Ejercicios Resueltos Lengua 2 de Bachillerato 2026 / 2027
Los recordatorios de teoría y 48 ejercicios de una selección de contenidos de Lengua Castellana y Literatura de 2º de Bachillerato, repartidos en trece temas, con la solución explicada paso a paso y, al final de cada una, algo con lo que corregirte tú. Sirven para ver por dónde flojeas al empezar el curso o antes de un examen.
Lo que este curso añade al anterior está en el tipo de tarea: la sintaxis deja de ser reconocer una subordinada y pasa a ser explicar de quién depende cada proposición dentro de una oración compleja; el comentario se trabaja parte por parte y con método —tema, resumen, estructura, cohesión y argumentación, cada una con sus ejercicios—; entra un bloque de léxico sobre el texto; y la literatura es la del siglo XX, que es el tramo que la página de 1º de Bachillerato deja fuera. El reparto de los temas es nuestro: sale de las cinco páginas de esta asignatura y del tipo de ejercicio que se practica, no de ninguna tabla oficial.
Qué trae esta página y qué no. Trece temas de una selección de los contenidos del curso. No es un temario ni la preparación de ningún examen: el de acceso a la universidad lo fija cada comunidad y cambia, y aquí no se describe. Fuera quedan la literatura anterior al siglo XX, las variedades de la lengua, la ortografía y la morfología del verbo —están en las páginas de 1º de Bachillerato y de la ESO— y el trabajo oral. Ni un texto de autor citado: los enunciados, los textos y las soluciones están escritos para esta página, y los nombres de autor y los títulos de obra que aparecen sirven para situar y describir, sin ninguna transcripción al lado.
Temas que puedes practicar en esta página
Son 48 ejercicios, entre tres y cuatro por tema. Veinte son de la oración compleja, y esa es una decisión nuestra al elegir los ejercicios: cuatro de las cinco páginas de esta asignatura piden sintaxis, y es lo que se convierte en ejercicio corto con solución. Los otros veintiocho se reparten entre el texto y su comentario (doce, porque un comentario es una tarea larga y no cuatro cortas), el léxico (seis) y la literatura del siglo XX (diez). En sintaxis seguimos la clasificación escolar de forma consistente, y solo avisamos de otra descripción cuando cambia de verdad el análisis (las adverbiales llamadas impropias, las copulativas enfáticas de relativo, el participio y el gerundio). Sirven para localizar lo que flojea; no sustituyen al temario ni a los ejercicios del libro. Pincha en el número para ir directo:
Ejercicios de Lengua Castellana y Literatura de 2º de Bachillerato con soluciones
La oración compleja: cómo se ordena el análisis
Lo que hay que saber
Una oración es compleja cuando dentro de ella hay proposiciones que dependen unas de otras. Lo primero no es clasificarlas: es contarlas y decir de quién depende cada una.
Orden de trabajo: localiza los verbos, empareja cada uno con el nexo que lo introduce, señala la proposición principal (la que no depende de ninguna otra) y solo entonces clasifica. Y conviene ir de fuera hacia dentro.
Lo que este curso añade al anterior es el nivel: una subordinada puede depender de otra subordinada, y no de la principal. Decir «hay una temporal» sin decir a qué verbo complementa deja el análisis a medias.
Contar verbos no es contar predicaciones. Una perífrasis (hay que revisar) es un solo núcleo con dos formas verbales; y una predicación puede quedarse sin verbo si se elide. El infinitivo, el gerundio y el participio sí pueden traer su propia predicación.
Cuando el enunciado pide «la función», pide dos cosas: la clase de proposición y el papel que hace dentro de la unidad de la que depende. Conviene contestar las dos por separado.
1Di cuántas predicaciones hay, cuál es la principal y de quién depende cada una de las demás: «El vigilante que cierra el pabellón aseguró que la llave que faltaba apareció en la cabina».
Ver solución
Hay cuatro predicaciones, una por cada verbo en forma personal: cierra, aseguró, faltaba, apareció.
Principal: «El vigilante… aseguró…», con aseguró como núcleo. Depende de ella la sustantiva «que la llave que faltaba apareció en la cabina», que es su CD. Y dentro del sujeto de la principal va la relativa «que cierra el pabellón», complemento del nombre de vigilante.
La cuarta es la que ordena el ejercicio: «que faltaba» es una relativa que complementa a llave, y llave está dentro de la sustantiva. Así que no depende del verbo principal, sino del sujeto del verbo de la sustantiva: está en segundo grado de subordinación.
▲ Para no perderte: subraya cada verbo y busca hacia atrás el nexo que lo introduce; el que se queda sin nexo delante suele ser el de la principal. Es una orientación, no una prueba: si hay dos verbos sin nexo pueden estar coordinados entre sí, y entonces hay dos principales; y una construcción de infinitivo o de gerundio va sin nexo y no por eso es la principal («Al llegar, pidió salir»).
2Di cuántas predicaciones hay en esta oración y cómo se clasifica cada construcción: «Al cerrar el inventario, el encargado pidió que le enviaran los albaranes firmados».
Ver solución
Verbos en forma personal, dos: pidió (principal) y enviaran, que encabeza la sustantiva «que le enviaran los albaranes firmados», CD de pidió.
«Al cerrar el inventario» es una construcción de infinitivo con valor temporal: se reescribe con nexo como «Cuando cerró el inventario». Aporta una predicación propia aunque su verbo no esté conjugado, y además trae su complemento (el inventario es el CD de cerrar). Pero traer complementos no es la condición: «Al salir, llamó» también aporta una predicación y el infinitivo va solo.
«firmados» admite dos lecturas, y la respuesta completa las reconoce. Como adjetivo dentro del grupo nominal los albaranes firmados, complemento del nombre de albaranes: encaja donde encajaría un adjetivo corriente, «los albaranes pendientes». O como predicativo del CD, si lo que se ordena es entregarlos ya firmados: «que se los enviaran firmados». Y encajar donde un adjetivo no separa las dos lecturas: un predicativo también encaja ahí, como pasa con «Devolvió el informe incompleto».
▲ El recuento depende de qué se llame predicación, y conviene decirlo al contestar: con el criterio de «verbo en forma personal» hay dos; contando también las construcciones de forma no personal que predican algo de alguien, tres; y cuatro si además firmados se analiza como predicativo o como relativa reducida («que estaban firmados»).
3Explica por qué «Fue el delegado quien propuso la reunión» no se analiza igual que «El delegado propuso la reunión», y di qué papel tiene cada parte.
Ver solución
En la segunda hay una predicación: sujeto el delegado, núcleo propuso, CD la reunión. En la primera hay dos verbos (fue y propuso) para el mismo contenido: la oración se ha reorganizado para destacar quién propuso.
Con una de las descripciones escolares habituales, fue es un verbo copulativo: «quien propuso la reunión» es una relativa sin antecedente que funciona como sujeto, y «el delegado» es el atributo. Dentro de la relativa, quien es el sujeto de propuso y la reunión su CD.
La gramática académica describe el conjunto como una copulativa enfática de relativo: una estructura cuya función es poner el foco en un elemento, no atribuirle una cualidad. Las dos descripciones se usan en clase; lo razonable es decir cuál sigues y por qué.
Lo que sí se puede afirmar sin depender de la etiqueta: el contenido es el mismo, y lo que cambia es el reparto de la información. Por eso esta versión se usa para corregir o precisar («Fue el delegado, no el gerente, quien…»).
4Di de quién depende cada proposición y qué función tiene: «Nadie sabía si el ayuntamiento cerraría el aparcamiento cuando acabaran las obras».
Ver solución
Principal: «Nadie sabía…». Sujeto nadie, núcleo sabía.
«si el ayuntamiento cerraría el aparcamiento cuando acabaran las obras» es una sustantiva interrogativa indirecta y funciona como CD de sabía. Se recoge con un grupo nominal: «Nadie sabía eso».
«cuando acabaran las obras» es una adverbial temporal, y aquí está lo que se pregunta: complementa a cerraría, el verbo de la sustantiva, no a sabía. Lo que se sitúa en el tiempo es el cierre del aparcamiento, no el desconocimiento. Está por tanto en segundo grado.
Para corregirte: lee la oración partida en dos. «Nadie sabía una cosa: ¿cerraría el ayuntamiento el aparcamiento cuando acabaran las obras?». La temporal viaja con el segundo verbo, y eso indica de quién depende.
Argumento o adjunto: funciones discutidas
Lo que hay que saber
Un argumento es lo que el verbo pide para significar lo que significa; un adjunto es lo que se le añade. La diferencia se nota al quitarlo: sin el argumento la oración cojea. ⚠ Es una pista, no una prueba: hay argumentos que se sobreentienden y se pueden callar.
El complemento de régimen lleva una preposición que impone el verbo y se recoge con de eso, en eso, con eso. El CD se recoge con lo, la, los, las; el CI, con le, les.
El atributo aparece con los verbos copulativos y suele recogerse con lo (Lo es); el complemento predicativo acompaña a un verbo que tiene su propio significado y concuerda con el sujeto o con el CD. La prueba del lo falla con los semicopulativos (sentirse, ponerse, quedarse, volverse): «se siente responsable» no da «se lo siente», y por eso unos manuales llaman a eso atributo y otros predicativo.
Un grupo preposicional que empieza por de puede ser complemento del verbo o estar dentro de un grupo nominal complementando a un sustantivo. Son dos análisis distintos y se distinguen por lo de fuera hacia dentro, no por la preposición.
La etiqueta CC es un cajón: lugar, tiempo, modo, causa, finalidad, compañía, instrumento, cantidad. Cuando se pide la función, conviene decir el tipo.
5Di qué función tiene cada grupo que empieza por preposición y cuáles de ellos exige el verbo: «El delegado informó del retraso a los transportistas en la reunión del martes».
Ver solución
«del retraso»: complemento de régimen. Informar construye el asunto con de, y se recoge con de eso: «informó de eso». Es un argumento: informar pide un asunto para significar lo que significa. Eso no obliga a que aparezca siempre: «El delegado ya informó» funciona cuando el asunto está sobreentendido, como avisa la caja.
«a los transportistas»: CD de persona, y también argumento. En el español europeo informar construye la persona como CD y el asunto con de (informar a alguien de algo), y se ve en la pasiva: «los transportistas fueron informados del retraso». El pronombre no sirve aquí de prueba: «les informó» es un leísmo muy extendido con este verbo y no demuestra que el grupo sea CI.
«en la reunión del martes»: CC de lugar (o de tiempo, según lo que se entienda que localiza), y es un adjunto: se quita y la oración sigue completa. Dentro de ese grupo, del martes es complemento del nombre de reunión, no un complemento del verbo.
▲ Este reparto —la persona en CD y el asunto con de— es el del español europeo, y es el que conviene escribir en un examen. En el español de América es corriente la otra construcción, informar algo a alguien («le informaron la resolución»), y ahí sí la persona es CI: son dos regímenes distintos, no un descuido de quien lo dice.
6Explica las dos lecturas de «Devolvió el informe incompleto» y di qué función tiene «incompleto» en cada una.
Ver solución
Primera lectura: devolvió el informe y, al devolverlo, estaba incompleto. Entonces incompleto es complemento predicativo del CD: dice algo del informe y algo del modo en que ocurrió la acción a la vez. CD: el informe.
Segunda lectura: había dos informes, uno completo y otro no, y devolvió el que estaba incompleto. Entonces incompleto está dentro del CD: es complemento del nombre de informe, y el CD entero es el informe incompleto.
Lo que las separa no es la palabra, es el límite del grupo. Y hay señales que ayudan a inclinarla: una coma o una pausa («Devolvió el informe, incompleto») favorece el predicativo; y si se sustituye el CD por un pronombre, el predicativo se queda fuera («Lo devolvió incompleto») mientras que el complemento del nombre se va con él («Lo devolvió»).
En un ejercicio así, la respuesta completa es la que reconoce las dos y explica en qué se distinguen. Contestar solo una, sin más, deja fuera la mitad del ejercicio.
7Di qué función tienen «del taller» y «de la caldera averiada» en «El responsable del taller se ocupó de la caldera averiada», y por qué no son lo mismo aunque las dos empiecen por «de».
Ver solución
«del taller» está dentro del sujeto: complementa al sustantivo responsable. El sujeto entero es el responsable del taller, con responsable como núcleo.
«de la caldera averiada» es complemento de régimen del verbo: ocuparse pide de. Se recoge con de eso: «se ocupó de eso». Dentro de ese grupo, averiada es un participio que funciona como adjetivo y complementa a caldera.
La preposición no distingue nada por sí sola: lo que distingue es de qué palabra cuelga cada grupo, y eso se ve analizando de fuera hacia dentro.
Para corregirte: intenta mover cada grupo al principio. «De la caldera averiada se ocupó el responsable del taller» funciona, porque ese grupo es un complemento del verbo y puede cambiar de sitio. Si mueves el otro, la oración dice algo distinto, porque lo has sacado del grupo nominal al que pertenecía.
8Di si «en el juzgado» y «durante dos semanas» son argumentos o añadidos en «El expediente estuvo en el juzgado durante dos semanas», y qué pasa si quitas cada uno.
Ver solución
«en el juzgado» se comporta como argumento. Al quitarlo queda «El expediente estuvo», que no se sostiene sola: este estar pide un lugar (o un estado) para significar algo. En la clasificación escolar se etiqueta como CC de lugar; en descripciones que distinguen argumentos y adjuntos se llama complemento locativo argumental.
«durante dos semanas» es un adjunto: se quita y no pasa nada. «El expediente estuvo en el juzgado» es una oración completa.
Ahí está el interés del ejercicio: el criterio de quitarlo funciona aquí, pero no es infalible. Hay argumentos que se callan porque se sobreentienden («¿Ya has comido?») y adjuntos difíciles de quitar sin que la frase suene rara. Cuando la prueba no decida, pregúntate si el verbo pide esa información para significar lo que significa.
Para corregirte: una etiqueta como «CC de lugar» y la pregunta «argumento o adjunto» contestan a cosas distintas, y en este curso se pueden pedir las dos. No son respuestas que compitan.
Subordinadas sustantivas en la oración compleja
Lo que hay que saber
Una sustantiva ocupa el hueco de un grupo nominal. Puede ser sujeto, CD, atributo, o ir detrás de una preposición como complemento de régimen, complemento del nombre o complemento del adjetivo.
Formas: con que; con si o con un interrogativo (quién, qué, cuándo) en las interrogativas indirectas; y con infinitivo.
El paso propio de este curso: decir de qué palabra depende. No es lo mismo colgar de un verbo que de un sustantivo (la impresión de que…) o de un adjetivo (seguros de que…).
Una sustantiva puede contener otra. Entonces hay que decir el grado: la de dentro depende del verbo de la de fuera, no del verbo principal.
Sustituirla por eso ayuda a ver el hueco nominal. ⚠ Con si y con los interrogativos suena forzado: prueba con el asunto o la pregunta, que también son grupos nominales.
9Localiza las dos subordinadas sustantivas, di de qué depende cada una y qué función tiene: «Me consta que el jurado decidió que el premio quedara desierto».
Ver solución
Primera: «que el jurado decidió que el premio quedara desierto». Depende del verbo consta y es su sujeto, no su CD. Me es el CI.
Segunda: «que el premio quedara desierto». Depende de decidió, el verbo de la primera, y es su CD. Está en segundo grado de subordinación.
Comprobación de la primera, con la concordancia: si se sustituye por un grupo nominal en plural, el verbo se mueve. «Me constan los hechos» → plural, así que ese hueco es el del sujeto. Con un CD el verbo se habría quedado quieto.
▲ Constar, como gustar, importar o doler, coloca el sujeto detrás y la persona en CI. Por eso engaña: lo primero que se lee (me) no es el sujeto, y quien busque el sujeto al principio no lo encuentra.
10Explica qué papel desempeña la subordinada y por qué no puede ser un CD: «Lo peor fue que nadie avisó a los proveedores».
Ver solución
«que nadie avisó a los proveedores» es una sustantiva en función de atributo. El verbo es fue, copulativo, y el sujeto es lo peor.
No puede ser CD porque un verbo copulativo no lleva CD: no aporta un significado propio al que añadir un objeto, solo une el sujeto con lo que se dice de él.
Comprobación parcial, y conviene saber qué confirma: el atributo de un verbo copulativo se recoge con lo, sea cual sea su género y su número. «Lo peor lo fue». Suena forzado en una conversación, pero funciona, y con un adjetivo se ve mejor: «¿Fue grave? Lo fue». ⚠ Confirma que hay atributo. No confirma cuál de los dos elementos es el sujeto: en las copulativas de identificación como esta el reparto se discute, y esta prueba no lo decide.
Dentro de la subordinada: sujeto nadie, núcleo avisó, CD a los proveedores. Ojo con esa a: aquí introduce un CD de persona, no un CI.
11Di de qué palabra depende cada subordinada y qué función tiene: «Son conscientes de que el plazo que les dieron era insuficiente».
Ver solución
Aquí hay tres cosas distintas y conviene no fundirlas. La subordinada sustantiva es «que el plazo que les dieron era insuficiente». Con la preposición delante forma el grupo preposicional «de que el plazo…», que es el complemento del adjetivo conscientes. Y el atributo entero de son es «conscientes de que…», con conscientes de núcleo. En clase es habitual marcar la preposición dentro de la subordinada; aquí lo que se pide son las dependencias, así que los tres niveles se dicen por separado.
«que les dieron» es una relativa y depende del sustantivo plazo: es su complemento del nombre. Dentro de ella, que es el CD de dieron, como se ve al deshacerla: «les dieron el plazo».
Dos subordinadas, dos clases y dos palabras distintas de las que dependen. Y dos niveles: la relativa está dentro del sujeto de la sustantiva, así que en segundo grado.
▲ El les de la relativa es el CI, pero no lo tomes como prueba por sí solo: el leísmo hace que le y les aparezcan también donde el análisis pide un CD, y entonces el pronombre deja de distinguir las dos funciones.
12Di qué papel desempeña el infinitivo y por qué no forma una perífrasis: «Los responsables negaron haber recibido la notificación».
Ver solución
«haber recibido la notificación» es una sustantiva de infinitivo en función de CD de negaron. El infinitivo es compuesto (haber recibido) y trae su propio CD, la notificación.
No es perífrasis porque negar conserva su significado: sigue significando lo que significa, y el infinitivo nombra lo que se niega. En una perífrasis el primer verbo ha perdido su significado y los dos forman un único núcleo.
Sobre la transformación con que: la oración admite «Negaron que hubieran recibido la notificación», y eso encaja con el análisis de arriba. ⚠ Esa transformación es una pista, no una prueba: «Puede llover» sí es una perífrasis y también admite «Puede que llueva», así que poder cambiar el infinitivo por una subordinada no demuestra por sí solo que no haya perífrasis.
Sujeto de la principal: los responsables. Y ese mismo grupo es el sujeto sobreentendido de haber recibido: el infinitivo no marca persona y su sujeto se recupera de la principal. Y es un dato de sintaxis, no de lo ocurrido: la oración dice que lo negaron, no que no la recibieran.
Subordinadas de relativo y sus niveles
Lo que hay que saber
En una relativa hay dos funciones que contestar: la de la proposición entera (casi siempre complemento del sustantivo antecedente) y la del relativo dentro de ella.
Para ver la función del relativo, deshaz la subordinada poniendo el antecedente en el lugar del relativo y analiza la frase que queda. Si sobra o falta una preposición, el relativo se ha copiado mal. ⚠ Con cuyo no funciona así: el antecedente no ocupa el hueco del relativo, pasa a ser el poseedor.
Cuando el relativo va con preposición, lo primero es mirar si alguna palabra de dentro de la subordinada la exige: el verbo, un sustantivo o un adjetivo. Averiguar cuál es parte del análisis. No siempre la exige nadie: en «la semana durante la cual trabajamos» la preposición monta un complemento circunstancial de tiempo y ninguna palabra la pide.
Sin antecedente expreso, la relativa se llama libre y muchas veces ocupa el sitio de un grupo nominal («quien avisó»); muchos manuales la analizan entonces como sustantiva. Las dos descripciones se usan y conviene decir cuál sigues. Ni ocupa siempre un hueco nominal —«Iré donde digas» tiene valor de lugar— ni son todas libres: cuando delante hay un artículo («el que llegue») se las llama semilibres.
El modo del verbo de la relativa no es decorativo: con indicativo la propiedad se afirma de un antecedente que se presenta como existente; con subjuntivo, de uno todavía no identificado. Presentarlo como existente no es lo mismo que saber cuál es.
13Di qué papel desempeña «a la que» dentro de su subordinada y cuál es el de la subordinada entera: «La empresa a la que adjudicaron el contrato no tenía almacén propio».
Ver solución
La proposición «a la que adjudicaron el contrato» es una relativa especificativa —sin comas— y funciona como complemento del nombre de empresa, dentro del sujeto de la oración.
Dentro de ella, «a la que» es el CI de adjudicaron. Se ve al deshacer la subordinada poniendo el antecedente en el lugar del relativo: «adjudicaron el contrato a la empresa». Ahí a la empresa es el CI, y el contrato el CD.
La preposición la pide el verbo de dentro (adjudicar algo a alguien), no el antecedente. Por eso va delante del relativo y no puede quedarse suelta al final de la frase.
Para corregirte: al deshacer la subordinada, la frase resultante tiene que funcionar sin añadir ni quitar preposiciones. Si te sobra la a, has copiado mal el relativo; si te falta, se te ha quedado fuera.
14Di qué palabra exige la preposición de «de la que» y qué función tiene ese grupo dentro de la subordinada: «Han tomado una decisión de la que nadie se siente responsable».
Ver solución
La relativa es «de la que nadie se siente responsable», complemento del nombre de decisión, dentro del CD de han tomado.
La preposición no la exige el verbo: la exige el adjetivo responsable, que se construye con de. Así que «de la que» es el complemento del adjetivo responsable. Y ese responsable es lo que sentirse predica de nadie: sentirse es un verbo semicopulativo, unos manuales llaman atributo a lo que lleva y otros predicativo, y conviene decir cuál sigues, porque aquí la prueba del lo no funciona («se lo siente» no vale).
Se comprueba deshaciendo la subordinada: «nadie se siente responsable de la decisión». La preposición se queda pegada a responsable, no a sentirse; con otra palabra la preposición sería otra («nadie se siente conforme con la decisión», «nadie se siente ajeno a la decisión»), y el relativo tendría que llevarla: «con la que», «a la que».
Eso es lo primero que hay que mirar en una relativa con preposición: si alguna palabra de dentro la pide, y cuál —el verbo, un sustantivo o, como aquí, un adjetivo. ⚠ Y puede que no la pida ninguna: en «la semana durante la cual trabajamos» la preposición introduce un circunstancial y no la exige nada.
15Di por qué el verbo va en subjuntivo en «Buscamos un local que tenga salida de humos» y qué cambia si lo pones en indicativo.
Ver solución
La relativa es «que tenga salida de humos», complemento del nombre de local; el grupo entero, un local que tenga salida de humos, es el CD de buscamos. Dentro de la subordinada, que es el sujeto de tenga.
El subjuntivo presenta el antecedente como no identificado: no hay un local concreto, se describe el que haría falta. Puede incluso que no exista.
Con indicativo —«Buscamos un local que tiene salida de humos»— la propiedad se presenta como afirmada de un local que existe: damos por hecho que lo hay. ⚠ Eso no equivale a saber cuál: «Buscamos un local que tiene salida de humos, pero no sabemos cuál» es perfectamente normal. Y al revés, el subjuntivo tampoco significa siempre desconocer («por pequeño que sea, nos sirve»). El contraste vale para este par, no como equivalencia general.
Para corregirte: el mismo contraste funciona con quien y con donde («quien sepa» / «quien sabe»). Lo que cambia no es la clase de subordinada —relativa en los dos casos— sino cómo se presenta el antecedente.
16Di de quién depende cada proposición y qué papel desempeña el relativo en cada una: «Los vecinos que habían firmado el escrito que redactó la asociación acudieron al pleno».
Ver solución
Principal: «Los vecinos… acudieron al pleno». Núcleo acudieron; al pleno, complemento del verbo.
Primera relativa: «que habían firmado el escrito que redactó la asociación», complemento del nombre de vecinos, dentro del sujeto. Su relativo, que, es el sujeto de habían firmado: «los vecinos habían firmado el escrito».
Segunda relativa: «que redactó la asociación», complemento del nombre de escrito. Y escrito está dentro del CD de la primera relativa, así que esta está en segundo grado. Su relativo es el CD de redactó, y el sujeto de ese verbo es la asociación: «la asociación redactó el escrito».
Para corregirte: los dos nexos son que y hacen funciones distintas. Deshaz cada relativa por separado, con su propio antecedente, y mira qué papel ocupa el antecedente en la frase que queda.
Subordinadas adverbiales: nexo y modo
Lo que hay que saber
Las llamadas propias (lugar, tiempo, modo) se dejan sustituir por un adverbio. Las llamadas impropias (causal, final, condicional, concesiva, consecutiva, comparativa) no, y la gramática académica las reparte de otro modo: las causales y finales que complementan al predicado siguen siendo adjuntos suyos, mientras que las condicionales, concesivas y consecutivas afectan a la oración entera y se describen aparte. No es que deje de considerarlas circunstanciales en bloque. Aquí se sigue la clasificación escolar y se avisa cuando cambia el análisis.
El nexo no decide solo. Como, que, cuando, mientras o donde cambian de valor según la frase, y el modo del verbo suele ser la pista que los separa.
Las construcciones de infinitivo, gerundio y participio hacen a menudo el mismo papel que una subordinada con nexo. Reescribirlas con nexo es la forma más limpia de clasificarlas.
Un participio con su propio sujeto (Aprobado el presupuesto…) es una construcción absoluta: no complementa a ningún sustantivo de la oración, sino al conjunto.
17Di qué valor tiene «mientras» en cada oración y qué rasgo lo decide: «Mientras revisaban el motor, nadie podía entrar en el taller» · «Mientras no revisen el motor, nadie podrá entrar en el taller».
Ver solución
1ª: temporal. Mientras con indicativo (revisaban) presenta dos hechos simultáneos: equivale a «Durante el tiempo en que revisaban el motor».
2ª: admite dos lecturas, y las dos se aceptan si se justifican. Como condicional, mientras no con subjuntivo (revisen) presenta un requisito: equivale a «Si no revisan el motor». Como temporal de límite, equivale a «Durante todo el tiempo en que no se revise el motor». La condicional es aquí la más natural, porque la principal expresa una consecuencia del requisito; pero no deja fuera a la otra.
El nexo y el orden son los mismos; lo que se mueve es el modo del verbo de la subordinada. En la clasificación escolar, la 1ª es un CC de tiempo del verbo principal; la 2ª, leída como condicional, es una de las llamadas impropias y no se analiza igual, y leída como temporal volvería a ser un CC de tiempo.
▲ El subjuntivo orienta, pero no zanja: mientras con subjuntivo también aparece con valor temporal de futuro («Espera aquí mientras yo aparque»). La lectura condicional se apoya aquí en el no y en que la principal expresa una consecuencia.
18Di qué relación expresa el gerundio y por qué no es un complemento de modo: «Habiendo caducado el plazo, el tribunal rechazó las dos solicitudes».
Ver solución
El gerundio es compuesto (habiendo caducado) y encabeza una construcción con valor causal: se reescribe con nexo como «Como el plazo había caducado» o «Puesto que el plazo había caducado».
No es complemento de modo porque no dice cómo rechazó el tribunal las solicitudes: dice por qué. La sustitución por un adverbio de modo (así) no encaja, y eso apunta en la misma dirección; para decidirlo, reescribe la construcción con un nexo y mira cuál de ellos cabe.
Es además una construcción absoluta: tiene su propio sujeto, el plazo, distinto del de la principal (el tribunal). Por eso el gerundio no se refiere al sujeto de la oración, como ocurriría en «El tribunal rechazó las solicitudes alegando un defecto de forma».
Para corregirte: antes de clasificar un gerundio, busca su sujeto. Si es el mismo que el de la principal, lo normal es que complemente al verbo; si tiene uno propio, estás ante una construcción que afecta a la oración entera.
19Clasifica la subordinada de cada oración y señala los dos rasgos que lo deciden: «Ajustaron el horario para que los turnos no se solaparan» · «Ajustaron tanto el horario que los turnos dejaron de solaparse».
Ver solución
1ª: final. Para que más subjuntivo (se solaparan) expresa el propósito del ajuste: lo que se buscaba, no lo que ocurrió.
2ª: consecutiva. El tanto de la principal anuncia una consecuencia y el que la introduce, con el verbo en indicativo (dejaron): la consecuencia se presenta como ocurrida.
Los dos rasgos que las separan: la correlación tanto… que (o tan… que, tal… que), en la que el intensificador de la principal anuncia y el que recoge; y el modo, subjuntivo en la final e indicativo en esta consecutiva. No basta con que aparezca un intensificador: «Trabajó tanto para que todo saliera bien» lleva tanto y la subordinada es final. Lo que diagnostica es la correlación, no la palabra suelta.
▲ El modo es la pista más visible, y no es una regla: hay consecutivas con subjuntivo, sobre todo en frases negativas («No es tan complicado que no se pueda arreglar»). La correlación completa aguanta mejor como señal, pero conviene mirar las dos cosas antes de decidir.
20Reescribe la oración sustituyendo el participio por una subordinada con nexo, y nombra su clase: «Terminada la revisión, el taller devolvió las llaves al cliente».
Ver solución
Reescritura: «Cuando terminó la revisión, el taller devolvió las llaves al cliente». También vale «Una vez que terminó la revisión…» o «Después de que terminara la revisión…».
Es una subordinada temporal: sitúa la devolución en el momento posterior al fin de la revisión. En la clasificación escolar, CC de tiempo del verbo principal.
El original es una construcción absoluta de participio: la revisión es su sujeto y no aparece en la principal, cuyo sujeto es el taller. Por eso el participio no complementa a ningún sustantivo de la oración: afecta al conjunto.
Para corregirte: la construcción con participio queda fuera del predicado —delante, o separada por una pausa— y el participio concuerda con su propio sujeto (terminada, femenino singular, con la revisión). Si intentas quitarle el sujeto, la construcción se deshace.
El tema y el resumen de un texto
Lo que hay que saber
El tema se escribe en un grupo nominal —con un sustantivo de núcleo— y sin opinión: es aquello de lo que el texto trata. No es el título, ni la primera frase, ni el resumen. Que sea un grupo nominal no obliga a que dentro no haya ningún verbo conjugado: un grupo nominal puede llevar una subordinada.
El resumen es el texto reducido a su hilo, con tus palabras y sin comentarlo. Lo primero que se deja fuera son los ejemplos, las cifras de detalle y los incisos.
⚠ Un resumen no es un párrafo por párrafo. Si lo que escribes cuenta cómo está montado el texto en vez de contar lo que el texto cuenta, lo estás describiendo, no resumiendo.
Tema y tesis no son lo mismo: el tema dice de qué va; la tesis, qué defiende. Un texto expositivo tiene tema y puede no tener tesis.
21Escribe, en un grupo nominal, cuál es el tema del texto, y razona por qué «la despoblación» se queda corto: «En la provincia hay catorce pueblos que han vuelto a abrir su escuela en los últimos cinco años. No la abrieron porque hubieran llegado familias nuevas: la abrieron para que llegaran. Un pueblo sin escuela no retiene a quien tiene hijos pequeños, y quien se marcha a los treinta no vuelve a los cincuenta. La escuela no es el premio de un pueblo que ha crecido: es la condición para que crezca».
Ver solución
Tema posible: la escuela rural como condición para que un pueblo no se despueble. También valdría «el papel de la escuela en el arraigo de la población rural».
Está en grupo nominal —su núcleo es un sustantivo, condición— y sin juicio propio. Fíjate en que no dice si el autor tiene razón: eso sería ya una valoración. ⚠ Lo que se le exige al tema es ser un grupo nominal, no que dentro no aparezca ningún verbo conjugado: aquí el propio grupo lleva una subordinada («para que un pueblo no se despueble») y sigue siendo un grupo nominal.
«La despoblación» no vale porque se queda corto: nombra el asunto general del que el texto se ocupa, pero no lo que el texto dice de él. Un tema tiene que servir para distinguir este texto de otros cien sobre despoblación.
Para corregirte: prueba a pegar tu tema delante de «este texto trata de…». Si lo que resulta serviría igual para otro texto distinto, todavía es demasiado general.
22Escribe el resumen de este texto en unas cuarenta palabras y señala qué has dejado fuera del original y con qué criterio: «En un barrio del norte de la ciudad funciona desde hace dos años una biblioteca de herramientas. Quien se apunta paga una cuota pequeña al año y puede llevarse una taladradora, una escalera o una máquina de coser durante una semana. La idea no es ahorrar dinero, aunque se ahorre: es que casi nadie necesita tener una taladradora en casa, sino usarla un rato, y guardar un aparato doce meses para encenderlo veinte minutos es una forma discreta de desperdicio».
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Resumen posible: «Un barrio de la ciudad tiene desde hace dos años un servicio de préstamo de herramientas por una cuota anual pequeña. Su sentido no es tanto el ahorro como evitar el desperdicio de comprar y guardar aparatos que se usan muy poco».
Fuera se han quedado los ejemplos (la taladradora, la escalera, la máquina de coser), el plazo de préstamo (una semana) y las cifras de detalle (doce meses, veinte minutos). Son ilustraciones de la idea, no la idea.
Lo que no puede faltar: qué es (préstamo de herramientas por cuota), desde cuándo y dónde en una palabra, y para qué según el texto (no el ahorro, sino el desperdicio). Si se cae lo último, el resumen deja de ser de este texto.
Para corregirte: cuenta las palabras y comprueba que ninguna frase del resumen está copiada literalmente del original. Un resumen que copia frases enteras deja de ser un resumen: pasa a ser un recorte del texto.
23Distingue el tema y la tesis de este texto y señala en qué frase está la tesis: «El prospecto de una caja de medicamentos está escrito, en teoría, para el paciente. En la práctica está escrito para que nadie pueda reprochar nada a quien lo redactó. Por eso enumera cincuenta efectos posibles sin decir cuáles son raros, y por eso avisa de todo con la misma voz, como si tener sed y perder el habla fueran avisos del mismo tamaño. Un texto que previene de todo no previene de nada: el lector deja de leerlo a la tercera línea».
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Tema: la ineficacia de los prospectos de los medicamentos como texto dirigido al paciente. En grupo nominal, sin opinión.
Tesis: que un aviso que lo advierte todo por igual deja de advertir, porque el lector se desentiende. Está en la última frase: «Un texto que previene de todo no previene de nada».
La diferencia es la que se pide en cualquier comentario: el tema dice de qué trata y se escribe como un grupo nominal; la tesis es lo que el texto sostiene y se escribe como una afirmación, porque puede discutirse.
Aquí la tesis va al final, después de los casos: es una organización inductiva. No tiene por qué estar siempre al final ni al principio, así que conviene leer el texto entero antes de decidir cuál es.
24Di qué falla en cada uno de estos dos resúmenes del texto y escribe uno bueno. Texto: «El ayuntamiento retiró en marzo los seis bancos de la plaza de la Fuente. La nota oficial hablaba de obras. Las obras no empezaron. En julio, los vecinos que se sentaban allí por la tarde firmaron un escrito pidiendo que volvieran, y en septiembre volvieron cuatro, más cortos y con un reposabrazos en el centro que impide tumbarse». Resumen A: «En el primer párrafo se dice que el ayuntamiento retiró los seis bancos de la plaza de la Fuente. Es una vergüenza que se traten así los espacios públicos». Resumen B: «Quitaron unos bancos de una plaza».
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Resumen A falla dos veces. Primero, describe el texto en vez de resumirlo («en el primer párrafo se dice que…»): un resumen cuenta lo que el texto cuenta, no cómo está organizado. Segundo, opina («es una vergüenza»), y eso pertenece al comentario crítico, no al resumen.
Resumen B falla por defecto: se queda en el primer hecho y pierde el resto, que es lo que da sentido al texto: que las obras no llegaron, que los vecinos reclamaron y que lo que volvió no fue lo mismo que se había quitado.
Resumen aceptable: «El ayuntamiento retiró los bancos de una plaza alegando unas obras que no se hicieron. Tras la reclamación de los vecinos devolvió cuatro, más pequeños y diseñados para que no se pueda tumbar nadie en ellos».
Para corregirte: repasa tu resumen buscando dos cosas concretas, que son las que fallan en A y en B. ¿Hay alguna palabra que valore (vergüenza, lamentable, acertado)? ¿Y está el final del texto, o te has quedado en el principio?
La estructura del texto y sus partes
Lo que hay que saber
La estructura externa son los párrafos; la interna, el movimiento de las ideas. No tienen que coincidir: una parte puede acabar a mitad de párrafo.
Etiquetas habituales, y son convenciones descriptivas, no una lista cerrada: deductiva (la idea primero y después el desarrollo), inductiva (los casos primero y la idea al final), encuadrada (la idea se enuncia y se recupera al cerrar) y paralela (partes del mismo rango).
Los conectores marcan la relación entre las partes, y cada uno afirma una relación distinta: poner por tanto donde el texto solo constata un contraste cambia lo que el texto dice.
La cohesión mantiene el mismo referente a lo largo del texto: pronombres, elipsis, sinónimos, hiperónimos y también la repetición, que cohesiona perfectamente cuando no hay otra manera de nombrar algo.
25Di si la estructura de este texto es deductiva o inductiva y con qué rasgo lo decides: «Tres de cada cuatro llamadas que recibe el servicio de averías del pueblo son por la misma tubería. El fontanero municipal la ha parcheado once veces en dos años. Cada parche cuesta poco y se aprueba sin discutir; cambiar el tramo entero cuesta mucho y hay que llevarlo al pleno. Al final se ha pagado el tramo entero dos veces, en trozos, y la tubería sigue siendo la vieja. Lo barato, cuando se repite, es la forma más cara de gastar».
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Es inductiva: el texto empieza por los casos concretos —las llamadas, los once parches, el modo en que se aprueba cada gasto— y cierra con la idea general en la última frase.
En qué se apoya: la última frase no aporta un dato nuevo, sino que interpreta todo lo anterior, y está escrita como una afirmación general, sin referirse ya a esta tubería ni a este pueblo.
Si fuera deductiva, esa frase iría al principio y el resto del texto sería su demostración: «Lo barato, cuando se repite, sale más caro. Por ejemplo, tres de cada cuatro llamadas…». Reordenarlo mentalmente así es una buena manera de comprobarlo.
Para corregirte: localiza la frase que generaliza —la que ya no habla de este caso concreto— y mira dónde está. Su posición es lo que da nombre a la estructura. ⚠ No basta con preguntarse si la frase podría leerse suelta: un dato o un ejemplo también se leen sueltos. Lo que distingue a esa frase es que interpreta todo lo demás.
26Divide este texto en partes, indica la función de cada una y razona dónde pones el corte principal y por qué (la barra marca el punto y aparte): «La piscina municipal abre a las siete de la mañana. A esa hora nadan doce personas, casi siempre las mismas, y el agua está limpia. A las cinco de la tarde entran ciento veinte y hay que esperar en la orilla a que se libere una calle. El ayuntamiento estudia ampliar el horario hasta medianoche. / Ampliar no es repartir. Si el problema es que todo el mundo quiere nadar a la misma hora, tres horas más de noche no lo resuelven: hace falta un motivo para ir a otra hora, y eso es un precio distinto, no un horario más largo».
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Dos partes en el nivel de arriba, y la segunda subdividida en dos. La primera expone el problema: el desequilibrio entre la mañana y la tarde. La segunda recoge la solución propuesta y la rebate, y ofrece otra.
Dónde cae el corte: la frase «El ayuntamiento estudia ampliar el horario hasta medianoche» ya no describe el problema, sino que introduce la propuesta que después se discute, así que el corte queda dentro del primer párrafo y esa frase de transición abre la segunda parte. ⚠ Cortar en el punto y aparte también es defendible —deja exposición y réplica, con la propuesta al final de la exposición—: lo que se pide es decir dónde cortas y por qué, no acertar con una única división.
Con cualquiera de los dos cortes, la estructura interna tiene tres movimientos —problema, propuesta ajena, réplica— repartidos en dos párrafos: lo que cambia es a qué parte se agrupa el segundo. Por eso se distingue la estructura externa de la interna: son dos cosas distintas y no tienen que coincidir.
Para corregirte: busca la frase que cambia de asunto y compárala con el punto y aparte. Si la primera frase de un párrafo continúa lo que venía diciéndose, el párrafo empieza en medio de una parte; y si las dos señales caen en sitios distintos, di con cuál te quedas y por qué.
27Señala cómo se va nombrando el mismo referente a lo largo del texto y di de qué mecanismo se trata en cada caso: «El reloj del ayuntamiento lleva parado desde el verano. La máquina, que es de cuerda, necesita que alguien suba cada semana a darle cuerda, y el último que sabía hacerlo se jubiló. El aparato no está roto: está desatendido. Los vecinos han acabado por mirar el móvil al oír las campanas de la iglesia, y ya nadie levanta la vista hacia la esfera».
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La cadena que nombra el reloj: «el reloj del ayuntamiento» → «la máquina» → «le» → «el aparato». Y detrás, un eslabón de otra clase: «la esfera», que no nombra el reloj sino una parte suya.
Los mecanismos: la máquina y el aparato son hiperónimos o sustitutos de significado más amplio, y sí nombran el mismo objeto; le es una sustitución por pronombre. ⚠ La esfera es otra cosa: nombra una parte del reloj, y quien levanta la vista mira literalmente esa parte, no el reloj entero. Esa relación de parte y todo se llama meronimia, y cohesiona porque el todo ya está presentado; hablar de sinécdoque solo valdría si la parte estuviera nombrando al conjunto.
Hay además otros dos mecanismos: la elipsis en «está desatendido» (no repite el sujeto) y una oposición de significado que cohesiona por contraste, «no está roto: está desatendido».
Para corregirte: comprueba que cada eslabón de la cadena se entiende en su sitio. Si «la esfera» apareciera en la primera frase, el lector no sabría de qué se habla: la sustitución por una parte necesita que el todo esté ya presentado.
28Elige el conector que falta y explica qué diría el texto con el otro: «El taller cerró dos semanas en agosto y no avisó a sus clientes. ___, en septiembre tenía más encargos que nunca». Opciones: «Sin embargo» · «Por tanto».
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El que encaja es «Sin embargo». El texto pone juntos dos hechos que van en direcciones contrarias: cerrar sin avisar hace esperar una pérdida de clientes, y lo que ocurrió fue lo opuesto. El conector marca ese contraste.
Con «Por tanto» el texto diría otra cosa: que el cierre sin avisar causó el aumento de encargos. Eso es una relación de causa que el texto no sostiene en ningún momento.
Es lo que conviene tener presente al elegir un conector: no es un adorno de transición. Afirma una relación, y si esa relación no está en el texto, el conector la inventa.
Para corregirte: lee la frase completa con cada opción y pregúntate si el texto ha dado alguna razón para esa relación. Si con por tanto tuvieras que explicar por qué una cosa causa la otra, y el texto no lo explica, no es ese el conector.
El comentario crítico: cómo se construye
Lo que hay que saber
Un comentario crítico no es un resumen con opinión al final. Tiene que decir qué texto es, qué defiende, cómo lo defiende y qué vale ese razonamiento.
Orden que funciona: primero el tipo de texto y la intención; después la tesis; después los argumentos y de qué clase son; luego las marcas de subjetividad; y al final la valoración razonada, con al menos un argumento propio.
Valorar no es estar de acuerdo. Se puede compartir la tesis y decir que los argumentos son flojos, y al contrario.
Las marcas de modalización delatan al emisor: primera persona, adjetivos valorativos, verbos de opinión, interrogaciones retóricas, exclamaciones, ironía, diminutivos.
Un argumento puede ser verdadero y no pertinente: el dato es correcto pero no sostiene lo que se quiere sostener. Distinguir eso de un dato falso es media nota del comentario.
29Localiza la tesis, razona si está enunciada o hay que deducirla, y señala la frase que la contiene: «Compré una lavadora hace nueve años y la he arreglado tres veces. La última, el técnico me dijo que la pieza ya no se fabricaba y que salía más barato comprar otra. Le pregunté cuánto duraría la nueva y se encogió de hombros. No pido que las cosas duren para siempre: pido saber, antes de pagar, cuánto tiempo va a haber repuestos. Un aparato sin repuestos no es un aparato: es un alquiler que se cobra de golpe».
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La tesis es explícita y está en la penúltima frase: «pido saber, antes de pagar, cuánto tiempo va a haber repuestos». Es lo que el texto defiende, y está formulado como una petición discutible.
La última frase no es la tesis, aunque sea la más llamativa: es el argumento que la justifica, y además lo hace con una comparación («es un alquiler que se cobra de golpe»). Confundir la frase más rotunda con la tesis es un error frecuente.
La primera parte del texto tampoco es la tesis: es el caso del que parte, y su función es dar credibilidad a quien habla. Fíjate en que el autor se desmarca antes de la tesis («No pido que las cosas duren para siempre»): está descartando una postura extrema para que no se le atribuya.
Para corregirte: la tesis es la frase que el resto del texto está ahí para sostener. Tapa cada candidata y mira si lo demás sigue teniendo sentido sin ella: sin la tesis el texto se queda sin pretensión; sin un ejemplo o una imagen solo pierde fuerza. ⚠ Poner delante «el autor sostiene que…» no decide nada: encaja igual de bien con la imagen que aquí se descarta («el autor sostiene que un aparato sin repuestos es un alquiler que se cobra de golpe»).
30Clasifica cada uno de los tres argumentos y di qué haría falta verificar para aceptarlo: «El informe lo firma el colegio de ingenieros» · «Desde que se puso el semáforo, los atropellos en ese cruce pasaron de nueve al año a uno» · «Si aceptamos esta excepción, mañana habrá que aceptar cualquiera».
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1º: argumento de autoridad. Se apoya en quién lo dice. Habría que comprobar que ese colegio profesional es competente en el asunto concreto y que el informe dice lo que se le atribuye.
2º: argumento de datos. Habría que comprobar de dónde salen las cifras, si el periodo comparado es equivalente y si no cambió algo más en ese cruce al mismo tiempo, porque un dato correcto puede seguir sin demostrar la causa. ⚠ No es el único verificable: del primero también se comprueba quién firma el informe, si es competente en ese asunto y si se le cita fielmente. Lo que cambia de un argumento a otro es qué se verifica —una atribución, unas cifras o el paso de las cifras a la conclusión—, no si puede verificarse.
3º: no es un dato ni una autoridad, es una predicción sobre las consecuencias, del tipo que se conoce como pendiente resbaladiza. Lo que habría que comprobar es justamente lo que el argumento se salta: por qué de esta excepción se seguirían todas las demás. Sin ese eslabón, no sostiene nada.
Para corregirte: los tres pueden aparecer en un texto correcto. La pregunta del comentario no es «¿es un argumento válido?» sino «¿qué haría falta para que lo fuera?», y eso es distinto en cada clase.
31Escribe un contraargumento que no niegue el dato, sino la interpretación: «El año que se subió el precio del aparcamiento, el centro comercial perdió un diez por ciento de visitas. Encarecer el aparcamiento vacía el centro».
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Contraargumento posible: «La caída de visitas puede ser cierta y no deberse al aparcamiento: en el mismo periodo pudo abrir otro centro, cambiar la línea de autobús o bajar el gasto de las familias. Para atribuirla al precio habría que comparar con un centro donde el precio no subiera».
Lo que hace este contraargumento: acepta el dato (la pérdida del diez por ciento) y discute el paso del dato a la conclusión. Dos cosas que ocurren juntas no demuestran que una cause la otra.
Un contraargumento que negara el dato («eso no es verdad») sería más débil, porque obligaría a demostrar lo contrario y dejaría intacto el razonamiento. Discutir la interpretación es más barato y más difícil de rebatir.
Para corregirte: un contraargumento de este tipo suele poder escribirse con la fórmula «puede ser cierto que…, y aun así…». Si tu contraargumento no admite esa forma, mira si en realidad estás negando el dato.
32Nombra el salto que hay en este razonamiento y justifica la etiqueta que elijas: «Los dos últimos directores que intentaron cambiar los horarios se marcharon antes de dos años. Cambiar los horarios de este centro es imposible».
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Hay dos etiquetas defendibles, y las dos se aceptan si se justifican. Generalización precipitada: de dos casos se pasa a una afirmación absoluta («es imposible»). Falsa causa: se da por supuesto que se marcharon por haber intentado el cambio, cuando el texto solo dice que lo intentaron y se marcharon.
Si hay que elegir una, la más completa es la falsa causa, porque es el eslabón que sostiene todo lo demás: sin ella, los dos casos no dirían nada sobre el cambio de horarios. La generalización viene después.
Lo que no conviene hacer es contestar solo «es una falacia». En un comentario se espera que se diga qué paso concreto no está justificado, y aquí hay dos pasos distintos: de la coincidencia a la causa, y de dos casos a lo imposible.
Para corregirte: escribe el razonamiento en dos líneas, una para los hechos y otra para la conclusión, y mira qué habría que añadir en medio para que la segunda se siguiera de la primera. Lo que falte ahí es el salto.
El significado de las palabras en su contexto
Lo que hay que saber
Explicar una palabra de un texto es dar el sentido que tiene ahí, no el primero del diccionario. El contexto elige entre los sentidos disponibles.
Un sinónimo vale si cabe en el mismo hueco sin cambiar el sentido ni el registro. Dos palabras pueden compartir significado y no ser intercambiables en esa frase.
La denotación es lo que la palabra nombra; la connotación, lo que añade (aprecio, rechazo, ironía). Muchas elecciones de un texto argumentativo están en la connotación.
Las locuciones (poner en marcha, dar la espalda a) significan como un bloque: su sentido no se obtiene sumando el de sus palabras, y por eso se sustituyen enteras.
33Explica el significado de «blinda» en «El convenio blinda los horarios de la plantilla durante tres años» y propón una sustitución que valga.
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Aquí blindar significa dejar algo protegido de forma que no pueda cambiarse durante ese plazo. No hay ninguna plancha de metal: es un sentido figurado, trasladado del blindaje de un vehículo.
Sustituciones que valen: «deja fijados», «protege», «asegura», «garantiza». Todas mantienen el sentido y el registro del texto.
Lo que blinda añade y las otras no: la idea de que esa protección es fuerte y deliberada, y un tono propio del lenguaje periodístico y sindical. Por eso se elige, aunque protege diga casi lo mismo.
Para corregirte: para comprobar una sustitución, escribe la frase entera con la palabra nueva y léela. Si tienes que cambiar algo más —una preposición, el número, el orden—, ya no es una sustitución limpia.
34Explica qué significa «prudente» en «El informe recoge una estimación prudente del gasto» y di por qué no se puede sustituir por «cobarde» ni por «sabia».
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Aplicado a una estimación, prudente significa calculada con cautela y dejando margen, para que la cifra real no dé una sorpresa. No dice nada del carácter de quien la hizo. Y no fija la dirección: tratándose de un gasto, ser prudente puede ser calcular por encima para no quedarse corto. La frase sola no dice si la estimación va al alza o a la baja.
Cobarde no vale por dos razones: no significa lo mismo (no hay miedo, hay cautela al calcular) y trae una connotación negativa que el texto no tiene. Cambiaría el sentido y también la postura del autor.
Sabia no vale porque cambia de sentido en la otra dirección: valoraría la estimación como acertada, y el texto solo dice que se hizo con cautela. Sustituciones que sí valen: «cautelosa», «conservadora», «calculada con margen». ⚠ «A la baja» no vale: añade una dirección que el enunciado no da.
Fíjate en lo que este ejercicio enseña: la misma palabra prudente aplicada a una persona significaría otra cosa («un director prudente»). El sentido lo elige el contexto, y por eso se pide explicarla en su frase, no en general.
35Explica el significado de las dos expresiones marcadas en su contexto y di si el sentido es propio o figurado: «La sentencia abre la puerta a nuevas reclamaciones y deja en el aire el calendario de pagos».
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«abre la puerta a» significa hace posible lo que antes no lo era, sin obligar a nada. Sentido figurado: no hay puerta.
«deja en el aire» significa deja sin resolver, en suspenso. También figurado.
Las dos son locuciones: su sentido no sale de sumar el de sus palabras. Lo que se puede hacer es sustituir la locución entera: «permite nuevas reclamaciones y deja sin resolver el calendario de pagos».
▲ Al sustituir una locución por una sola palabra se pierde parte del sentido: abrir la puerta a insiste en que se ha quitado un obstáculo, y permitir no dice tanto. Por eso en un examen conviene explicar la locución y luego proponer la sustitución, no solo lo segundo.
La formación de palabras
Lo que hay que saber
Derivación: se añaden prefijos y sufijos a una base (alarg-ar → alarga-miento). El sufijo suele cambiar la clase de palabra; el prefijo, no.
Composición: se juntan dos bases léxicas, normalmente dos palabras que existen por separado (abre + latas). Los prefijos no son bases léxicas, así que prefijar es derivar, no componer.
Parasíntesis: prefijo y sufijo se añaden a la vez, sin que existan los pasos intermedios (em-pobr-ecer, y no existen *empobre ni *pobrecer). ⚠ La etiqueta se usa también para el tipo picapedrero, que junta composición y derivación: conviene decir en qué sentido se emplea.
Acortamientos, siglas y acrónimos: bici, pyme. Cuando una sigla se lexicaliza, se escribe en minúscula y admite plural, y a partir de ahí funciona como una palabra más.
36Segmenta cada palabra y di por qué procedimiento se ha formado: «ensombrecer» · «cortacésped» · «ovni».
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ensombrecer: en- + sombr- + -ecer. Es parasintética: el prefijo y el sufijo se han añadido a la vez, porque los pasos intermedios no existen (no hay *ensombra ni *sombrecer).
cortacésped: corta + césped. Composición de una forma verbal y un sustantivo, un modelo muy productivo en español para nombrar aparatos. Las dos piezas existen por separado.
ovni: sigla lexicalizada, de objeto volador no identificado. Se escribe en minúscula, se pronuncia como una palabra y admite plural (ovnis): a partir de ahí funciona como un sustantivo más.
▲ Las etiquetas sigla y acrónimo se reparten de maneras distintas según el manual, y en un examen conviene describir el procedimiento («se ha formado con las iniciales de un grupo de palabras y se ha convertido en sustantivo común») además de nombrarlo.
37Di de qué palabra se ha formado cada una, con qué morfema, y en qué clase de palabras queda el resultado: «alargamiento» · «inevitable» · «madrileño».
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alargamiento ← alargar + -miento. Sufijación; el resultado es un sustantivo. El verbo de partida es a su vez parasintético (a-larg-ar), así que la palabra se ha formado en dos pasos.
inevitable ← evitable + el prefijo in-, y evitable ← evitar + -able. El resultado es un adjetivo, y sigue siéndolo tras el prefijo: los prefijos no cambian la clase de palabra.
madrileño ← Madrid + -eño. Sufijación sobre un nombre propio de lugar; el resultado es un adjetivo gentilicio, que también se usa como sustantivo («los madrileños»).
Para corregirte: el sufijo es el que manda en la clase de palabra del resultado. Si tu segmentación te da un sufijo que no encaja con la clase que has dicho, revisa la segmentación antes que la clase.
38Di qué aporta el prefijo de cada palabra y por qué no se trata de palabras compuestas: «posguerra» · «antiadherente» · «exdirectora».
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posguerra: pos- indica posterioridad; nombra el periodo que sigue a una guerra. antiadherente: anti- indica oposición; lo que evita que algo se pegue. exdirectora: ex- indica que se dejó de ser lo que la base nombra.
No son compuestas porque en un compuesto se juntan dos bases léxicas, y pos, anti y ex no lo son: son prefijos. Añadir un prefijo es derivación, no composición. ⚠ «Palabras que existen por separado» sirve para cortacésped, pero no define la composición en general: hay compuestos cultos cuyas piezas no funcionan solas (bibliografía, cardiólogo).
Detalle de escritura que conviene tener claro, y son tres casos distintos: los prefijos se escriben unidos a la base (exdirectora, posguerra); van separados por un espacio cuando la base son varias palabras («ex alto cargo», «anti pena de muerte»); y se unen con guion cuando la base empieza por mayúscula o es una cifra (anti-OTAN, sub-21). Espacio y guion no son lo mismo.
Para corregirte: en palabras como estas, el punto de partida es preguntarse si la pieza puede usarse sola. Césped sí, así que cortacésped es compuesta; anti, con este sentido, no. La pregunta no lo resuelve todo, porque algunos prefijos coinciden con palabras que existen por separado (sobre en sobrecarga, contra en contraataque): ahí hay que mirar si la pieza aporta su significado de palabra plena o el de prefijo.
La poesía española del siglo XX
Lo que hay que saber
El siglo arranca con dos caminos que se cruzan: un modernismo de mucha musicalidad y mucho color, y una poesía más sobria e intimista, que sale del mismo tronco pero mira hacia dentro.
El grupo del 27 no es una ruptura: mezcla la tradición (el cancionero popular, los clásicos, las formas fijas) con la vanguardia (imagen libre, verso sin medida, huella del surrealismo). Varios de sus poetas pasan de una poesía muy depurada a una poesía comprometida.
1939 parte el siglo. Unos escriben desde el exilio; en España conviven una poesía de orden y trascendencia y otra de desarraigo, con lenguaje duro y preguntas sin respuesta. Después llega una poesía de intención social, que se dirige a la mayoría.
Desde los cincuenta aparece otra corriente que vuelve a lo personal y al lenguaje coloquial trabajado, sin que la social desaparezca de golpe; y a comienzos de los setenta una antología reúne a poetas nuevos que cultivan lo culto, lo visual y lo irónico.
Lo que se pregunta no es la nómina de autores: es qué relación tiene un libro con su momento y qué cambia de una etapa a la siguiente.
39Di a qué momento del siglo XX responde cada descripción y con qué rasgos lo decides: «Un poema que busca la palabra exacta y el poema limpio de anécdota, sin apenas rastro de la vida del autor» · «Un poema escrito en los años cuarenta que habla del hombre roto, con lenguaje duro y preguntas sin respuesta».
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1ª: la poesía pura, la de los años veinte, en la órbita de Juan Ramón Jiménez y de la primera etapa de varios poetas del 27. Lo que la señala es la depuración: fuera la anécdota, fuera lo sentimental, atención a la palabra y a la imagen.
2ª: la poesía desarraigada de la primera posguerra. Lo que la señala es el tono: un mundo que se presenta como roto, un lenguaje sin adornos y preguntas que el poema no cierra.
Entre las dos ha pasado la guerra, y eso es lo que explica el cambio: la primera se escribe cuando la poesía discute sobre sí misma, y la segunda cuando discute con la realidad que tiene delante.
Para corregirte: la pregunta no es qué autor lo escribió, sino qué relación tiene el poema con su momento. Una respuesta que nombre a un poeta sin explicar los rasgos deja el ejercicio a medias.
40Explica qué tiene de tradicional y qué de vanguardista la poesía del grupo del 27, y por qué no se la considera una ruptura.
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De tradicional: recupera el cancionero y el romance, vuelve a las formas fijas —el soneto entre ellas—, relee a los clásicos del Siglo de Oro y se apoya en el ritmo heredado.
De vanguardista: imagen libre y sorprendente, verso sin medida ni rima, metáforas que no se explican, y la huella del surrealismo en algunos libros, con imágenes que vienen del sueño más que de la observación.
No es una ruptura porque las dos cosas están en los mismos libros y en los mismos autores: no sustituyen la tradición por la vanguardia, la ponen a trabajar con ella. Un romance puede llevar dentro una imagen que no habría cabido en un romancero antiguo.
Hay además un recorrido común a varios del grupo: de una poesía muy depurada en los años veinte a una poesía comprometida en los treinta, con la vida política dentro del poema. La guerra interrumpe esa curva: en 1936 muere Lorca, y desde 1939 varios de sus poetas escriben desde el exilio.
41Di qué cambia en la poesía española cuando la posguerra da paso a la poesía social, y qué límites se le señalaron después.
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Lo que cambia es el destinatario y el asunto. La poesía social no habla del hombre en abstracto, sino de este país y estas condiciones, y se dirige a la mayoría: busca ser entendida y busca servir para algo.
Con eso cambian también los medios: lenguaje claro, casi de conversación, temas de trabajo y de calle, y la voz del poeta hablando en nombre de un grupo más que de sí mismo.
Los límites los señalaron pronto los propios poetas: que un poema entendido por todos no cambia por sí solo nada; que hablar en nombre de otros puede volverse una pose; y que la urgencia del mensaje se estaba comiendo el trabajo con el lenguaje.
Desde los cincuenta, la respuesta a esos límites es una poesía que vuelve a lo personal sin renunciar a mirar alrededor: la experiencia de uno, contada con lenguaje coloquial muy trabajado y con ironía. No es una vuelta atrás, y tampoco un relevo limpio: aparece mientras la poesía social sigue publicándose, y las dos conviven durante años. Es otra manera de estar en su tiempo.
42Compara Romancero gitano y Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca, y di qué cambia entre los dos libros.
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Romancero gitano trabaja con materiales tradicionales: el romance, un mundo andaluz reconocible, personajes con nombre y una historia que se intuye detrás de cada poema. El verso está medido y la música es la del romancero.
Poeta en Nueva York, escrito durante la estancia americana del autor y publicado después de su muerte, abandona esa métrica: verso libre, imágenes de raíz surrealista y una ciudad que aparece como espacio deshumanizado, con la naturaleza sustituida por el metal y el dinero.
Lo que no cambia es el fondo: en los dos libros hay violencia, frustración y una mirada del lado de quien queda fuera. Cambia el material con el que se dice, no la preocupación.
Para corregirte: al comparar dos libros de un autor conviene decir qué cambia y qué se mantiene. Si todo cambia, seguramente uno de los dos se ha descrito con un tópico en vez de con sus rasgos.
La novela española del siglo XX
Lo que hay que saber
Antes de la guerra, la novela ya había dejado de contentarse con contar: hay novelas que discuten con su propio género, con poca descripción, mucho diálogo y un problema existencial en el centro.
En los años cuarenta la novela vuelve al relato duro de una vida, con violencia seca y narrador en primera persona, y aparece también el retrato desolado de la vida diaria.
En los cincuenta se impone el protagonista colectivo: muchos personajes, ninguno principal, un narrador que va saltando de unos a otros, tiempo y espacio muy reducidos y casi todo en diálogo. ⚠ Que mire desde fuera no quiere decir que sea neutral: puede meterse en la cabeza de sus personajes y opinar sobre ellos.
En los sesenta lo que cambia es la forma: monólogo interior, saltos temporales, segunda persona, narrador poco fiable, párrafos largos. La realidad sigue ahí, pero se cuenta de otro modo.
Al preguntar por una novela, lo que se espera es que se relacione qué cuenta con cómo lo cuenta y con el momento en que se escribe.
43Sitúa cada novela en su momento por sus rasgos y di qué tienen en común: «Una novela de los años cuarenta narrada por un condenado que cuenta su propia vida con violencia seca y sin adornos» · «Una novela de los años cincuenta en la que un narrador de fuera va y viene por los cafés de una ciudad, con decenas de personajes y ninguno principal».
Ver solución
1ª: la novela de la primera posguerra, en la línea que se ha llamado tremendista. Lo que la señala: el narrador en primera persona que cuenta su propia vida, la violencia contada en seco y un estilo que renuncia a lo bonito. Que se cuente en seco no es que se cuente sin explicación: el narrador va justificándose mientras cuenta, y en eso consiste buena parte del relato. Responde a esta descripción La familia de Pascual Duarte, de Camilo José Cela.
2ª: la novela de los cincuenta, con protagonista colectivo. Lo que la señala: muchos personajes y ninguno principal, un narrador que va saltando de unos a otros sin quedarse con ninguno, tiempo y espacio reducidos. Responde a esta descripción La colmena, del mismo autor. Ese narrador no es una cámara neutral: se mete en la cabeza de sus personajes y deja caer comentarios sobre ellos, así que no conviene describirlo como objetivismo estricto.
Lo que tienen en común: las dos se publican en la posguerra y las dos dan un retrato duro de la vida española, sin moraleja. ⚠ Cuidado con confundir cuándo se publica un libro y cuándo ocurre lo que cuenta: Pascual Duarte se publica en los años cuarenta, pero la vida que narra es anterior a la guerra; La colmena sí transcurre en la ciudad de la posguerra. La diferencia de foco: una vida entera en la primera, una ciudad entera en la segunda.
Para corregirte: lo que sitúa una novela no es el asunto —las dos hablan de la España de su tiempo— sino la técnica: quién narra, cuántos personajes y cuánto tiempo abarca.
44Explica qué cambia en la novela española de los años sesenta respecto a la novela social, y nombra dos procedimientos nuevos.
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Lo que cambia es sobre todo la forma. La novela social de los cincuenta contaba de manera transparente, para que el lector viera la realidad sin que la escritura se interpusiera. La de los sesenta pone la escritura en primer plano: cómo se cuenta pasa a formar parte de lo que se cuenta.
Dos procedimientos: el monólogo interior, que deja fluir el pensamiento de un personaje con su desorden y sus repeticiones, sin que un narrador lo ordene; y la ruptura del tiempo, con saltos adelante y atrás que obligan al lector a recomponer la historia.
Hay más en el mismo paquete: la segunda persona (el personaje hablándose a sí mismo), el narrador del que se desconfía, los párrafos muy largos y un léxico que mezcla registros. Dos títulos que responden a esta descripción son Tiempo de silencio, de Luis Martín-Santos, y Cinco horas con Mario, de Miguel Delibes.
Lo que no desaparece es la realidad: la sociedad de la época sigue estando en estas novelas, y con una mirada más crítica. Lo que cambia es que ya no se presenta como algo que se pueda contar de forma neutral.
45Explica por qué Niebla, de Miguel de Unamuno, se sale de lo que se esperaba de una novela de su tiempo.
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Porque casi no cuenta en el sentido habitual: hay muy poca descripción de ambientes, poca acción y mucho diálogo, y lo que ocupa el centro no es una trama sino un problema: quién decide sobre la propia vida.
Porque rompe la frontera entre el personaje y quien escribe: el protagonista va a ver a Unamuno convertido él mismo en personaje de la novela y discute con él sobre su propia existencia. Eso convierte la novela en una reflexión sobre la novela misma, algo que no encajaba con lo que un lector esperaba encontrar.
Y porque el propio Unamuno se desmarcó del género llamando a su libro nivola, una palabra inventada para decir que aquello no iba a cumplir las reglas de la novela al uso.
Para corregirte: la respuesta no está en el argumento, está en las reglas que la obra no sigue. Si tu explicación sirve igual para cualquier novela con un protagonista indeciso, todavía no has contestado.
El teatro español del siglo XX
Lo que hay que saber
El teatro tiene una condición que no tienen los otros géneros: necesita estrenarse. Una obra puede estar escrita décadas antes de llegar a un escenario, y eso cambia cómo se la lee.
La renovación de comienzos de siglo llega con el esperpento: la realidad se deforma a propósito, lo trágico y lo grotesco van juntos y los personajes tienden a quedar reducidos a muñecos.
Tras 1939, la censura decide qué se estrena. De ahí un teatro que habla de la realidad por rodeos —con un símbolo, con un escenario cerrado, con una historia de otra época— y un debate entre quienes escriben lo que puede estrenarse y quienes escriben lo que no.
Después convive el teatro comercial con un teatro de grupos independientes, más experimental, que trabaja el gesto, el humor y lo absurdo.
46Explica en qué consiste el esperpento y qué hace con los personajes.
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El esperpento es una manera de mirar: la realidad se deforma a propósito, como en un espejo que devuelve la imagen retorcida, y esa deformación es lo que la vuelve reconocible. No es exageración gratuita: es un procedimiento con una intención crítica.
Lo trágico y lo grotesco van juntos: una escena que debería conmover se cuenta con elementos ridículos, y el lector no sabe si reír o no. Ese desajuste es el efecto buscado.
Con los personajes hace dos cosas: los reduce a muñecos, que se mueven y hablan como si alguien tirara de sus hilos, y los acerca a lo animal en sus gestos y en sus comparaciones. ⚠ No a todos por igual ni todo el rato: la deformación es un procedimiento, y se aplica con distinta intensidad según la figura y el momento.
Se asocia a Ramón María del Valle-Inclán, y la obra de referencia es Luces de bohemia, donde la idea del espejo deformante se enuncia dentro de la propia obra.
47Di qué dificultad tenía el teatro español después de 1939 y cómo se abrió paso el teatro que quería hablar de la realidad.
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La dificultad principal no era escribir: era estrenar. El teatro necesita una sala, un permiso y un público, y con la censura decidiendo qué subía a escena, una obra que nombrara los problemas de frente se quedaba sin estreno.
La salida fue el rodeo: situar el conflicto en otra época o en un lugar cerrado, sustituir la denuncia directa por un símbolo —una escalera, una ceguera, una espera— y dejar que el espectador hiciera el traslado. Lo que no se podía decir se hacía ver.
De ahí el debate que atraviesa esos años, conocido como el del posibilismo y el imposibilismo: escribir lo que puede llegar a estrenarse, aceptando el rodeo, o escribir sin concesiones aunque la obra se quede fuera. Antonio Buero Vallejo y Alfonso Sastre defendieron cada una de esas posiciones. ⚠ Son posturas sobre qué debe hacer el autor, no una etiqueta de quién estrenó y quién no: la trayectoria de cada uno no se deduce del debate.
Un ejemplo claro es Historia de una escalera, de Buero Vallejo: un decorado único y unas vidas que no cambian de piso en varias décadas, sin que haga falta ninguna frase de denuncia.
48Explica por qué una comedia escrita a comienzos de los años treinta pudo parecer nueva al estrenarse dos décadas más tarde.
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Porque su manera de hacer humor no se parecía a la del teatro comercial de su momento: diálogos que siguen su propia lógica, respuestas que no contestan a lo que se pregunta y situaciones que se aceptan como normales sin serlo. El público de entonces esperaba otra cosa y la obra no encontró sitio.
Cuando por fin se estrena, encuentra un público dispuesto a ese humor: entre medias ha cambiado lo que puede esperarse de una comedia, y lo que era un obstáculo puede leerse ya como un atractivo. ⚠ Conviene no decirlo como si «el público» hubiera cambiado en bloque: una obra no se estrena ante un público único, sino ante una sala concreta y en unas condiciones concretas, y le puede ir de una manera en un tipo de teatro y de otra en otro.
El conflicto de fondo también se lee mejor con los años: el choque entre una vida convencional, con su boda y su porvenir ordenado, y otra libre y sin red, que resulta más atractiva y no se elige.
El caso al que responde este ejercicio es Tres sombreros de copa, de Miguel Mihura, escrita a comienzos de los treinta y estrenada dos décadas después. Para el ejercicio, lo importante es por qué el retraso cambia la lectura de una obra de teatro, que es el género que depende de estrenarse.
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