé quién ha venido». Aquí venerit es subjuntivo, así que sí hay pregunta subordinada de verdad, y quis es interrogativo.
Lo que separa una de otra es el modo del verbo que sigue, y solo eso: las cinco letras de quis se escriben igual en ambas.
Consecutivas, concesivas y las completivas de quin y quominus
Lo que hay que saber
Una consecutiva dice la consecuencia de algo. La abre ut con subjuntivo y en la principal hay un anticipador que la anuncia: tam, ita, sic, tantus o talis.
La consecutiva y la final se escriben las dos con ut y subjuntivo, y se distinguen por dos cosas que están fuera de la subordinada: lo que la principal trae delante y la negación que cada una admite.
Las concesivas reparten el modo según la conjunción: quamquam y etsi llevan indicativo; quamvis y licet llevan subjuntivo. Las tres se traducen por «aunque».
Quin y quominus con subjuntivo cuelgan de un verbo de impedir, de dudar o de faltar poco, y el castellano las traduce con «que» o con «de que».
⚠ Las dos cuelgan a menudo de una principal negativa, y entonces el castellano no repite la negación detrás: se queda donde estaba. Dos marcas de negación seguidas en latín no dan una negación doble en castellano.
18Di si cada ut abre una consecutiva o una final, en qué te apoyas y cómo se negaría cada una: (a) Tam fortiter pugnaverunt ut hostes fugerent, (b) Fortiter pugnaverunt ut hostes fugerent.
Ver solución
(a) Consecutiva: en la principal está tam, que anuncia la subordinada y la anuda al adverbio. Se negaría con ut non fugerent.
(b) Final: la principal no trae nada que anuncie la subordinada, y el sentido es de propósito. Se negaría con ne fugerent.
Las dos subordinadas son idénticas palabra por palabra. Lo que las separa está fuera de ellas, en la principal, y en la negación que admitirían.
19Traduce y explica el juego de negaciones: (a) Non dubito quin Cicero veniat, (b) Nihil te impedit quominus venias.
Ver solución
(a) «No dudo de que Cicerón viene». La negación es de dubito y se queda en la principal; lo que dice la subordinada es afirmativo. En castellano se traduce con «de que» y sin ninguna negación detrás.
(b) «Nada te impide venir». Quominus cuelga de un verbo de impedir y se traduce con «que» o con un infinitivo. Otra vez la negación pertenece a la principal, aquí en la palabra nihil.
▲ La regla práctica que sale de los dos: con quin y con quominus hay que contar las negaciones antes de traducir, porque el latín las coloca en un sitio y el castellano en otro.
El gerundio: un nombre verbal con cuatro casos
Lo que hay que saber
El gerundio latino es un nombre verbal neutro y singular, y de los seis casos solo tiene cuatro: genitivo -ndi, dativo -ndo, acusativo -ndum y ablativo -ndo.
El nominativo le falta porque ese trabajo ya lo hace el infinitivo. Por eso un gerundio no llega a hacer de sujeto.
Se forma sobre el tema de presente. Las dos primeras conjugaciones pegan -nd- a la vocal del tema (rogandi, monendi); la tercera, la mixta y la cuarta meten una -e- por delante (petendi, cupiendi, puniendi).
Cada uno de los cuatro casos hace un trabajo distinto en la oración, y ese trabajo hay que identificarlo antes de traducir: un gerundio no suena igual en genitivo que en ablativo.
El gerundio es activo y no concuerda con nada: conserva los complementos del verbo, así que su complemento directo va en acusativo.
⚠ En castellano la forma en «-ndo» acompaña a un verbo; el gerundio latino es un nombre. Por eso traducirlo por «-ndo» funciona en uno de los cuatro casos y falla en los otros tres.
20Forma el gerundio que se pide y di qué hace la conjugación en cada caso: (a) el genitivo de scribo, scribere, (b) el acusativo con ad de audio, audire, (c) el ablativo de laudo, laudare.
Ver solución
(a) scribendi. La tercera conjugación no tiene vocal propia en el tema de presente, así que hay que meter la -e- antes de -nd-.
(b) ad audiendum. La cuarta también mete la -e-, aunque ya tenga una -i-: quedan las dos vocales seguidas.
(c) laudando. La primera conjugación pega -nd- directamente a la vocal del tema, sin añadir nada.
⚠ La cuarta conjugación no se porta como la primera: aunque ya tenga una -i-, la -e- del gerundio no es opcional.
21Di en qué caso está el gerundio y qué trabajo hace en la oración: (a) ars scribendi, (b) ad discendum venerunt, (c) legendo discimus.
Ver solución
(a) Genitivo. Completa al nombre ars, igual que lo haría cualquier genitivo: «el arte de escribir».
(b) Acusativo con ad. Dice para qué vinieron, o sea la finalidad: «vinieron a aprender».
(c) Ablativo. Dice por medio de qué se aprende, o sea el instrumento: «aprendemos leyendo».
El caso es, por tanto, la primera cosa que hay que leer en un gerundio, porque de él depende toda la traducción.
22Traduce estas tres y di por qué el castellano no puede usar la forma en «-ndo» en las tres: (a) cupidus legendi, (b) ad scribendum, (c) scribendo.
Ver solución
(a) «Deseoso de leer». El genitivo depende del adjetivo cupidus, y el castellano lo resuelve con «de» más infinitivo.
(b) «Para escribir». El acusativo con ad se traduce con «para» más infinitivo.
(c) «Escribiendo», o también «al escribir». Solo el ablativo admite la forma castellana en «-ndo».
La razón es que en castellano esa forma no se declina y hace de complemento del verbo; en latín el gerundio se declina y hace de nombre, así que cada caso pide una traducción distinta.
El gerundivo y con quién concuerda
Lo que hay que saber
El gerundivo es un adjetivo verbal de tres terminaciones, -ndus, -nda, -ndum, y se declina como bonus, bona, bonum.
Su significado es de obligación pasiva: dice que algo debe ser hecho. Por eso se traduce con «que debe ser» más participio, o con «para ser» más infinitivo.
Como es un adjetivo, va en la misma casilla que la palabra a la que acompaña: mismo género, mismo número y mismo caso. Localizar esa pareja es el primer paso para traducirlo.
Cuando el gerundio llevaría complemento directo, el latín suele preferir otra construcción: el complemento pasa al caso en que iba el gerundio y el gerundivo concuerda con él. De ad epistulam scribendum se pasa a ad epistulam scribendam.
⚠ La forma no distingue el gerundio del gerundivo en neutro singular: petendum vale para los dos. Lo que los separa es si hay concordancia con alguna palabra; si la hay, es gerundivo. Y queda un caso en el que ni eso decide: con un masculino en acusativo singular las dos salidas se escriben igual, y elegir una u otra da lo mismo.
23Decide si hay gerundio o gerundivo, y señala la prueba: (a) carmina legenda, (b) ad legendum, (c) cupidus audiendi.
Ver solución
(a) Gerundivo. Legenda es neutro plural y concuerda con carmina, que también lo es. Donde hay concordancia hay adjetivo, y el adjetivo verbal es el gerundivo.
(b) Gerundio. Legendum va solo, sin ninguna palabra con la que concordar, y el ad pide acusativo.
(c) Gerundio. Audiendi es genitivo y depende del adjetivo, pero no concuerda con él: cupidus es masculino nominativo singular y audiendi no lo es.
24Pasa estas dos de gerundio con complemento directo a construcción de gerundivo: (a) ad libros legendum, (b) epistulas scribendo.
Ver solución
(a) ad libros legendos. El complemento libros ya estaba en acusativo, que es el caso que ad exige. El único cambio afecta al gerundivo, que pasa a concordar con él en masculino acusativo plural.
(b) epistulis scribendis. Aquí el gerundio estaba en ablativo. El complemento directo epistulas abandona el acusativo y pasa al ablativo, y el gerundivo concuerda con él en femenino ablativo plural.
▲ La operación se repite igual en las dos: el complemento adopta el caso que tenía el gerundio y el gerundivo se convierte en su adjetivo.
25Esta construcción está mal escrita: urbem capienda. Di qué falla y escribe las dos maneras correctas de decirlo.
Ver solución
Falla la concordancia. Capienda es femenino singular en nominativo o en ablativo, y urbem es acusativo: dos casos distintos no pueden ir juntos como adjetivo y nombre.
Las dos maneras correctas son urbem capiendo y urbe capienda. La primera deja el gerundio en ablativo y su complemento directo en acusativo; la segunda pasa el nombre al ablativo y hace que el gerundivo concuerde con él.
Las dos significan «tomando la ciudad» o «al tomar la ciudad». La segunda es la que el latín prefiere, y la mezcla de las dos es lo que produce la forma mal escrita del enunciado.
La conjugación perifrástica y el dativo agente
Lo que hay que saber
El gerundivo con el verbo sum forma la conjugación perifrástica, que dice que algo tiene que hacerse. Se conjuga entera: cambia el tiempo y el modo de sum y el gerundivo se queda como está.
El gerundivo se pone en el género y en el número que tenga el sujeto, y ese sujeto es lo que el castellano trataría como complemento directo. De ahí que la traducción castellana dé la vuelta a la frase.
Quien tiene la obligación va en dativo agente, no con a o ab más ablativo. Es la marca que separa esta construcción de una pasiva corriente.
Si el verbo carece de complemento directo, no hay con quién concordar y el gerundivo se queda en neutro singular: dicendum est es «hay que decir».
Existe también una perifrástica activa, con el participio de futuro y sum, y dice intención o acción inminente: scripturus est es «va a escribir».
26Traduce las dos y contesta lo que se pide: (a) Liber tibi legendus est, y luego escríbela con libri de sujeto diciendo qué dos palabras cambian; (b) Nobis pugnandum est, y luego di por qué el gerundivo no se puede poner en plural aunque el dativo lo sea.
Ver solución
(a) «Tienes que leer el libro». En plural queda libri tibi legendi sunt: cambian el gerundivo, que pasa a legendi, y el auxiliar, que pasa a sunt. El dativo tibi se queda igual, porque no es el sujeto.
(b) «Tenemos que luchar». El gerundivo no puede ir en plural porque no hay ninguna palabra con la que concordar: pugno no lleva complemento directo, y el dativo nobis no hace de sujeto.
De ahí que no quepa decir nos pugnandi sumus: quien tiene la obligación no es el sujeto de esta construcción, y ponerlo en nominativo deshace el reparto de papeles.
27Corrige y explica: eundum sunt.
Ver solución
La forma correcta es eundum est. La construcción sin complemento directo no tiene sujeto plural con el que concordar, de modo que el verbo queda en tercera del singular y el gerundivo, en neutro singular.
Quien tiene que ir no se lee en el verbo: se lee en el dativo, y sin ese dativo no hay manera de saber de quién se habla. Nobis eundum est es «tenemos que ir» y tibi eundum est es «tienes que ir», con el verbo idéntico en las dos.
El supino: dos formas, dos usos
Lo que hay que saber
El supino es la cuarta forma del enunciado del verbo y termina en -um. No se conjuga ni concuerda: del paradigma nominal entero solo conserva dos casos.
El supino en -um acompaña a un verbo de movimiento y dice para qué se va: legatos misit rogatum pacem es «envió embajadores a pedir la paz». Conserva los complementos del verbo, así que puede llevar acusativo detrás.
El supino en -u es un ablativo y depende de un adjetivo, que va en neutro singular. Se usa con pocos adjetivos y con pocos verbos, y conviene reconocerlo más que producirlo.
De ese mismo tema salen los dos participios que le quedan al verbo, el de futuro y el de perfecto. La cuarta forma del enunciado sostiene, por tanto, media conjugación.
⚠ Hay verbos sin supino, y el enunciado lo avisa dejando el hueco donde debería estar la cuarta forma: disco, discere, didici. De ahí se sigue una lista de formas que ese verbo no puede tener.
28Di qué forma es y de qué verbo, y traduce: (a) difficile factu, (b) venerunt auditum oratorem.
Ver solución
(a) Factu es el supino en ablativo de facio, facere, y depende del adjetivo difficile: «difícil de hacer». Lo que delata al supino aquí es el adjetivo neutro que lo precede, porque un ablativo corriente no dependería de él.
(b) Auditum es el supino en acusativo de audio, audire, y acompaña al verbo de movimiento venerunt: «vinieron a oír al orador». Como conserva los complementos del verbo, lleva detrás su complemento directo oratorem, en acusativo.
29Uno de estos tres verbos no puede formar la construcción de intención con sum. Di cuál es, por qué, y qué otras dos formas le faltan: scribo, scribere, scripsi, scriptum · timeo, timere, timui · venio, venire, veni, ventum.
Ver solución
No puede timeo, y se ve en el propio enunciado: tiene tres formas y no cuatro, así que le falta el supino.
La construcción de intención se hace con el participio de futuro, y ese participio se forma sobre el tema de supino. Sin supino no hay participio de futuro, y sin participio de futuro no hay manera de construirla.
Por el mismo motivo le faltan además el supino en ablativo y el participio de perfecto. Los otros dos verbos tienen las cuatro formas del enunciado y no tienen ese problema.
Los deponentes y los semideponentes
Lo que hay que saber
Un verbo deponente tiene forma de pasiva y significado activo. Se enuncia con tres formas, y la tercera es un participio acompañado de sum: arbitror, arbitrari, arbitratus sum.
Se conjuga entero por la pasiva, y la conjugación se lee en el infinitivo de presente: -ari es de la primera, -eri de la segunda, -i de la tercera y de la mixta, -iri de la cuarta.
Conserva tres formas de aspecto activo: el participio de presente, el participio de futuro y el gerundio. Ahí no hay forma pasiva que usar, así que el verbo recurre a la activa.
Su participio de perfecto se traduce en activa, justo al revés que en un verbo corriente: profectus es «habiendo partido», no «habiendo sido partido».
Un semideponente es activo en el tema de presente y deponente en el de perfecto: gaudeo, gaudere, gavisus sum.
⚠ El gerundivo de un deponente sí es pasivo, aunque el verbo se traduzca en activa. La obligación que expresa recae sobre quien recibe la acción.
30Lee el infinitivo de cada deponente, deduce su conjugación y escribe su participio de presente: (a) loquor, loqui, (b) polliceor, polliceri, (c) orior, oriri.
Ver solución
(a) Tercera conjugación: su infinitivo acaba en -i sin vocal delante. El participio de presente es loquens.
(b) Segunda: su infinitivo acaba en -eri. El participio de presente es pollicens.
(c) Cuarta: su infinitivo acaba en -iri. El participio de presente es oriens.
⚠ El infinitivo en -i vale para la tercera y para la mixta, así que en ese caso hay que acudir a la primera persona: loquor es de la tercera y patior, con su -i-, es de la mixta.
31Traduce y explica por qué la forma engaña: (a) Cives ducem secuti sunt, (b) Hostes urbem oppugnare ausi sunt.
Ver solución
(a) «Los ciudadanos siguieron al general». Secuti sunt tiene forma de perfecto pasivo, y quien no conozca el verbo traducirá «fueron seguidos». Lo delata el complemento directo ducem, que una pasiva no podría llevar.
(b) «Los enemigos se atrevieron a atacar la ciudad». Ausi sunt es el perfecto de un verbo activo en presente y deponente en perfecto. Su enunciado tiene, por eso, un participio donde se esperaría un perfecto en -i.
⚠ Una pista que avisa, y solo eso: si detrás hay un complemento directo en acusativo, la lectura pasiva se queda sin explicación. En (b) no sirve, porque lo que sigue es un infinitivo; y al revés tampoco, porque un deponente puede no llevar complemento. Lo que resuelve es el enunciado del diccionario.
32Corrige y explica: hortatus sunt milites.
Ver solución
La forma correcta es hortati sunt. El participio de un perfecto deponente toma el número del sujeto, y aquí el sujeto es plural, como delata sunt. Con hortatus el participio queda en singular y el auxiliar en plural.
Corregido, hortati sunt milites significa «los soldados animaron», en activa, aunque las dos palabras del verbo tengan forma pasiva. El complemento directo, si lo hubiera, iría en acusativo.
Lo que le faltaba al verbo: fio, impersonales y defectivos
Lo que hay que saber
Fio, fieri, factus sum significa «ser hecho», «hacerse» o «suceder», y hace de pasiva de facio. Tiene forma activa y significado pasivo, o sea el reverso exacto de un deponente.
Sus formas se reconocen más que se deducen: fio, fis, fit, fimus, fitis, fiunt, con infinitivo fieri, imperfecto fiebam y subjuntivos fiam y fierem. El tema de perfecto lo toma prestado del participio de facio con sum.
Un verbo impersonal aparece solo en la tercera del singular y sin sujeto en nominativo: licet, oportet, placet, necesse est.
Un verbo defectivo tiene huecos en el paradigma. Odi es de los que tienen forma de perfecto y valor de presente; inquam y aio sirven para introducir las palabras de otro y apenas tienen más formas.
⚠ Coepi significa «empecé» y tiene tema de perfecto y nada más. El presente que le falta lo pone otro verbo, incipio, y en el diccionario aparecen por separado.
33Di qué forma es cada una, de qué verbo, y traduce: (a) fient, (b) licuit, (c) meminerunt.
Ver solución
(a) Fient es futuro, tercera del plural, de fio, fieri: «se harán» o «sucederán». La terminación -ent es la del futuro de la tercera, la mixta y la cuarta, y aquí aparece en un verbo que no pertenece a ninguna.
(b) Licuit es perfecto de un verbo que solo aparece en la tercera del singular: «fue lícito» o «se pudo». Lo que en castellano parece el sujeto es en latín un infinitivo.
(c) Meminerunt tiene forma de perfecto y valor de presente: «recuerdan». Es la marca de este grupo de verbos, y traducirlo por «recordaron» cambia el tiempo de la frase.
34De estas dos frases, una es imposible en latín. Señálala, razona el motivo y escribe cómo se dice lo que pretende: Oportet nos venire · Nos oportemus venire.
Ver solución
La imposible es la segunda, Nos oportemus venire. Oportet solo existe en la tercera del singular, de modo que no admite una primera del plural ni un sujeto en nominativo como nos.
Lo que pretende decir se dice con la primera: Oportet nos venire, «tenemos que venir». La persona no está en el verbo, sino en el acusativo nos, y lo que hace de sujeto es el infinitivo venire.
El reparto se repite con licet y con placet: el verbo queda fijo y la persona se marca en otro caso.
Los valores de caso que deciden una traducción
Lo que hay que saber
El genitivo objetivo y el genitivo subjetivo se escriben igual y significan cosas contrarias. En metus hostium el genitivo puede ser quien teme o lo temido, y la terminación no cambia de uno a otro.
El dativo tiene dos valores que en Latín I no hacían falta: el agente de la obligación y el de interés, que el castellano traduce con «para». El agente se reconoce por la compañía, porque va junto a un gerundivo o a un participio; el de interés, porque el verbo no lo pide entre sus complementos.
El acusativo sin preposición dice también extensión, de espacio o de tiempo, y dirección cuando el nombre es de ciudad. Que no lleve preposición no lo convierte en complemento directo.
El ablativo de comparación sustituye a quam más nominativo: Cicerone clarior es «más famoso que Cicerón». El ablativo dice además precio, separación y causa.
Los nombres de ciudad tienen un caso propio para decir el «dónde», el locativo, y con él no se usa in. Su forma no es nueva: sale de casillas del paradigma que ya se conocen.
⚠ Una pista que avisa: un ablativo sin preposición admite varios valores a la vez, y el que decide está fuera de él, en la palabra de la que depende.
35Amor patriae admite dos lecturas contrarias. Escríbelas y señala qué decide entre una y otra.
Ver solución
La primera lectura es «el amor a la patria»: patriae nombra aquello a lo que se dirige el sentimiento. La segunda es «el amor de la patria», es decir, el que la patria misma siente.
No decide la terminación, que se escribe igual en las dos, ni el orden de las palabras. Decide el resto del texto: de qué se está hablando y quién es el que siente.
Por eso este genitivo castiga a quien traduce la palabra aislada: puede acabar en el sentido contrario del que el autor quería.
36Señala qué valor tiene el caso en cada una de estas tres, y traduce: (a) Romae en Romae mansit, (b) Athenis en Athenis vivebat, (c) multos annos en multos annos pugnaverunt.
Ver solución
(a) Locativo, que en singular coincide con el genitivo: «permaneció en Roma». No lleva in porque los nombres de ciudad tienen forma propia para el «dónde».
(b) Locativo también, pero en plural coincide con el ablativo: «vivía en Atenas». La ciudad se nombra en plural en latín, y de ahí la terminación.
(c) Acusativo de extensión de tiempo: «lucharon durante muchos años». Va sin preposición y aun así no es complemento directo, aunque sea lo primero que la mano tiende a escribir.
37Di qué valor tiene el ablativo en cada una y traduce: (a) Caesare fortior, (b) magno pretio librum emit, (c) metu fugerunt.
Ver solución
(a) De comparación: «más valiente que César». Sustituye a la construcción con quam más nominativo, y las dos son correctas.
(b) De precio: «compró el libro a un precio alto». El verbo emit es el que pide esta lectura.
(c) De causa: «huyeron por miedo». Aquí no hay nada en la forma que lo diga; lo dice el verbo, porque huir tiene motivo y no instrumento.
El latín que se hablaba: de diez vocales a cinco
Lo que hay que saber
El castellano nació del latín vulgar, el que se hablaba, y no del que se escribía en los libros. De ese apenas quedan textos. Lo que sabemos sale de inscripciones, de pintadas y de listas de correcciones como el Appendix Probi, que anota la forma buena al lado de la que decía la gente.
El latín tenía diez vocales: cinco largas y cinco breves. Esa diferencia de duración se perdió y en su lugar quedó el timbre, es decir, la vocal breve se pronunció abierta y la larga, cerrada.
De ahí sale el reparto romance: la e abierta y la o abierta se rompieron en dos sonidos, y las demás se fueron juntando de dos en dos hasta quedar cinco en castellano.
La -m final dejó de pronunciarse pronto, y con ella se borró la marca que separaba el acusativo del ablativo en buena parte de los nombres.
La síncopa es la pérdida de la vocal interior que no llevaba acento. Por ella CALIDUM dio «caldo» y VETULUM dio «viejo», con dos pasos seguidos en la misma palabra.
⚠ Estas reglas describen tendencias que actuaron a lo largo de siglos, no operaciones que se apliquen en un orden fijo. Una palabra puede haber escapado a una de ellas por haber entrado más tarde.
38Estas dos palabras castellanas han perdido una vocal interior. Di cuál era y qué regla lo explica: (a) VIRIDEM > «verde», (b) COMITEM > «conde».
Ver solución
(a) Se perdió la i breve de en medio, la que no llevaba el acento: de VIRIDEM se pasa a una forma sin esa vocal y de ahí a «verde». Se perdió además la -m final, como en cualquier palabra que venga del acusativo.
(b) Se perdió igualmente la i breve interior, y de las dos consonantes que quedaron juntas la primera pasó a n y la segunda a d, hasta dar «conde». La -m final desapareció por el mismo camino.
Las dos son el mismo fenómeno: la vocal interior sin acento es la primera que cae cuando una palabra se dice muy a menudo.
39Un compañero dice que el latín perdió los casos «porque era más cómodo». Con lo que explica este apartado, da la razón fonética y di qué ocupó el sitio de los casos.
Ver solución
El punto de partida fonético es la pérdida de la -m final. Esa consonante era la marca que separaba el acusativo del ablativo en buena parte de los nombres, y en cuanto dejó de pronunciarse las dos terminaciones se oyeron igual.
A eso se le suma la pérdida de la cantidad vocálica, que borró otras diferencias de terminación. El resultado es que la terminación dejó de decir con fiabilidad la función.
Lo que ocupó su sitio fueron las preposiciones, que ya existían y que pasaron de reforzar el caso a sustituirlo. La comodidad no explica nada aquí: lo que cambió fue lo que se oía.
El léxico de la ciencia: formantes griegos y latinos
Lo que hay que saber
Un cultismo entra en castellano desde el latín escrito y apenas se transforma. Un semicultismo se queda a medio camino, con parte de la evolución hecha y parte sin hacer: SAECULUM dio «siglo».
El vocabulario técnico se fabrica con piezas, y esas piezas se llaman formantes. Quien reconoce las piezas puede leer una palabra que no ha visto antes.
Entre los formantes latinos se repiten -cida de «matar», -ducto de «llevar», omni- de «todo», multi- de «mucho» y equi- de «igual».
Entre los griegos se repiten bio- de «vida», geo- de «tierra», cardio- de «corazón», -logia de «tratado», -scopio de «instrumento para ver» y -itis de «inflamación».
Un híbrido es una palabra que mezcla las dos lenguas. «Automóvil» junta el griego auto- con el latino mobilis, y durante mucho tiempo se consideró una mezcla mal hecha.
⚠ Una pista que avisa: la palabra técnica que se resiste se parte antes de buscarla, porque con dos piezas conocidas el significado se acota solo.
40Parte estas tres palabras en sus piezas, di el significado de cada pieza y el de la palabra entera: (a) «hidrografía», (b) «insecticida», (c) «televisión».
Ver solución
(a) hidro-, «agua», más -grafia, «escritura o descripción»: la descripción de las aguas de un territorio. Las dos piezas son griegas.
(b) insecti-, del latín, más -cida, «que mata»: lo que mata insectos. Las dos piezas son latinas.
(c) tele-, del griego «lejos», más «visión», del latín «acción de ver»: la visión a distancia. Esta mezcla las dos lenguas y es de las que durante mucho tiempo se consideraron mal formadas.
El procedimiento vale igual para las tres: se parte por donde se junta el sentido, no por sílabas.
41«Capítulo» y «cabildo» vienen las dos de CAPITULUM. Di cuál de las dos entró del latín escrito, qué le pasó a la otra por el camino y en qué se nota.
Ver solución
Del latín escrito entró «capítulo»: conserva las cuatro sílabas, la p y la t del original, y solo ha cambiado la terminación. Es lo que se espera de una palabra que se toma de un libro y no de la conversación.
«Cabildo» hizo el camino hablado. Perdió la vocal interior sin acento, y las consonantes que quedaron juntas se sonorizaron y acabaron cambiando de orden: la p dio b y la t dio d.
Se nota en el número de sílabas y en las consonantes sonoras. Las dos palabras existen hoy y significan cosas distintas, cosa habitual cuando una misma palabra latina llega por dos caminos.
Los géneros literarios de Roma
Lo que hay que saber
Roma toma sus géneros de Grecia y los reescribe con asuntos y nombres propios. El verso y la prosa se reparten los temas, y cada género trae consigo su metro y su tono.
La épica es un poema largo en hexámetros sobre un asunto heroico del pasado remoto. Empieza en Roma como traducción de modelos griegos y acaba contando el pasado propio.
La lírica reúne poemas breves de asunto personal. La elegía es una de sus formas: usa el dístico elegíaco, una pareja de versos desiguales, y habla sobre todo de amor y de pérdida.
El teatro llega en dos tiempos. La comedia adapta enredos griegos y se representa con máscara y con papeles fijos; la tragedia de época imperial se escribió en un latín tan trabajado que se discute si llegó a representarse.
La sátira critica costumbres y personas, y es el género que los romanos reivindicaron como invención propia. La fábula pone animales que hablan para decir algo sobre las personas, y cierra con una moraleja.
En prosa, la historiografía narra el pasado e intercala discursos que el historiador redacta; la oratoria conserva discursos de juicio y de política, publicados después de pronunciarse; y la epistolografía recoge cartas, unas privadas y otras escritas ya para leerse en público.
42Estas tres obras están inventadas para el ejercicio. Di a qué género pertenecería cada una y qué tendría que cambiar para pasar al género que se indica: (a) un relato en prosa del asedio de una ciudad, con dos discursos del general, ¿y para ser épica?; (b) una carta a un amigo escrita ya para publicarse, ¿y para ser oratoria?; (c) una crítica en verso de las costumbres de la ciudad, ¿y para ser fábula?
Ver solución
(a) Es historiografía. Para ser épica tendría que pasar al verso y tomar un asunto heroico del pasado remoto. Y tendría que dejar que los dioses intervengan en la acción, cosa que un historiador no hace.
(b) Es epistolografía. Para ser oratoria tendría que estar escrita para pronunciarse ante un tribunal o una asamblea, con un destinatario colectivo, y no dirigida a una persona con nombre.
(c) Es sátira. Para ser fábula tendría que poner animales como protagonistas y cerrar con una moraleja, en lugar de señalar directamente costumbres y personas.
Lo que este ejercicio enseña es que el género no lo fija el tema: lo fijan a la vez la forma, el destinatario y el tipo de personaje.
43Un compañero dice que la épica y la historiografía cuentan lo mismo y que la única diferencia es el verso. Da dos diferencias que no sean el metro.
Ver solución
La primera es quién actúa. En la épica los dioses intervienen en la acción y deciden parte de lo que ocurre; en la historiografía los hechos se explican por causas humanas, aunque el autor cite prodigios como noticia.
La segunda es el compromiso con lo ocurrido. El historiador escribe afirmando que aquello pasó y suele citar y discutir lo que otros contaron; el poeta épico trabaja sobre una tradición y no está obligado a justificarla.
Queda una tercera que conviene tener a mano: los discursos. Los dos géneros los usan. Pero en la historiografía el autor los redacta y los atribuye a personas reales, y ahí aparece un problema de método que la épica no tiene.
44Escribe en latín, con el vocabulario de esta página, estas dos frases, y di qué género evoca cada una: (a) «el poeta escribió un poema sobre la guerra»; (b) «el escritor narró la guerra».
Ver solución
(a) Poeta carmen de bello scripsit. El sujeto en nominativo, el complemento directo carmen en acusativo y de más ablativo para el asunto. Evoca la épica, que es el poema largo sobre un asunto de guerra.
(b) Scriptor bellum narravit. Aquí bellum es el complemento directo y no hay poema de por medio. Evoca la historiografía.
La diferencia latina entre las dos está en una palabra: en (a) lo que se escribe es un poema y la guerra es el asunto; en (b) lo que se narra es la guerra misma.
Los autores, siglo por siglo
Lo que hay que saber
La literatura latina se ordena por épocas: la arcaica, en los siglos III y II a. C.; la edad de oro, en el siglo I a. C.; la edad de plata, en el siglo I d. C.; y la tardía, desde el siglo II.
De la arcaica salen los dos comediógrafos que se conservan, Plauto y Terencio, con enredos tomados de modelos griegos y adaptados al gusto del público romano.
La edad de oro reúne en prosa a Cicerón, que hace oratoria y cartas, y a César, Salustio y Tito Livio, que hacen historia. En verso están Lucrecio, con un poema didáctico, Catulo en lírica, Virgilio en épica, Horacio en lírica y en sátira, y Ovidio en elegía.
La edad de plata reúne a Séneca, al que cualquier índice coloca en dos géneros distintos, a Lucano en épica, a Marcial en epigrama y a Fedro en fábula. En prosa están Petronio con su novela, Quintiliano con su tratado de retórica y Tácito en historia; y en verso, Juvenal en sátira.
De la época tardía, desde el siglo II, salen Suetonio y Apuleyo. La novela de Apuleyo es la única latina que se conserva entera, porque la de Petronio ha llegado en pedazos.
⚠ Los siglos ordenan, pero no explican: dos autores del mismo siglo pueden escribir cosas opuestas, y a un examen le interesa más el género y la obra que la fecha exacta.
45Un examen pide «un historiador de la edad de oro y otro de la de plata». Da un nombre para cada uno con una obra suya, y explica por qué no sirve contestar con Suetonio.
Ver solución
De la edad de oro sirve Tito Livio, con su historia de Roma desde la fundación. También sirve César, con sus relatos de la guerra en la Galia y de la guerra civil.
De la edad de plata sirve Tácito, con sus anales y sus historias del siglo I. Los dos escriben narración histórica seguida y con discursos dentro.
Suetonio no sirve por dos motivos. Escribe en el siglo II, o sea ya en la época tardía. Y lo que escribe son vidas de personajes, una detrás de otra, en vez de una narración seguida de los hechos.
46La lista de la edad de plata dice que a Séneca se le coloca en dos géneros distintos. Di cuáles son y qué problema le crea eso a quien estudia la literatura latina por autores.
Ver solución
Los dos géneros son la tragedia, en verso, y la prosa filosófica, que escribió en cartas y en diálogos. Son dos géneros muy alejados entre sí. Son dos oficios distintos ejercidos por una sola persona.
Quien estudia por autores se encuentra con que la ficha del autor no contesta la pregunta del examen, que suele ir por género. Si el enunciado pide un trágico, hay que citar sus tragedias; si pide prosa de ideas, hay que citar sus cartas.
La forma de estudio que evita el tropiezo es la contraria: partir del género, y dentro de él anotar los autores y la obra concreta con la que cada uno lo representa.
La mitología clásica y las palabras que dejó
Lo que hay que saber
La mitología que Roma cuenta es en buena parte la griega con nombres latinos. Iuno ocupa el sitio de Hera, Minerva el de Atenea, Neptunus el de Poseidón y Vulcanus el de Hefesto.
Para leer esos nombres en un texto hace falta su genitivo, porque varios son de la tercera y cambian de raíz: Ceres, Cereris es el modelo, y por ahí salen las demás formas del paradigma.
Los días de la semana llevan el nombre de un dios en genitivo más dies: de MARTIS DIES salió «martes». Dos días de los siete no siguen esa regla.
Los meses también guardan nombres: Ianuarius viene de Ianus, el dios de las puertas, y Iunius viene de Iuno. Dos meses llevan nombre de persona y cuatro llevan un número, y ese número no coincide con el puesto que ocupan hoy.
De los dioses salieron además palabras corrientes: «cereal» viene de Ceres, la diosa de las cosechas, y «vulcanizar» viene de Vulcanus, el dios del fuego y de la fragua.
⚠ El nombre latino y el griego no son intercambiables cuando se traduce: si el texto está en latín, al dios se le llama por el nombre que el texto le da.
47De estos cuatro días, dos llevan el nombre de un dios en genitivo y dos no. Di cuáles son y de dónde vienen los otros dos: jueves, viernes, sábado, domingo.
Ver solución
Llevan nombre de dios jueves, de IOVIS DIES, con el genitivo de Iuppiter, y viernes, de VENERIS DIES, con el genitivo de Venus. En los dos casos se ve la construcción de la teoría: genitivo del dios más la palabra que significa día.
No lo llevan sábado ni domingo. El primero viene de SABBATUM, palabra que el latín tomó del hebreo a través del griego. El segundo viene de DOMINICUS, que significa «del Señor».
Los dos que se salen de la regla entraron más tarde y por el cristianismo, y por eso no encajan en el reparto de los dioses.
48Un alumno razona así: «October significa octavo, así que el año romano empezaba en marzo». Comprueba su razonamiento con los otros tres meses que llevan número y di si se sostiene.
Ver solución
Los cuatro meses con número son September, siete; October, ocho; November, nueve; y December, diez.
Si el año empieza en marzo, la cuenta sale así: marzo primero, abril segundo, mayo tercero, junio cuarto. Julio queda quinto, agosto sexto y septiembre séptimo. Y de ahí en adelante octubre queda octavo, noviembre noveno y diciembre décimo, que es exactamente lo que dicen sus nombres.
El razonamiento se sostiene, y además se sostiene cuatro veces y no una. Que los cuatro cuadren al mismo tiempo es lo que lo convierte en argumento: con un solo mes podría ser casualidad.
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