Resumen del Cantar de mio Cid: los tres cantares, personajes y temas
El Cantar de mio Cid es un cantar de gesta anónimo compuesto hacia el año 1200. Cuenta, con mucha libertad, los últimos años de un caballero real, Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador: su destierro, sus conquistas y la recuperación de su honra. Es la primera gran obra de la literatura española y el único cantar de gesta castellano que se conserva casi completo. Aquí tienes el resumen, los tres cantares, los personajes, la métrica y los epítetos épicos, una actividad con solución y un test.
Resumen del Cantar de mio Cid
El rey Alfonso VI, mal aconsejado por enemigos del Cid, le destierra de Castilla. Rodrigo sale de Vivar con unos pocos fieles, consigue dinero engañando a dos prestamistas de Burgos y deja a su mujer, doña Jimena, y a sus dos hijas en el monasterio de San Pedro de Cardeña. Ya fuera de Castilla, vive de la guerra en tierras de moros: gana Castejón y Alcocer, vence al conde de Barcelona y envía al rey parte de cada botín para recuperar su favor.
Después conquista Valencia, se instala allí con su familia y vence a los ejércitos que intentan recuperarla. El rey le perdona y le pide que case a sus hijas, doña Elvira y doña Sol, con los infantes de Carrión, dos nobles de alto linaje. El Cid acepta por obediencia, aunque no le gustan.
Los infantes resultan ser unos cobardes y, humillados por las burlas, se vengan: se llevan a sus mujeres camino de Carrión y, en el robledo de Corpes, las azotan y las abandonan medio muertas. El Cid no responde con violencia, sino con la ley: pide justicia al rey, que convoca cortes en Toledo. Los infantes tienen que devolver lo que recibieron y son vencidos en duelo por los caballeros del Cid. Al final, los príncipes de Navarra y Aragón piden la mano de las hijas, y el Cid acaba emparentado con los reyes de España.
Resumen por cantares: los tres cantares del mio Cid
El manuscrito no separa el texto en partes, pero los editores, desde Menéndez Pidal, lo dividen en tres cantares. El propio poema marca las fronteras: en el verso 1085 dice «aquís conpieça la gesta de mio Çid el de Bivar» y en el 2276, «Las coplas deste cantar aquís van acabando». Las citas de esta página siguen la edición de Ramón Menéndez Pidal (1913), con la ortografía antigua del poema; la traducción entre paréntesis es nuestra.
Cantar primero: el Cantar del destierro (versos 1-1084)
El manuscrito ha perdido la primera hoja, así que el poema empieza con el Cid saliendo de Vivar y mirando su casa vacía: «De los sos ojos tan fuertemientre llorando» (llorando tanto de sus ojos). Al entrar en Burgos, la gente le mira desde las ventanas y comenta: «Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor» (¡Dios, qué buen vasallo, si tuviera buen señor!). Nadie se atreve a acogerle, porque el rey lo ha prohibido; solo una niña de nueve años sale a explicárselo. El Cid acampa fuera de la ciudad.
Sin dinero, se las ingenia: Martín Antolínez lleva a los prestamistas Raquel y Vidas dos arcas llenas de arena, haciéndoles creer que guardan un tesoro, y consigue a cambio seiscientos marcos. En San Pedro de Cardeña el Cid se despide de Jimena y de sus hijas, y se separan «commo la uña de la carne» (como la uña de la carne). La última noche en Castilla se le aparece en sueños el ángel Gabriel para animarle.
En tierra de moros toma Castejón y después Alcocer, con un engaño: finge que se retira para que los moros salgan de la plaza. Resiste el cerco de los caudillos moros Fáriz y Galve y les vence en batalla. Envía a Álvar Fáñez Minaya con treinta caballos de regalo al rey. Por último derrota al conde de Barcelona, don Remont, y le gana la espada Colada. El conde, orgulloso, se niega a comer; el Cid le promete la libertad y le deja marchar.
Cantar segundo: el Cantar de las bodas (versos 1085-2277)
El Cid avanza hacia el Mediterráneo y pone cerco a Valencia, que cae tras nueve meses. Vence al rey de Sevilla, que intenta recuperarla, y promete no cortarse la barba. Hace obispo de Valencia a un clérigo guerrero, don Jerónimo, y manda otra vez a Minaya ante el rey, ahora con cien caballos, para pedirle que deje ir a su familia. Jimena y las hijas llegan a Valencia y contemplan la ciudad y la huerta desde el alcázar.
El rey de Marruecos, Yúcef, ataca la ciudad y es derrotado; Minaya lleva al rey doscientos caballos del botín. Ante tanta riqueza, los infantes de Carrión, Diego y Fernando, quieren casarse con las hijas del Cid. El rey y el Cid se reúnen a orillas del Tajo: Alfonso perdona solemnemente al desterrado y le pide las bodas. El Cid acepta porque se lo pide su señor, y las bodas se celebran en Valencia.
Cantar tercero: el Cantar de la afrenta de Corpes (versos 2278-3730)
Un día se escapa el león del Cid mientras él duerme. Fernando se esconde debajo del escaño y Diego detrás de una viga del lagar, de donde sale con la ropa sucia. El Cid se despierta, va hacia el león, que baja la cabeza ante él, y lo vuelve a meter en la red (la jaula). Todos se burlan de los infantes. En la batalla contra el rey Búcar de Marruecos vuelven a mostrarse cobardes; el Cid mata a Búcar y le gana la espada Tizón.
Humillados, los infantes piden llevarse a sus mujeres a Carrión. El Cid les da riquezas y sus dos espadas, Colada y Tizón. Por el camino se alojan con el moro Abengalbón, amigo del Cid, y planean matarle para robarle. Ya en Castilla, en el robledo de Corpes, dejan a doña Elvira y doña Sol en camisa, las azotan con las cinchas y las espuelas y las abandonan por muertas. Su primo Félez Muñoz, que sospechaba algo, vuelve y las rescata.
El Cid manda a Muño Gustioz a pedir justicia al rey, que convoca cortes en Toledo. Allí el Cid reclama primero las espadas, después la dote, y por último reta a los infantes por traición. Mientras se discute, llegan mensajeros de Navarra y Aragón a pedir la mano de las hijas. Las lides se celebran en Carrión: Pedro Vermúdez vence a Fernando, Martín Antolínez a Diego y Muño Gustioz a su hermano Asur González. Las hijas se casan con los príncipes y el poema lo celebra: «Oy los reyes d’España sos parientes son» (hoy los reyes de España son sus parientes). Termina con la muerte del Cid, «el día de cinquaesma» (Pentecostés).
Personajes del Cantar de mio Cid
| Personaje | Quién es | Papel en el poema |
|---|---|---|
| El Cid (Rodrigo Díaz de Vivar) | Caballero castellano desterrado | El héroe: recupera su honra con las armas y con la ley |
| Doña Jimena | Su mujer | Espera en Cardeña y luego se reúne con él en Valencia |
| Doña Elvira y doña Sol | Sus hijas | Víctimas de la afrenta de Corpes; acaban casadas con príncipes |
| Alfonso VI | Rey de Castilla y León | Destierra al Cid, le perdona y casa a sus hijas |
| Álvar Fáñez Minaya | Su lugarteniente | Lleva los regalos y mensajes al rey |
| Martín Antolínez | Caballero de Burgos | Consigue el dinero de las arcas; vence a Diego |
| Pedro Vermúdez y Muño Gustioz | Caballeros del Cid | Vencen a Fernando y a Asur González en las lides |
| Félez Muñoz | Sobrino del Cid | Rescata a sus primas en Corpes |
| Diego y Fernando González | Infantes de Carrión | Cobardes y codiciosos; maltratan a sus mujeres |
| García Ordóñez | Conde castellano | Enemigo del Cid en la corte |
| Conde de Barcelona (don Remont) | Noble catalán | Vencido por el Cid; pierde la espada Colada |
| Abengalbón | Moro de Molina | Amigo leal del Cid |
| Don Jerónimo | Clérigo francés | Obispo de Valencia y guerrero |
| Raquel y Vidas | Prestamistas de Burgos | Engañados con las arcas de arena |
El Cid
Es un héroe distinto del de otras epopeyas: no hace hazañas imposibles ni tiene poderes. Lo que le define es la mesura, el equilibrio. Llora al dejar su casa, es fiel al rey aunque el rey sea injusto con él, buen padre y buen marido, generoso con sus hombres y con los vencidos, y prudente: cuando le cuentan lo de Corpes no sale a vengarse, sino que pide justicia. De su aspecto, el poema destaca sobre todo la barba.
Doña Jimena
Es la mujer del Cid. Aparece sobre todo en el primer cantar, en la despedida de Cardeña, donde se dirige a él llamándole «barba tan complida», y en el segundo, cuando llega a Valencia con sus hijas. Representa a la esposa leal y piadosa. Tuvo existencia real: la Jimena histórica era Jimena Díaz, pariente del rey.
Álvar Fáñez Minaya
Es el brazo derecho del Cid y su hombre de confianza. Combate a su lado y es el mensajero que viaja tres veces ante el rey con los regalos del botín. Gracias a esas embajadas el Cid recupera poco a poco el favor de Alfonso.
Martín Antolínez
Es «el Burgalés conplido» (el burgalés perfecto). Da de comer al Cid cuando nadie se atreve, lleva a cabo el engaño de las arcas de arena y, al final, vence en duelo a Diego, uno de los infantes.
Los infantes de Carrión
Diego y Fernando González son nobles de sangre, pero cobardes, codiciosos y crueles. Se casan con las hijas del Cid por su dinero, huyen del león y de la batalla, y se vengan en quienes no pueden defenderse. Se puede leer como una crítica a la alta nobleza que presume de linaje frente al Cid, un infanzón que lo ha ganado todo con su esfuerzo.
Métrica y estilo: mester de juglaría y epítetos épicos
La métrica
El poema tiene unos 3.730 versos (3.730 en la numeración de Menéndez Pidal; algunas ediciones cuentan 3.735). Los versos son anisosilábicos: no tienen un número fijo de sílabas, aunque la mayoría tiene entre 14 y 16. Cada verso se divide en dos hemistiquios separados por una pausa (cesura). No hay estrofas: los versos se agrupan en tiradas, series de longitud variable con la misma rima asonante.
Rasgos juglarescos
El Cantar pertenece al mester de juglaría: era recitado por juglares ante un público que escuchaba. Por eso tiene marcas de oralidad: el narrador se dirige a los oyentes («sabed»), repite fórmulas que ayudan a recordar y recitar, usa expresiones como «plorando de los ojos» o «diziendo de la boca», y anuncia el final de un cantar («Las coplas deste cantar aquís van acabando»). Al contrario que otras epopeyas, es muy realista: casi no hay elementos fantásticos y lleva la cuenta exacta del botín en marcos y caballos.
Los epítetos épicos
Un epíteto épico es una expresión fija que acompaña al nombre de un personaje para destacar una cualidad suya. El Cid es el que más tiene. Ejemplos del poema:
- «el que en buen ora nasco» (el que nació en buena hora)
- «el que en buen ora cinxo espada» (el que ciñó espada en buena hora, es decir, fue armado caballero en buen momento)
- «la barba vellida» (el de la hermosa barba)
- «el Campeador» (el vencedor en batalla)
- «mio Çid el de Bivar» (el de Vivar)
- «el Burgalés conplido», para Martín Antolínez
Temas del Cantar de mio Cid
| Tema | Dónde se ve |
|---|---|
| La honra | Se pierde con el destierro y con Corpes, y se recupera con el perdón y con las cortes |
| La fidelidad al rey | El Cid sigue mandando regalos al rey que le ha desterrado |
| La familia | La despedida de Cardeña, el reencuentro en Valencia y la defensa de sus hijas |
| El ascenso por el esfuerzo | El Cid pasa de desterrado a señor de Valencia y suegro de príncipes |
| La justicia | La afrenta se resuelve en un juicio ante el rey, no con una venganza |
| La riqueza | El botín se cuenta con detalle; la codicia mueve a los infantes |
Preguntas frecuentes sobre el Cantar de mio Cid
¿Cuál es la frase más famosa del Cantar del Cid?
Probablemente el verso 20, lo que dicen los vecinos de Burgos al verle pasar: «Dios, qué buen vassallo, si oviesse buen señor» (¡Dios, qué buen vasallo, si tuviera buen señor!). Resume el poema: el Cid es perfecto, pero su rey no le trata como merece.
¿Cuándo se escribió el Cantar de mio Cid?
La mayoría de los especialistas lo sitúan hacia el año 1200, entre finales del siglo XII y 1207. Se conserva en un único manuscrito copiado en el siglo XIV, que está en la Biblioteca Nacional de España.
¿A qué género literario pertenece?
Es un cantar de gesta, un poema épico que narra las hazañas de un héroe y que difundían los juglares recitándolo en voz alta. Por eso se estudia dentro del mester de juglaría.
¿Cómo termina la historia del mio Cid?
Con la victoria de los caballeros del Cid sobre los infantes en las lides de Carrión y con las nuevas bodas de doña Elvira y doña Sol con los príncipes de Navarra y Aragón, mucho más honrosas que las primeras. Los últimos versos cuentan que el Cid murió el día de Pentecostés.
¿Es una historia real?
En parte. Rodrigo Díaz de Vivar existió (murió en Valencia en 1099), igual que Alfonso VI, Jimena, Álvar Fáñez o García Ordóñez, y conquistó Valencia. Pero hay episodios inventados, como las arcas de arena, el león o la afrenta de Corpes, y las hijas reales se llamaban Cristina y María, no Elvira y Sol.
Actividad: relaciona cada episodio con su cantar y busca epítetos
Dos ejercicios en uno. Contesta antes de abrir la solución.
1¿En qué cantar ocurre el episodio del león?
Ver solución
2¿En qué cantar se conquista Valencia?
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3¿En qué cantar gana el Cid la espada Colada y en cuál la espada Tizón?
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4¿En qué cantar aparecen las arcas de arena?
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5En el verso «Fabló mio Çid, el que en buen ora cinxo espada», ¿cuál es el epíteto épico y qué significa?
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Test del Cantar de mio Cid con respuestas
Ocho preguntas sobre lo que más cae en el examen. Elige una respuesta y se corrige al momento.
0 / 8 aciertos1¿Por qué sale el Cid de Castilla al principio del poema?
Porque el rey Alfonso VI le ha desterrado, mal aconsejado por sus enemigos.
2¿Quién le dice al Cid en Burgos que nadie puede acogerle?
Una niña de nueve años: el rey ha prohibido por carta que le den posada.
3¿Qué había en las arcas que dejan a Raquel y Vidas?
Arena. Martín Antolínez les hace creer que guardan un tesoro y consigue seiscientos marcos.
4¿Cómo se llama el segundo cantar?
Cantar de las bodas: va del verso 1085 al 2277.
5¿Qué hacen los infantes de Carrión cuando se escapa el león?
Se esconden: Fernando debajo de un escaño y Diego detrás de una viga del lagar.
6¿Dónde abandonan los infantes a doña Elvira y doña Sol?
En el robledo de Corpes, tras azotarlas. Las rescata su primo Félez Muñoz.
7¿Cómo se venga el Cid de la afrenta?
Pide justicia al rey, que convoca cortes en Toledo. Los infantes son vencidos en duelo por los caballeros del Cid.
8¿Qué tipo de rima tiene el poema?
Rima asonante, agrupada en tiradas de longitud variable.
¿Quién escribió el Cantar de mio Cid?
Es anónimo. Al final del manuscrito aparece un nombre: «Per Abbat le escrivió en el mes de mayo». Pero en la Edad Media «escribir» significaba copiar, así que la mayoría de la crítica considera que Per Abbat fue el copista de una versión anterior, no el autor (el hispanista Colin Smith sí defendió que era el autor). La fecha de ese colofón suele leerse como 1207; Menéndez Pidal, en cambio, la leyó como 1307.
Lo que sí se deduce del texto es cómo era el autor: una persona culta, que conocía muy bien el derecho de su época (las cortes y los duelos están descritos con precisión) y la geografía de la zona de Burgos, Medinaceli y el valle del Jalón. Se cree que lo compuso hacia 1200 y que los juglares lo difundían recitándolo. El manuscrito que conservamos, de 74 hojas, es una copia del siglo XIV y le faltan tres hojas, entre ellas la primera.