Ejercicios Resueltos Lengua y Literatura 3 ESO 2026 / 2027

Los recordatorios de teoría y 42 ejercicios de una selección de contenidos de Lengua y Literatura de 3º de ESO, repartidos en doce temas, con la solución explicada paso a paso. Sirven para ver por dónde flojeas antes de un examen o al empezar el curso.

Qué entra aquí y qué queda fuera. Doce temas de 3º de ESO con su recordatorio de teoría y 42 ejercicios escogidos por nosotros, dieciocho de ellos de sintaxis; esa proporción la decidimos aquí y no sale de ninguna programación oficial. Los enunciados y las soluciones los escribimos nosotros; los fragmentos de poesía que se leen llevan su autor y su obra. Son tres, y nada más: la primera sextilla de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique, y los cuartetos con que abren el soneto XXIII de Garcilaso de la Vega y el soneto de Francisco de Quevedo que se conoce por su primer verso, Miré los muros de la patria mía. Los tres se han cotejado con una edición, y en el cuarto verso del de Garcilaso seguimos la lectura de Herrera, no la de la primera edición, de 1543. No se tratan los siglos XIX y XX, que están en las páginas de 4º de ESO y de Bachillerato, ni hablar en público, ni redactar y corregir un escrito largo. Sirve de repaso rápido para localizar fallos; el curso entero no cabe en una página.

Temas que puedes practicar en esta página

Son 42 ejercicios, entre tres y cuatro por tema. Esta selección da más peso a la sintaxis de la oración y a la literatura de la Edad Media, el Renacimiento y el Barroco; es una decisión nuestra al elegir los ejercicios, no un reparto oficial del curso. Sirven para localizar lo que flojea; no sustituyen al temario ni a los ejercicios del libro. Pincha en el número para ir directo:

TemaQué se practicaEjercicios
El sintagma y sus clasesDelimitar sintagmas y analizar el sintagma nominal1 y 2 y 3
La oración simple: sujeto y predicadoSujeto, impersonales y predicado nominal o verbal4 y 5 y 6 y 7
Los complementos del verboCD, CI, atributo, predicativo, régimen y CC8 y 9 y 10 y 11
La oración compuesta: yuxtapuestas y coordinadasContar predicaciones y clasificar la coordinación12 y 13 y 14 y 15
La subordinación: primeros pasosCoordinación frente a subordinación y sus tres clases16 y 17 y 18
Acentuación y ortografíaAcentuación, hiatos, tilde diacrítica y parejas confundibles19 y 20 y 21 y 22
El léxico: sinónimos, antónimos y relaciones de significadoSinonimia, antónimos y polisemia frente a homonimia23 y 24 y 25
Los tipos de texto: narración, descripción y exposiciónReconocer el tipo por sus marcas, el narrador y la estructura26 y 27 y 28
El texto argumentativoTesis, tipos de argumento y contraargumento29 y 30 y 31
Los textos periodísticos y el comentario de textoGéneros periodísticos, tema, resumen e intención32 y 33 y 34 y 35
La literatura medievalJuglaría y clerecía, la prosa del siglo XIV y la métrica de Manrique36 y 37 y 38
La literatura del Renacimiento y del BarrocoLos dos siglos sobre texto, la picaresca y la comedia nueva39 y 40 y 41 y 42

Ejercicios de Lengua y Literatura de 3º de ESO con soluciones

El sintagma y sus clases

Lo que hay que saber

Un sintagma es una palabra o un grupo de palabras que funciona en la oración como una sola pieza. La pieza se organiza alrededor de una palabra, el núcleo.

La clase del sintagma la da el núcleo, no la primera palabra: SN (núcleo sustantivo o pronombre), SAdj (adjetivo), SAdv (adverbio), SV (verbo) y SPrep (preposición + término).

El SPrep es el único que se nombra por la preposición que lo abre; lo que va detrás se llama término, y casi siempre es un SN: «de cartón», «con mi hermana».

Dentro de un SN caben determinantes delante del núcleo y adyacentes (adjetivos), que suelen ir detrás aunque también pueden ir delante («las antiguas ventanas»); además, un complemento del nombre (un SPrep) o una proposición de relativo.

Para delimitar un sintagma ayuda la sustitución: cambiar todo el grupo por un pronombre o por una sola palabra y ver si la oración sigue en pie. Es una ayuda, no una demostración: un pronombre átono puede cambiar de sitio («Vi a María» → «La vi») sin que el grupo estuviera mal delimitado.

▲ Clase y función son dos preguntas distintas. «De historia» es de clase SPrep, y su función depende de la oración: complemento del nombre en «un libro de historia» y complemento de régimen en «Hablaron de historia».

1Delimita los sintagmas principales de «Los alumnos de tercero leyeron un cuento muy corto» —el sujeto, el predicado y los que hay dentro del predicado— y di la clase y el núcleo de cada uno.

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Sujeto: SN «Los alumnos de tercero», con núcleo alumnos. Dentro lleva el determinante los y el SPrep «de tercero», que es complemento del nombre y cuyo término es el SN tercero.

Predicado: SV «leyeron un cuento muy corto», con núcleo leyeron.

Dentro del SV: SN «un cuento muy corto», con núcleo cuento; y dentro de este, el SAdj «muy corto», con núcleo corto, al que modifica el SAdv «muy».

Para comprobar los límites del sujeto, cámbialo entero por un pronombre: «Ellos leyeron un cuento muy corto».

▲ Los sintagmas se meten unos dentro de otros. Que «de tercero» sea un SPrep no impide que forme parte del SN mayor: son dos niveles distintos del mismo análisis.

2Di de qué clase es cada sintagma: «muy lejos de aquí» · «de madera» · «bastante caro».

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«Muy lejos de aquí»: SAdv. El núcleo es el adverbio lejos; muy lo modifica y «de aquí» lo complementa.

«De madera»: SPrep. Lo abre la preposición de y su término es el SN madera.

«Bastante caro»: SAdj. El núcleo es el adjetivo caro, modificado por el adverbio bastante.

En el primero y en el tercero, quita lo que se pueda quitar hasta quedarte con la palabra que sostiene el grupo: quedan lejos y caro, que son los núcleos. En el SPrep esa prueba no sirve, porque la clase la da la preposición inicial.

▲ La pregunta era por la clase. La función depende de la oración en la que aparezca: «de madera» es complemento del nombre en «una mesa de madera» y complemento de régimen en «Hablaron de madera».

3Analiza la estructura del sintagma nominal en negrita: «Esas dos ventanas del patio que dan al norte están abiertas».

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Núcleo: el sustantivo ventanas.

Delante: dos determinantes, el demostrativo esas y el numeral dos.

Detrás: el SPrep «del patio», que es complemento del nombre, y la proposición de relativo «que dan al norte», que funciona como adyacente y complementa también a ventanas.

Al analizar, del se deshace en de + el: la contracción se escribe junta, pero son dos palabras.

Comprobación de los límites en este caso: sustituye el grupo entero por un pronombre. «Ellas están abiertas» recoge todo el sujeto, relativo incluido; si dejaras fuera «que dan al norte», esa parte se quedaría suelta y sin nada a lo que complementar.

La oración simple: sujeto y predicado

Lo que hay que saber

Toda oración tiene predicado, y su núcleo es un verbo. El sujeto puede estar expreso («Mi hermano llegó»), estar tácito —no escrito, pero recuperable— o no existir: hay oraciones impersonales que no admiten ninguno.

Cuando hay sujeto, concuerda con el verbo en número y persona. Cambiar el número del sujeto y mirar si el verbo cambia es la prueba que mejor funciona; y ojo, el sujeto puede ir detrás del verbo («Llegaron tus primos»).

La desinencia señala la persona y el número del sujeto tácito, pero no dice quién es: «llegó» puede ser él, ella o usted, y hace falta el contexto.

En español el sujeto no lleva preposición delante, salvo en construcciones discutidas del tipo «entre tú y yo lo arreglamos». Por eso «a mis padres» o «de los alumnos» no son sujeto.

Impersonales: las de verbo meteorológico («Llueve»), las de haber con este valor («Hay mucha gente») y las de se impersonal («Se duerme mal con este calor»).

Predicado nominal: ser, estar o parecer funcionando como copulativos + atributo. Predicado verbal: los demás. Y con se existe la pasiva refleja («Se alquilan habitaciones»), donde sí hay sujeto, pero no hace la acción: la recibe.

4Localiza el sujeto de «Me gustan mucho las películas de terror».

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El sujeto es «las películas de terror», aunque vaya detrás del verbo.

Comprobación por concordancia: pon el grupo en singular y mira qué le pasa al verbo. «Me gusta la película de terror»: el verbo cambia, así que ese grupo es el sujeto.

Me no es el sujeto: la concordancia ya lo excluye, porque el verbo va en plural con «las películas». Es el CI, y se ve mejor cambiando la persona: «A ella le gustan las películas», donde aparece le, que es la forma propia del CI.

▲ Lo que va delante del verbo no siempre es el sujeto: es una colocación frecuente, no una regla. Con gustar, doler o interesar el orden habitual es el contrario.

5¿Cuál es el sujeto de «Ayer hubo dos conciertos en el parque»?

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No tiene sujeto. Es una oración impersonal: haber con este valor se usa en tercera persona del singular y no admite sujeto.

«Dos conciertos» es el CD. Se sustituye por los («Ayer los hubo en el parque»), que es la forma propia del CD.

Segunda comprobación, la de la concordancia: si «dos conciertos» fuera el sujeto, el verbo tendría que ir en plural. En la lengua cuidada no se dice «hubieron dos conciertos», y eso confirma que no hay concordancia y, por tanto, no hay sujeto.

▲ Haber sí tiene sujeto cuando es auxiliar de un tiempo compuesto («Los músicos han llegado»). Lo impersonal es este uso concreto, el de «hay / hubo / había algo».

6Di si el predicado es nominal o verbal: «Mi hermano es fontanero» · «Mi hermano trabaja de fontanero».

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1ª: predicado nominal. Ser funciona aquí como copulativo y fontanero es el atributo. Se sustituye por lo: «Lo es».

2ª: predicado verbal. Trabajar no es copulativo: dice una actividad, y la sustitución por lo no funciona.

Sobre «de fontanero», en la segunda: se analiza como CC de modo, porque contesta a «¿cómo trabaja?». También se admite analizarlo como complemento predicativo del sujeto, porque dice algo de mi hermano; las dos etiquetas se defienden si explicas en qué te apoyas.

▲ Ser, estar y parecer no son copulativos en todas sus apariciones: en «La reunión es mañana», ser significa ‘ocurrir’ y lo que sigue es un CC de tiempo, no un atributo. Hay que mirar cómo funciona el verbo en esa frase, no solo cuál es.

7¿Cuál es el sujeto de «Se venden pisos en esta calle»? ¿Y el de «Aquí se vive bien»?

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1ª: el sujeto es «pisos». Es una pasiva refleja: los pisos no venden, son vendidos.

Comprobación por concordancia: pásalo a singular. «Se vende un piso» obliga a cambiar el verbo, luego «pisos» es el sujeto.

2ª: no tiene sujeto. Es una impersonal con se: el verbo se queda fijo en tercera persona del singular y no hay ningún sintagma que pueda concordar con él.

Acotado a estas dos oraciones, lo que las separa es eso: si existe un sustantivo que haga cambiar el número del verbo, hay sujeto; si no existe ninguno, es impersonal.

▲ Esa prueba no distingue la pasiva refleja de una reflexiva: «Se lava el niño» también tiene sujeto que concuerda. La diferencia está en quién hace la acción: el niño se lava a sí mismo, y los pisos no se venden solos.

Los complementos del verbo

Lo que hay que saber

CD: va sin preposición, o con a, que aparece habitualmente cuando se refiere a personas o animales concretos y también en algunos casos con cosas. Se sustituye por lo, la, los, las. En los verbos que admiten pasiva, además pasa a sujeto («El jurado premió la novela» → «La novela fue premiada»); con otros, como tener, esa prueba no está disponible.

CI: suele ir con a y se sustituye por le, les. Esa sustitución es una pista: en el habla leísta también se oye le con un CD de persona.

Atributo: aparece con ser, estar o parecer cuando funcionan como copulativos, y se sustituye por lo: «¿Está cansada? Lo está».

Complemento predicativo: va con un verbo no copulativo y dice cómo está el sujeto —o el CD— mientras ocurre la acción: «Llegó cansada», «Lo consideran imprescindible». Concuerda con el sustantivo al que se refiere.

Complemento de régimen (o suplemento): lo encabeza una preposición que elige el verbo para esa construcción: insistir en, acordarse de. Elegida no quiere decir única: hablar admite de y sobre.

CC: añade una circunstancia que el verbo no exige (tiempo, lugar, modo, compañía, instrumento, causa). ▲ Sustituirlo por un adverbio funciona con los de tiempo, lugar y modo; con «en bicicleta» o «sin permiso» no hay adverbio equivalente, así que esa prueba no sirve para todos.

8Identifica el CD y el CI: «El profesor explicó la lección a los alumnos de primero».

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CD: «la lección». Comprobación: «El profesor la explicó».

CI: «a los alumnos de primero». Comprobación: «El profesor les explicó la lección».

Apoyo con la pasiva, que explicar admite: «La lección fue explicada a los alumnos». El CI no puede convertirse en sujeto de la pasiva. Con verbos que no la admiten, como tener, esta prueba no está disponible.

▲ La a delante del CD es habitual con personas y animales concretos, pero no está reservada a ellos: «La calma precedió a la tormenta» lleva un CD de cosa con a. Por eso la preposición, por sí sola, no decide nada.

9¿CD o complemento de régimen? «Vi a tu hermano en el recreo» · «Confío en tu hermano».

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1ª: «a tu hermano» es CD. Lleva a porque es una persona concreta, pero se sustituye por lo («Lo vi en el recreo») y puede pasar a sujeto de la pasiva («Tu hermano fue visto…»).

2ª: «en tu hermano» es complemento de régimen. Confiar elige la preposición en para esta construcción.

Comprobación: no se puede cambiar esa preposición por otra ni sustituir el grupo por lo. Y ojo con lo que sí se puede: el grupo entero se puede suprimir («Confío», a secas, es correcto); lo que no existe es «Confío tu hermano».

▲ Este complemento aparece con tres nombres en los libros: complemento de régimen, suplemento y complemento preposicional. Conviene usar el de clase y decir que es esa función.

10Di qué clase de CC es cada uno: «Volvió a casa de noche, en autobús, con su prima».

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«A casa»: CC de lugar, de destino. «De noche»: CC de tiempo. «En autobús»: CC de medio o instrumento. «Con su prima»: CC de compañía.

Comprobación: pregúntate si el verbo pide ese complemento o solo lo acompaña. Volver no pide el medio de transporte ni la compañía, así que esos dos son circunstanciales sin discusión.

Otra respuesta válida: «a casa» se puede analizar también como complemento argumental de destino, porque volver sí pide un lugar al que se vuelve. Las dos etiquetas están razonadas; di en cuál te apoyas. Sustituirlo por allí no decide entre las dos.

▲ La lista de clases de CC varía de un libro a otro: algunos separan medio e instrumento y otros los juntan. Lo que se valora es que expliques por qué, no la etiqueta exacta.

11Di qué función tiene nervioso en cada oración: «El portero parecía nervioso» · «El portero salió nervioso del campo».

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1ª: atributo. Parecer funciona aquí como copulativo y el complemento se sustituye por lo: «Lo parecía».

2ª: complemento predicativo. Salir no es copulativo. Nervioso concuerda con el portero y dice en qué estado estaba mientras salía del campo.

Acotado a estos dos ejemplos, la supresión ayuda a verlo: «El portero salió del campo» sigue siendo una oración completa, y «El portero parecía» se queda coja.

▲ Esa supresión no vale como regla general: hay predicativos que el verbo exige y no se pueden quitar, como imprescindible en «Lo consideran imprescindible».

La oración compuesta: yuxtapuestas y coordinadas

Lo que hay que saber

Una oración es compuesta cuando dentro de ella hay más de una predicación, es decir, más de un verbo con su propia estructura.

Lo más visible son los verbos conjugados, pero también forman predicación un infinitivo subordinado («Me gusta leer novelas») y un verbo elidido («Ana estudia Medicina y Luis, Derecho»).

No se cuentan palabras verbales: un tiempo compuesto (ha salido) y una perífrasis (tengo que salir) forman un solo núcleo. El auxiliar no nombra por sí mismo una acción distinta: lo que aporta es tiempo, aspecto o modalidad —obligación, probabilidad— al verbo que va detrás.

Yuxtapuestas: unidas por un signo de puntuación y sin nexo. La relación la pone el sentido: «Abrió la puerta, encendió la luz, se sentó».

Coordinadas: dos proposiciones al mismo nivel unidas por un nexo. En la clasificación escolar habitual: copulativas («Canta y baila»), disyuntivas («¿Entras o sales?»), adversativas («Corrió, pero perdió»), distributivas («Unos entraban, otros salían»: unos… otros no son conjunciones sino palabras correlativas, y por eso hay libros que prefieren llamar yuxtapuestas a estas oraciones) y explicativas («Es bilingüe, es decir, habla dos lenguas»).

Subordinadas: una proposición va integrada dentro de la otra y desempeña allí una función. ▲ Aunque solo es adversativa cuando equivale a pero; lo habitual es que introduzca una subordinada concesiva.

12¿Es simple o compuesta? «Pedro y María vinieron a la fiesta» · «Pedro vino y María se quedó en casa».

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1ª: simple. Hay una sola predicación: la conjunción y une dos sustantivos que comparten el mismo verbo.

2ª: compuesta por coordinación copulativa. Hay dos predicaciones, cada una con su sujeto y su verbo.

Comprobación: mira qué hay a cada lado del nexo. Si son dos piezas que comparten el verbo, la oración es simple; si a cada lado hay un verbo con su propia estructura, es compuesta.

Detalle de concordancia que confirma la primera: el verbo va en plural porque el sujeto es doble («Pedro y María»).

▲ Contar los verbos escritos no basta: «Pedro vino y María, no» también es compuesta, aunque el segundo verbo esté elidido, y «Me gusta leer novelas» lleva una predicación de infinitivo con un solo verbo conjugado.

13¿Cuántas proposiciones hay en «Ha llegado tarde y va a perder el autobús»?

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Dos. Hay cuatro palabras verbales, pero solo dos núcleos: «ha llegado» es un tiempo compuesto y «va a perder» es una perífrasis.

Las dos van unidas por y, así que son coordinadas copulativas.

Por qué el auxiliar no cuenta aparte: no nombra una acción distinta. Ha solo sitúa en el tiempo lo que dice llegado, y va a presenta como inminente lo que dice perder; ninguno de los dos añade una predicación nueva.

▲ Que se pueda meter una palabra en medio no rompe la perífrasis: «va sin duda a perder el autobús» sigue siendo un solo núcleo verbal.

14Clasifica y explica qué relación hay entre las proposiciones: «Unos cantaban, otros bailaban, nadie se aburría».

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Tres proposiciones yuxtapuestas: van separadas por comas y no hay ninguna conjunción que las una.

La relación la pone el sentido: las dos primeras distribuyen (unos hacían una cosa y otros otra) y la tercera saca una consecuencia de las anteriores.

Comprobación: busca una conjunción entre las proposiciones. Aquí no hay ninguna; lo único que las separa son signos de puntuación.

Otra respuesta que se admite: hay libros que, por el par unos… otros, clasifican las dos primeras como coordinadas distributivas, entendiendo que ese par hace de nexo aunque no sea una conjunción. Si en tu clase se estudia así, esa es la etiqueta esperada.

▲ Yuxtapuesta no quiere decir «sin relación»: quiere decir que la relación no está dicha con un nexo y hay que deducirla del sentido.

15Clasifica la coordinación de cada una: «Llegó tarde, pero aprobó el examen» · «¿Te quedas o te vienes?» · «No fuimos al cine, sino que nos quedamos en casa».

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1ª: adversativa. Pero limita lo que dice la primera proposición sin negarla: sigue siendo verdad que llegó tarde.

2ª: disyuntiva. O presenta dos posibilidades entre las que hay que elegir.

3ª: adversativa también, pero de otro tipo: la primera va en negativo y la segunda la sustituye. Muchos libros la llaman adversativa exclusiva, frente a la restrictiva de pero.

Comprobación para la tercera: «sino que» se puede cambiar por «lo que hicimos fue» («No fuimos al cine; lo que hicimos fue quedarnos en casa»). Con pero ese cambio no funciona.

Un apunte de ortografía: el sino que enlaza las dos proposiciones se escribe en una palabra; si no, que es una condición negada, se escribe en dos: «Si no vamos al cine, nos quedamos en casa».

La subordinación: primeros pasos

Lo que hay que saber

Una proposición está subordinada cuando forma parte de otra y desempeña allí una función. No es siempre «un complemento»: en «Me extraña que no haya llamado» es el sujeto.

Sustantivas: ocupan el hueco de un sustantivo (sujeto, CD, complemento de régimen). Entran con la conjunción que, con si, con un interrogativo (qué, quién, cuándo) o sin ningún nexo, con un infinitivo: «Quiero salir».

Adjetivas o de relativo: complementan a un sustantivo, el antecedente, y entran con un relativo (que, quien, cuyo, donde). En algunos casos se pueden cambiar por un adjetivo, pero no todas tienen uno equivalente («el libro que compré ayer»), y a veces el antecedente no está expreso («Quien avisa no es traidor»).

Adverbiales: funcionan como un CC. Las de tiempo, lugar y modo se reconocen bien porque se pueden sustituir por un adverbio: «Lo hizo como le dijeron» → «Lo hizo así».

El que aparece en dos papeles que se confunden: conjunción (no desempeña ninguna función dentro de su proposición) y pronombre relativo (tiene antecedente y sí la desempeña: sujeto, CD…).

▲ Las pruebas de sustitución ayudan a ver de qué clase es la subordinada; la función hay que buscarla aparte, con la concordancia si es sujeto o con lo si es CD.

16¿Coordinada o subordinada? «Lo dijo, pero no vino» · «Dijo que no vendría».

Ver solución

1ª: coordinada adversativa. Las dos proposiciones están al mismo nivel y ninguna ocupa un hueco dentro de la otra.

2ª: subordinada sustantiva en función de CD. «Que no vendría» es lo que dijo: ocupa el hueco del CD, y por eso funcionan «Dijo eso» y «Lo dijo».

Comprobación: pregúntate qué papel hace la segunda proposición dentro de la primera. Si ocupa un hueco —sujeto, CD, complemento de un nombre, circunstancia—, está subordinada. Si no ocupa ninguno, como en la 1ª, todavía hay que mirar el nexo: con una conjunción como pero es coordinación, y sin ningún nexo sería yuxtaposición.

El que de la segunda es una conjunción, no un relativo: no tiene antecedente y no desempeña ninguna función dentro de su proposición.

▲ No sirve preguntarse si la segunda frase «tiene sentido ella sola»: «¿Quién vino?» lo tiene, y en «No sé quién vino» está subordinada. Lo que decide es la función que ocupa dentro de la otra.

17Di de qué clase es la subordinada y cuál es su nexo: «Me gusta la película que me recomendaste» · «Cuando llegues, avísame» · «No sé qué quieres».

Ver solución

1ª: adjetiva o de relativo. La subordinada es «que me recomendaste», complementa al sustantivo película —su antecedente— y el nexo es el pronombre relativo que, que dentro de su proposición hace de CD: «me recomendaste la película».

2ª: adverbial de tiempo. La subordinada es «Cuando llegues», funciona como un CC y el nexo es cuando. Se sustituye por un adverbio: «Avísame entonces».

3ª: sustantiva, en función de CD de sé. La subordinada es «qué quieres» y el nexo es el interrogativo qué, que lleva tilde aunque la pregunta vaya metida dentro de la oración.

▲ Los dos que de este ejercicio no son lo mismo: el de la primera es un relativo (tiene antecedente y función dentro de su proposición) y el qué de la tercera es un interrogativo. Y existe un tercero, el conjuntivo de «Dijo que no vendría», que no hace ninguna función.

18Sustituye cada subordinada por eso, por un adjetivo o por un adverbio, y di de qué clase es: «Me preocupa que no contestes al teléfono» · «Los libros que están en esa estantería son míos» · «Nos veremos donde quedamos ayer».

Ver solución

1ª: «Eso me preocupa» → sustantiva. Su función es de sujeto, y lo confirma la concordancia: si la cambias por algo plural, el verbo cambia («Me preocupan tus silencios»).

2ª: «Los libros guardados en esa estantería son míos» → adjetiva, con antecedente los libros. Aquí hay un adjetivo equivalente, aunque no lo hay con todas las relativas: «el libro que compré ayer» no tiene ninguno y sigue siendo adjetiva.

3ª: «Nos veremos allí» → adverbial de lugar.

Detalle de la segunda: al ir sin comas es especificativa, es decir, son suyos solo los libros de esa estantería. Con comas («Los libros, que están en esa estantería, son míos») serían todos.

▲ La sustitución dice de qué clase es la subordinada, no qué función tiene: eso vale igual en «Dijo eso», donde es CD, que en «Eso me preocupa», donde es sujeto.

Acentuación y ortografía

Lo que hay que saber

Agudas: tilde si acaban en vocal, o en -n o -s precedidas de vocal (balón, además); por eso robots no la lleva. Llanas: tilde si acaban en cualquier otra cosa, incluidas -n o -s precedidas de consonante (bíceps). Esdrújulas y sobreesdrújulas: tilde siempre, sin excepción.

Diptongo: dos vocales en la misma sílaba (una abierta y una cerrada átona, o dos cerradas distintas). Hiato: dos vocales en sílabas distintas. Si el hiato es de vocal cerrada tónica con abierta, la cerrada lleva tilde aunque las reglas generales no la pidan: búho, maíz, reúne.

Tilde diacrítica: distingue palabras que se escriben igual y no depende de las reglas de agudas y llanas: tú/tu, él/el, mí/mi, sí/si, sé/se, dé/de, té/te, más/mas.

Los interrogativos y exclamativos (qué, quién, cuál, cómo, cuándo, dónde, cuánto) se acentúan aunque la pregunta no sea directa y quede dentro de otra oración («Pregunta quién ha llamado»), y también en las exclamaciones («¡Qué bonito!»). Van sin tilde cuando no tienen ni valor interrogativo ni exclamativo («Iremos donde tú digas»).

aún / aun: aún con tilde cuando equivale a todavía («Aún no ha llegado»); aun sin tilde cuando equivale a incluso y en aun así.

Parejas que se confunden, con lo que significa cada una: porque (causa) · por qué (pregunta) · porqué (el motivo, sustantivo) · por que, que son dos palabras juntas por casualidad: preposición + relativo, que sí equivale a «por el que» («el camino por que vinimos»), o preposición + conjunción, que no lo admite («Optaron por que se cerrara el negocio») · sino (conjunción, y también «destino») frente a si no (condición negada) · hecho (de hacer) frente a echo (de echar) · haber (infinitivo) frente a a ver (preposición + ver).

19Clasifica estas palabras por su acento y pon la tilde donde falte: examen, examenes, arbol, facil, cancion, rapido.

Ver solución

examen: llana acabada en -n precedida de vocal, así que no lleva tilde.

exámenes: al pasar al plural el acento se queda en la misma sílaba, pero la palabra se convierte en esdrújula, y las esdrújulas llevan tilde sin excepción.

árbol: llana acabada en -l; lleva tilde porque no acaba en vocal, -n ni -s.

fácil: llana acabada en -l, mismo caso.

canción: aguda acabada en -n precedida de vocal, lleva tilde.

rápido: esdrújula, tilde.

Comprobación en dos pasos, en este orden: primero separa en sílabas y localiza la tónica (la que suena más fuerte), y solo después mira en qué letra acaba la palabra. Si aplicas la regla antes de localizar la sílaba tónica, sale mal.

20¿Diptongo o hiato? Pon la tilde si hace falta: dia, aire, raiz, caida, heroe, aereo.

Ver solución

día: hiato de vocal cerrada tónica (í) con vocal abierta. Lleva tilde en la cerrada aunque sea una palabra llana acabada en vocal.

aire: diptongo (ai, abierta + cerrada átona). Es llana acabada en vocal: sin tilde.

raíz: hiato, a + í tónica. Tilde en la cerrada.

caída: hiato, mismo caso.

héroe y aéreo: hiatos de dos vocales abiertas, que se acentúan por las reglas generales. Las dos palabras son esdrújulas, así que llevan tilde.

▲ Separar en sílabas es lo que decide, y pronunciar despacio solo ayuda: hay palabras que unos hablantes dicen con diptongo y otros con hiato (guion, fluido), y ahí manda la convención ortográfica, no el oído de cada uno.

21Copia esta frase con las tildes que le faltan y explica por qué lleva cada una: «Mi hermano dice que el no sabe si vendra, asi que preguntale tu cuando llegue».

Ver solución

«Mi hermano dice que él no sabe si vendrá, así que pregúntale tú cuando llegue».

él: pronombre personal, con tilde diacrítica. Se ve por lo que hace en la frase: es el sujeto de sabe. El artículo el, en cambio, forma parte de un grupo nominal («el examen», «el de la izquierda») y no puede ser por sí solo el sujeto de un verbo.

vendrá y así: agudas acabadas en vocal, tilde por la regla general.

pregúntale: pre-gún-ta-le, esdrújula; tilde sin excepción.

tú: pronombre personal, con tilde diacrítica. El determinante posesivo tu va sin ella: «tu hermano», «tu casa».

cuando: sin tilde. Aquí no pregunta nada: introduce una subordinada de tiempo. Llevaría tilde en «No sé cuándo llegará».

Para repasar tu respuesta: por cada tilde que hayas puesto, di cuál de las tres razones la justifica —la regla general de agudas, llanas y esdrújulas, la tilde diacrítica o el valor interrogativo—. Si no puedes nombrar ninguna, esa tilde sobra.

22Elige la forma correcta y explica por qué: «Ya he ___ los deberes» (hecho / echo) · «___ están tus llaves, encima de la mesa» (hay / ahí / ay) · «Voy ___ si ha llegado» (haber / a ver).

Ver solución

«Ya he hecho los deberes»: participio de hacer, con h. Echo es del verbo echar: «Te echo de menos».

«Ahí están tus llaves»: adverbio de lugar, con tilde. Hay es del verbo haber («Hay llaves encima de la mesa») y ay es una interjección de queja.

«Voy a ver si ha llegado»: preposición a + el infinitivo ver. Cámbialo por otro infinitivo, «voy a mirar»: si encaja, va separado. Haber existe, pero es el infinitivo de otro verbo y aquí no encaja detrás de voy.

▲ Con ahí, hay y ay lo que mejor funciona es la sustitución: si puedes poner allí, es ahí; si puedes poner existe o existen, es hay.

El léxico: sinónimos, antónimos y relaciones de significado

Lo que hay que saber

Sinónimos: palabras de significado parecido. La sinonimia total (se pueden cambiar en cualquier frase) es rara; lo normal es la parcial, que depende del contexto.

Antónimos: significados opuestos. Graduales (grande/pequeño, con puntos intermedios), complementarios (par/impar: negar uno es afirmar el otro) y recíprocos (dar/recibir: uno supone el otro).

Polisemia: una palabra con varios significados relacionados entre sí (pie de una persona, de una lámpara, de una página). Homonimia: dos palabras distintas que suenan o se escriben igual por casualidad (haya, del verbo haber, y haya, el árbol).

Hiperónimo es la palabra que abarca a otras (flor); hipónimos, las que abarca (rosa, clavel). Sirve para no repetir y para resumir.

Familia léxica: palabras que comparten lexema (pan, panadero, empanada). Campo semántico: palabras que nombran cosas del mismo ámbito (pan, queso, leche). Son dos criterios distintos y no se excluyen: cuchara, cucharilla, cucharón forman familia y además comparten campo.

▲ Mirar si el diccionario da una entrada o dos ayuda a separar polisemia de homonimia, pero no lo decide: los diccionarios no siempre coinciden, porque la separación depende del origen de la palabra.

23Busca un sinónimo de listo para cada frase y explica por qué no vale el mismo: «Es un chico muy listo» · «Ya estoy listo para salir».

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1ª: listo significa inteligente, espabilado o avispado.

2ª: listo significa preparado o dispuesto.

No vale el mismo porque la sinonimia aquí es parcial: las palabras coinciden en un significado y no en los demás. «Es un chico muy preparado» y «Ya estoy inteligente para salir» dicen otra cosa, o no dicen nada.

Comprobación de cualquier sinónimo: mételo en la frase donde vas a usarlo y léela entera. Una lista de sinónimos sirve para tener candidatos; es la frase la que decide cuál encaja.

▲ La sinonimia total, la que aguanta cualquier frase, es poco frecuente; suele darse entre términos técnicos o entre variantes geográficas.

24Di qué tipo de antónimos forman estas parejas: frío / caliente · vivo / muerto · comprar / vender.

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frío / caliente: graduales. Entre los dos extremos caben términos intermedios (templado, tibio) y se admite la gradación: «más frío», «bastante caliente».

vivo / muerto: complementarios. Negar uno es afirmar el otro y no hay término medio: si no está vivo, está muerto.

comprar / vender: recíprocos o inversos. Uno supone al otro desde el punto de vista contrario: si alguien compra, alguien vende.

Comprobación para separar graduales de complementarios: prueba a decir «ni uno ni otro» y «un poco». «Ni frío ni caliente» tiene sentido; «ni vivo ni muerto» solo funciona en sentido figurado.

▲ El uso figurado desdibuja las fronteras: «estaba medio muerto» se dice, y no por eso vivo y muerto dejan de ser complementarios. La clasificación se hace sobre el significado literal.

25¿Polisemia u homonimia? «La hoja del árbol» y «la hoja del cuaderno» · «Ayer vino tu primo» y «Este vino está bueno».

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hoja: polisemia. Es una sola palabra con varios significados relacionados: todos comparten la idea de algo plano y fino.

vino: homonimia. Son dos palabras distintas que coinciden en la forma por casualidad: una es el pretérito de venir y la otra es un sustantivo. Además pertenecen a clases distintas.

Comprobación que orienta bien: pregúntate si los dos significados tienen algo que ver entre sí. Si lo tienen, apunta a polisemia; si no, a homonimia.

El diccionario ayuda —una entrada suele indicar polisemia y dos, homonimia—, pero no decide solo, porque no todos reparten igual las entradas.

▲ Esa pregunta es una pista, no un criterio infalible: hay casos en los que la relación existió y ya no se nota, como banco (asiento) y banco (entidad). Cuando pase, lo que se valora es que expliques qué relación ves o dejas de ver.

Los tipos de texto: narración, descripción y exposición

Lo que hay que saber

Narrativo: cuenta hechos ordenados en el tiempo. Marcas habituales: verbos de acción en pasado, conectores temporales, personajes y narrador.

El narrador es interno cuando participa en la historia (protagonista o testigo) y externo cuando se queda fuera de ella; dentro de este, el omnisciente sabe lo que piensan los personajes y el observador cuenta solo lo que se ve. La primera y la tercera persona son la marca más frecuente de cada uno, pero lo que decide es si el narrador está dentro de la historia.

Descriptivo: dice cómo es algo. Marcas habituales: adjetivos, verbos de estado, presente o imperfecto y un orden en el espacio. Puede ser objetiva —frecuente en los textos técnicos— o subjetiva —frecuente en los literarios—, aunque esa asociación no es automática.

Expositivo: explica un tema para que se entienda. Marcas habituales: tercera persona, presente con valor atemporal, tecnicismos, definiciones, ejemplos y conectores de orden y de causa.

La estructura de un expositivo suele ser introducción, desarrollo y conclusión; y según dónde esté la idea que abarca a las demás, deductiva (al principio), inductiva (al final) o encuadrada (al principio y al final).

▲ Las marcas son pistas, no equivalencias: un texto real combina tipos, y se clasifica por lo que predomina.

26Di de qué tipo es cada texto y en qué marcas te apoyas: «Abrió la puerta, miró a los lados y echó a correr. No se detuvo hasta llegar al puente.» · «La cocina era estrecha y larga, con una ventana pequeña al fondo y azulejos blancos hasta media pared.» · «El delfín es un mamífero marino que respira por un espiráculo situado en lo alto de la cabeza. Se alimenta sobre todo de peces y calamares.»

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1º: narrativo. Marcas: verbos de acción en pasado (abrió, miró, echó, se detuvo), hechos que se suceden en el tiempo y un conector temporal («hasta llegar»).

2º: descriptivo. Marcas: un verbo de estado en imperfecto (era), adjetivos que dicen cómo es (estrecha, larga, pequeña, blancos) y un recorrido por el espacio, del fondo a la pared.

3º: expositivo. Marcas: tercera persona, presente con valor atemporal (es, respira, se alimenta), un tecnicismo (espiráculo) y una definición en la primera frase.

Comprobación: pregúntate qué hace el texto. Contar qué pasó, decir cómo es algo o explicar cómo funciona algo son tres cosas distintas, y eso es lo que separa los tres tipos.

▲ Un texto casi nunca es de un solo tipo: el tercero tiene también un trozo descriptivo («situado en lo alto de la cabeza») y sigue siendo expositivo porque es lo que predomina.

27¿Qué tipo de narrador hay en cada caso? «Aquella mañana salí de casa sin desayunar y me arrepentí enseguida.» · «Marta salió de casa sin desayunar. No lo sabía, pero aquel día iba a cambiarlo todo.»

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1º: narrador interno protagonista. Cuenta en primera persona y lo que cuenta le ocurre a él.

2º: narrador externo omnisciente. Habla en tercera persona y sabe cosas que el personaje no sabe («No lo sabía, pero…»).

Dos preguntas que orientan: ¿el narrador participa en la historia? y ¿sabe más que los personajes? La primera separa interno de externo; la segunda, omnisciente de observador. La persona verbal suele acompañar a la respuesta, pero es la marca, no el criterio.

Si el segundo texto dijera solo «Marta salió de casa sin desayunar y cerró la puerta», sería compatible con un narrador observador, que cuenta únicamente lo visible; aunque contar solo lo visible en un fragmento corto no demuestra que ese narrador no sepa más.

▲ La persona verbal es una pista, no una equivalencia: un narrador externo puede dirigirse al lector en primera persona («Como ya he explicado al lector…») sin ser por ello un personaje de la historia.

28Di qué estructura tiene este texto y justifícalo: «Un apicultor de la sierra perdió el invierno pasado la mitad de sus colmenas. En el valle de al lado, dos explotaciones cerraron en marzo. Los apicultores de la comarca coinciden en que hacía años que no veían nada igual. La apicultura atraviesa su peor momento.»

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Estructura inductiva o sintetizante: los casos van delante y la idea que los abarca a todos aparece en la última frase.

Para decidirlo, localiza la frase que abarca a las demás —aquí, «La apicultura atraviesa su peor momento»— y mira en qué lugar del texto está: al principio, deductiva; al final, inductiva; al principio y al final, encuadrada.

Las otras tres frases no abarcan al resto: son casos concretos y una opinión recogida, y sirven de apoyo a la última.

▲ Deductiva y analizante son la misma cosa, igual que inductiva y sintetizante. Conviene usar el par de nombres que se emplee en clase y no mezclarlos en el mismo comentario.

El texto argumentativo

Lo que hay que saber

Un texto argumentativo defiende una idea, la tesis, con argumentos. La tesis puede ir al principio, al final o no estar escrita (implícita): entonces se deduce de lo que se dice.

Tipos de argumento: de autoridad (lo dice quien sabe), de datos, de ejemplificación, de analogía (se compara con otro caso), de experiencia personal y el de las consecuencias (lo que pasaría si).

Contraargumentar no es negar: es recoger la idea del otro y responderla con una razón («Se dice que… pero…»).

Marcas de subjetividad: primera persona, adjetivos valorativos, verbos de opinión, preguntas retóricas, exclamaciones y fórmulas como «es evidente que».

Según dónde esté la tesis, la estructura es deductiva (tesis y luego argumentos), inductiva (argumentos y tesis al final) o encuadrada.

Clasificar un argumento no es valorarlo. Para valorarlo se mira si es pertinente (habla de lo que se discute), si es suficiente (uno solo rara vez demuestra algo) y si es fiable: un dato comprobable no es lo mismo que un ejemplo inventado, y ninguno de los dos es una simple opinión.

29Di dónde está la tesis de este texto y si aparece escrita o hay que deducirla: «En mi instituto quitamos las papeleras de las aulas y pusimos tres contenedores en el pasillo. Al principio protestamos todos. Tres meses después reciclamos el triple y nadie echa de menos las papeleras. Los cambios pequeños funcionan si se mantienen.»

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La tesis está explícita y va en la última frase: «Los cambios pequeños funcionan si se mantienen». La estructura, por tanto, es inductiva.

La sostienen un argumento de experiencia (lo que ha pasado en ese instituto), un dato («reciclamos el triple») y el contraste entre la reacción del principio y la de tres meses después.

Para localizar la tesis, pregúntate de qué te quiere convencer el texto. La respuesta no es un dato que la apoya: «al principio protestamos todos» no es lo que el texto defiende.

▲ Otra formulación admisible: «Una medida pequeña puede cambiar un hábito si se mantiene en el tiempo». Se valora que recojas la idea, no que uses las mismas palabras.

30Clasifica estos tres argumentos y di qué haría falta comprobar en cada uno antes de aceptarlo: «Mi abuela lo ha hecho así toda la vida y le ha ido bien» · «Si cerramos la biblioteca por las tardes, quien no tiene dónde estudiar en casa se quedará sin ningún sitio» · «Aprender a escribir es como aprender a nadar: no se consigue leyendo instrucciones».

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1º: argumento de experiencia personal. 2º: argumento de las consecuencias. 3º: argumento de analogía.

Para darlos por buenos hay que comprobar tres cosas en cada uno: si habla de lo que se discute (pertinencia), si basta por sí solo (suficiencia) y de dónde sale lo que afirma (fiabilidad).

Aplicado aquí: un caso particular no demuestra una regla general; una consecuencia hay que justificar que va a ocurrir, no solo enunciarla; y una analogía explica muy bien, pero no prueba nada por sí misma, porque las dos cosas comparadas también se diferencian.

▲ Un mismo enunciado puede combinar dos tipos: «según el informe del centro, ocho de cada diez alumnos usan la biblioteca por la tarde» sería de autoridad y de datos a la vez, y solo valdría si ese informe existe y se puede consultar; la cifra de este ejemplo está inventada para el ejercicio.

31Busca tres marcas de subjetividad en este texto y redacta luego un contraargumento: «Los uniformes escolares son una antigualla que solo sirve para que todos parezcamos iguales. ¿Quién decide lo que me pongo, yo o el instituto? Está clarísimo que es una imposición absurda.»

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Marcas (con tres bastaba): los términos valorativos «antigualla» y «absurda»; el adverbio «solo», que cierra cualquier otra función posible; la pregunta retórica, que no espera respuesta; la fórmula «está clarísimo que», que da por demostrado lo que habría que demostrar; y la primera persona («lo que me pongo»).

Contraargumento posible: «El uniforme no elimina las diferencias entre las familias, pero sí quita de en medio la comparación diaria por la ropa, que en algunos centros acaba en burlas; el debate no es uniforme sí o no, sino qué problema se quiere resolver y si esta es la forma de hacerlo.»

Fíjate en cómo está construido: recoge la idea del otro («todos parezcamos iguales») y le responde con una razón. Comprobación de tu contraargumento: señala a qué afirmación concreta responde y con qué razón; si no puedes señalar las dos cosas, todavía no es un contraargumento.

▲ Detectar subjetividad no significa que el texto esté mal: un texto de opinión es subjetivo por definición. Lo que se valora es si, además de opinar, argumenta.

Los textos periodísticos y el comentario de texto

Lo que hay que saber

Géneros informativos: noticia, reportaje y entrevista. Géneros de opinión: editorial (sin firma: opina el periódico), artículo o columna (firmados) y carta al director. La crónica se sitúa entre los dos: informa de un hecho y a la vez lo interpreta quien lo ha presenciado.

La noticia tiene titular, entradilla y cuerpo, y debe contestar a qué, quién, cuándo, dónde, cómo y por qué.

Ordenar la información de más a menos importante (pirámide invertida) es el modelo más frecuente en la noticia, no una obligación: hay noticias construidas como un relato.

Para comentar un texto: tema, resumen, estructura (en qué partes se divide) e intención (informar, convencer, entretener).

El tema se formula en una frase nominal breve. Puede coincidir con el título; lo que se pide es que abarque todo el texto sin quedarse en una parte ni servir igual para cualquier otro.

Para ver cómo está cosido un texto, fíjate en la cohesión: los conectores («sin embargo», «por tanto»), los pronombres y los sinónimos que evitan repetir, y la elipsis de lo que ya se sobreentiende.

32¿Noticia o artículo de opinión? «El instituto Los Olmos estrenó ayer un huerto escolar en una parcela del patio que llevaba años sin uso, según informó la dirección del centro.» · «Lo del huerto del instituto Los Olmos es la mejor idea que se le ha ocurrido a alguien en años. Ya era hora de que el patio sirviera para algo más que para dar vueltas.»

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1º: noticia. Género informativo: tercera persona, verbo en pasado, datos concretos y una fuente citada («según informó la dirección del centro»).

2º: artículo de opinión. Género de opinión: una valoración en la primera frase («la mejor idea»), tono personal y una expresión de reproche («ya era hora»).

Pista útil: subraya los adjetivos y mira si identifican o valoran. «Escolar» identifica; «la mejor» valora.

▲ Esa pista no basta por sí sola: una noticia puede recoger valoraciones atribuidas a una fuente («la directora calificó el huerto de histórico») y seguir siendo informativa, y un artículo de opinión puede citar valoraciones ajenas. El género se decide mirando el conjunto: qué se propone el texto, si aporta datos y fuentes o construye una postura, y en qué sección aparece.

33Divide esta noticia en titular, entradilla y cuerpo, y di a qué preguntas contesta cada parte: «Los alumnos estrenan huerto en el patio del instituto. El instituto Los Olmos plantó ayer los primeros bancales en una parcela que llevaba años sin uso, para que los alumnos de tercero trabajen al aire libre los contenidos de Biología. El consejo escolar había aprobado el proyecto en enero. Del riego se encargarán los propios alumnos, con dos familias voluntarias que se turnarán los fines de semana, y la primera cosecha se espera en junio.»

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Titular: la primera frase, «Los alumnos estrenan huerto en el patio del instituto». Resume el hecho en una línea y busca llamar la atención.

Entradilla: la segunda frase. Concentra lo esencial —qué, quién, cuándo, dónde y para qué— en las primeras líneas.

Cuerpo: las dos frases restantes. Desarrollan los datos secundarios, y ahí aparece el cómo: quién riega y con qué ayuda.

Preguntas que contesta: qué (se estrena un huerto escolar), quién (el instituto Los Olmos), cuándo (ayer; la aprobación, en enero), dónde (una parcela del patio que llevaba años sin uso), por qué o para qué (para que los alumnos de tercero trabajen al aire libre los contenidos de Biología) y cómo (del riego se encargan los alumnos, con dos familias voluntarias los fines de semana).

Esta noticia sigue la pirámide invertida, y se ve por la jerarquía: el hecho y su finalidad van arriba, y abajo quedan el detalle del riego y la fecha de la cosecha, que amplían pero no cambian lo esencial. ▲ Borrar el final y ver si se entiende no lo demuestra: también se entienden un relato o un texto cuyos detalles secundarios van al final. Lo que se mira es qué información se ha puesto delante.

34Formula el tema y escribe un resumen de la noticia del huerto.

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Tema: «La puesta en marcha de un huerto escolar en el instituto Los Olmos». Se formula en una frase nominal breve.

Resumen posible: «El instituto Los Olmos ha estrenado un huerto en una parcela del patio sin uso para que los alumnos de tercero trabajen Biología al aire libre; el consejo escolar lo aprobó en enero, del riego se encargan los alumnos con dos familias voluntarias y la primera cosecha se espera en junio.»

Comprobación del tema: si podría encabezar cualquier otro texto sobre huertos, es demasiado general («Los huertos escolares»); si solo recoge una parte, se queda corto («Las familias voluntarias del instituto»).

Para el resumen, ordena los datos por importancia y quédate con los que hacen falta para entender qué ha pasado, para qué y quién se encarga, dentro de la extensión que te pidan. Y comprueba que no has copiado ninguna frase tal cual y que no has opinado: «es una buena idea» no cabe en un resumen.

▲ Otra redacción distinta puede ser igual de correcta: lo que se valora es qué información conservas, no las palabras exactas.

35Di cuál es la intención de cada texto y en qué te apoyas: «Se recomienda agitar el envase antes de usarlo.» · «Nunca olvidaré aquella tarde de agosto: ¡qué felices éramos y qué poco lo sabíamos!» · «El agua hierve a cien grados al nivel del mar.»

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1º: intención apelativa o directiva: busca que el receptor haga algo. Marca: la fórmula de recomendación, que equivale a una instrucción.

2º: intención expresiva: el emisor manifiesta lo que siente. Marcas: primera persona y, sobre todo, las dos exclamaciones del final.

3º: intención informativa o referencial: transmite un dato comprobable. Marcas: tercera persona y presente con valor atemporal.

Comprobación: pregúntate qué quiere el emisor que pase después de que lo leas. Que hagas algo, que sepas algo o que compartas lo que siente.

▲ Con fragmentos cortos la intención puede no estar cerrada: «Nunca olvidaré aquella tarde de agosto», a secas, también podría abrir una narración. Lo que aquí inclina la lectura hacia lo expresivo es la exclamación, no el verbo olvidar.

La literatura medieval

Lo que hay que saber

Lírica tradicional: composiciones breves, con estribillo y a menudo voz femenina: jarchas mozárabes, villancicos castellanos y cantigas de amigo gallego-portuguesas. Muchas son anónimas, pero otras tienen autor conocido, como las cantigas de amigo de Martín Codax.

Mester de juglaría: lo que recitaban los juglares. Los cantares de gesta cuentan las hazañas de un héroe; el que se conserva casi entero es el Cantar de mio Cid, en versos largos de medida irregular, con rima asonante y agrupados en tiradas. Cuenta cómo el Cid, desterrado, recupera con sus victorias la posición perdida y la honra de su familia.

Mester de clerecía: poesía culta de los siglos XIII y XIV, escrita por gente de estudios. Usa la cuaderna vía: cuatro versos de catorce sílabas (alejandrinos), partidos por una cesura en dos hemistiquios de siete, con una sola rima consonante (AAAA). Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita (Libro de buen amor).

Prosa: don Juan Manuel, El conde Lucanor (siglo XIV), cuentos con una estructura fija: el conde plantea un problema, Patronio contesta con un cuento y la enseñanza se cierra en unos versos.

Siglo XV: Jorge Manrique y las Coplas a la muerte de su padre, en coplas de pie quebrado (dos sextillas de esquema 8a 8b 4c 8a 8b 4c / 8d 8e 4f 8d 8e 4f); el Romancero, con versos octosílabos y rima asonante en los pares; y La Celestina (1499), de Fernando de Rojas.

▲ Las etiquetas sirven para situar, y varias obras se quedan entre dos: La Celestina se estudia unas veces con la Edad Media y otras con el Renacimiento, según lo que se quiera destacar.

36¿Mester de juglaría o mester de clerecía? «Versos largos de medida irregular, con rima asonante y agrupados en tiradas.» · «Estrofas de cuatro versos de catorce sílabas, partidos en dos hemistiquios, con una sola rima consonante.»

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1º: mester de juglaría. Son los rasgos de los cantares de gesta, como el Cantar de mio Cid.

2º: mester de clerecía. Esa estrofa es la cuaderna vía: cuatro alejandrinos (catorce sílabas, con cesura en dos hemistiquios de siete) y rima consonante AAAA. La usan Gonzalo de Berceo y el Arcipreste de Hita.

Lo que separa a los dos en estos ejemplos es la regularidad: la clerecía cuenta las sílabas y busca rima consonante, y la épica no. Esa diferencia va con el tipo de poesía y con quién la escribe; no la explica el hecho de que una se recitara y la otra no, porque también se recitaba poesía de medida regular.

▲ Los dos mesteres conviven en el tiempo y se influyen: el Libro de buen amor es de clerecía y mete dentro cancioncillas populares y trozos que no van en cuaderna vía.

37Sitúa cada obra en su siglo y di qué tiene de particular: El conde Lucanor · Libro de buen amor · La Celestina.

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El conde Lucanor (siglo XIV), de don Juan Manuel. Prosa. Colección de cuentos con una estructura que se repite: el conde plantea un problema, Patronio le contesta con un cuento y la enseñanza se cierra en unos versos.

Libro de buen amor (siglo XIV), del Arcipreste de Hita. Poesía de clerecía, en buena parte en cuaderna vía, que mezcla lo religioso y lo festivo y dice enseñar a distinguir el buen amor del loco amor.

La Celestina (1499), de Fernando de Rojas. Escrita entera en diálogo y pensada para una lectura dramatizada más que para un escenario; cuenta el amor de Calisto y Melibea y tiene un desenlace trágico. Su género se discute: unos la llaman comedia o tragicomedia y otros, novela dialogada.

Para situar una obra medieval, apóyate en el autor: Berceo y el Arcipreste con la clerecía del XIII y el XIV, don Juan Manuel con la prosa del XIV, Manrique y Rojas con el XV. Que esté en verso o en prosa no sirve para fecharla: las dos formas conviven toda la Edad Media.

Otra ubicación razonada: La Celestina se sitúa unas veces en la Edad Media y otras en el Renacimiento, según se destaque su mundo medieval o sus rasgos nuevos. Di por qué la colocas donde la colocas.

38Lee esta estrofa de las Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique: «Recuerde el alma dormida, / avive el seso y despierte / contemplando / cómo se pasa la vida, / cómo se viene la muerte / tan callando». Mide sus versos, di cómo es la estrofa y qué anuncia.

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Medida, verso a verso: 8, 8, 4, 8, 8, 4.

«Recuerde el alma dormida» da nueve sílabas contadas una a una, pero hay sinalefa entre recuerde y el: quedan ocho. «Avive el seso y despierte» da diez, con dos sinalefas (ve+el y so+y): quedan ocho. «Contemplando» y «tan callando» tienen cuatro. Los dos versos centrales, «cómo se pasa la vida» y «cómo se viene la muerte», tienen ocho sin ninguna sinalefa.

Estrofa: sextilla de pie quebrado, la mitad de una copla manriqueña. Esquema 8a 8b 4c 8a 8b 4c, con rima consonante: dormida–vida, despierte–muerte, contemplando–callando. La copla completa son dos sextillas como esta.

Qué anuncia: el paso del tiempo y la llegada de la muerte, presentados desde el primer verso como una llamada a despertar.

Comprobación de la medida: cuenta primero sílaba a sílaba y revisa después las sinalefas; si un verso te sale más largo que los de su alrededor, ahí suele estar la que te has dejado. Y aplica la ley del acento final: aquí todos los versos acaban en palabra llana, así que no hay que sumar ni restar nada.

▲ La sinalefa es lo normal cuando una palabra acaba en vocal y la siguiente empieza por vocal, pero no es obligatoria: un poeta puede deshacerla y entonces el verso cambia de medida. Por eso se mide el poema entero y se busca el patrón que se repite.

La literatura del Renacimiento y del Barroco

Lo que hay que saber

Renacimiento (siglo XVI): llegan de Italia el endecasílabo (verso de once sílabas) y estrofas nuevas, sobre todo el soneto (catorce endecasílabos de rima consonante en dos cuartetos y dos tercetos) y la lira (cinco versos de siete y once sílabas). El modelo es Garcilaso de la Vega, con sonetos y églogas sobre el amor no correspondido.

Tópicos que conviene reconocer: carpe diem (aprovecha el momento), locus amoenus (el paisaje idealizado), beatus ille (elogio de la vida retirada) y la descriptio puellae (retrato idealizado de la amada).

Poesía religiosa del XVI: fray Luis de León, que lleva el beatus ille a la poesía en castellano, y san Juan de la Cruz, cuya poesía mística cuenta la unión con Dios con imágenes tomadas de la poesía amorosa.

Prosa del XVI: el Lazarillo de Tormes (1554, anónimo) inaugura la novela picaresca: narrador protagonista que cuenta su vida, origen muy humilde, servicio a varios amos y afán de medrar.

Barroco (siglo XVII): desengaño y contraste. Dos formas de complicar la expresión: el culteranismo de Góngora (cultismos, mitología e hipérbaton, que consiste en alterar el orden normal de las palabras) y el conceptismo de Quevedo (juegos de palabras y dobles sentidos).

Narrativa y teatro: Cervantes y el Quijote (1605 y 1615), parodia de los libros de caballerías que acaba siendo la primera novela moderna; y la comedia nueva, que Lope de Vega defiende y difunde (tres actos, mezcla de lo trágico y lo cómico, variedad de estrofas, el gracioso), continuada por Calderón de la Barca (La vida es sueño).

39Lee estos dos comienzos de soneto y di a qué estética se aproxima cada uno, justificándolo con palabras del texto. A) Garcilaso de la Vega, del soneto XXIII: «En tanto que de rosa y azucena / se muestra la color en vuestro gesto, / y que vuestro mirar ardiente, honesto, / enciende al corazón y lo refrena». B) Francisco de Quevedo: «Miré los muros de la patria mía, / si un tiempo fuertes, ya desmoronados, / de la carrera de la edad cansados, / por quien caduca ya su valentía».

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A) Renacimiento. Lo que lo dice, con palabras del texto: el retrato idealizado de la amada por su color («de rosa y azucena», «vuestro mirar ardiente, honesto») es la descriptio puellae. Y el «en tanto que» ata ese retrato a un plazo: mientras dure la juventud. Que el plazo desemboque en un carpe diem se ve en el resto del soneto, no en estos cuatro versos: aquí están el retrato y su límite, no todavía la invitación a aprovechar el momento.

B) Barroco. Lo que lo dice: «desmoronados», «cansados», «caduca ya su valentía». Lo que fue fuerte ya no lo es, y la mirada recae sobre la ruina, no sobre la belleza. Es el desengaño.

Fíjate también en la diferencia de a quién se mira: en A hay un tú al que se describe; en B hay un yo que contempla lo que se deshace a su alrededor.

Lo que se valora en un ejercicio así es que cites el texto: no «es del Barroco porque es triste», sino «porque los muros que un tiempo fueron fuertes aparecen desmoronados».

▲ Los dos son sonetos y los dos hablan del paso del tiempo, así que ese tema por sí solo no distingue nada: hace falta apoyarse en varias palabras del texto y no en un único rasgo.

40¿Culteranismo o conceptismo? «El texto complica la forma: hipérbatos, cultismos latinos y referencias mitológicas que hay que descifrar.» · «El texto complica la idea: juega con los dos sentidos de una palabra y esconde un chiste en cada verso.» ¿Quién representa a cada uno?

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1º: culteranismo, representado por Luis de Góngora. La dificultad está en el lenguaje y en las imágenes.

2º: conceptismo, representado por Francisco de Quevedo. La dificultad está en el pensamiento y en el ingenio.

Pista para orientarte: pregúntate qué te cuesta más al leerlo. Si es entender qué pone, apunta a culteranismo; si entiendes las palabras pero se te escapa la gracia o el doble sentido, apunta a conceptismo.

▲ Los dos son formas de complicar la expresión y en un mismo autor se mezclan: Quevedo escribe también con hipérbatos y cultismos, y Góngora hace juegos de ingenio. La separación es una manera de ordenar el Barroco, no dos compartimentos cerrados.

41¿Qué rasgos del Lazarillo de Tormes lo convierten en el comienzo de la novela picaresca?

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Narrador protagonista: Lázaro cuenta su propia vida en primera persona y se dirige a un «vuestra merced» que le ha pedido explicaciones.

Origen humilde: el pícaro no es un héroe ni un caballero, y su punto de partida es la pobreza.

Servicio a varios amos: el ciego, el clérigo, el escudero… y cada amo sirve para retratar un sector de la sociedad.

Afán de medrar y final ambiguo: Lázaro acaba mejor de como empezó, pero a un precio que el lector juzga por su cuenta.

Se publicó en 1554 y es anónima, cosa que se ha relacionado con su crítica al clero y a la obsesión por la honra de la época.

▲ Esos rasgos son los que más se repiten en el género, no una lista que cumplan todas las novelas picarescas: sirven para reconocerla, no para descartarla.

42¿Qué caracteriza a la comedia nueva que Lope de Vega defiende en su Arte nuevo de hacer comedias (1609)? Cita al menos tres rasgos.

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Tres actos en lugar de los cinco que pedía la preceptiva clásica. Suelen corresponder a planteamiento, nudo y desenlace, aunque el tercero no es solo el desenlace: en él la acción se sigue enredando casi hasta el final.

Mezcla de lo trágico y lo cómico en la misma obra, que las reglas clásicas mandaban separar.

Variedad métrica: distintas estrofas según la escena y el personaje.

Añade personajes tipo que se repiten de obra en obra (el galán, la dama, el gracioso, el poderoso, el viejo padre) y temas que gustaban al público, como la honra.

Estos rasgos no salen de la nada: el propio Lope reconoce antecedentes en el teatro anterior, y lo que hace él es fijarlos, defenderlos por escrito y difundirlos con cientos de obras. Por eso se habla de la comedia nueva y de la aportación de Lope, más que de una invención suya.

▲ Pista para reconocer una comedia de este tipo: tres actos y un criado que hace de contrapunto cómico. Es una pista, no una prueba: no todas las obras del XVII tienen gracioso.

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